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Más de 20 años participando de manera activa en esa siempre sorprendente y en ocasiones impactante línea de frontera entre Argentina y Bolivia, le dan un conocimiento cabal de ese punto estratégico de la provincia de Salta donde diariamente se comercializan productos que abastecen las góndolas, las industrias, y las viviendas de ambas naciones.
¿Cómo es la vida y la actividad en la frontera?
La frontera no es solo Salvador Mazza; es Aguaray, es Tartagal y es General Mosconi al menos en territorio argentino. En el tránsito vecinal fronterizo se considera frontera hasta 50 kilómetros desde el límite internacional en los dos países. Así que somos varios los pueblos y ciudades de frontera. La frontera con Bolivia no nos divide, al contrario, nos une y así lo vieron los libertadores de estas naciones como fueron San Martín y Bolívar.
Lo que pasa de un lado del puente en Salvador Mazza, repercute del otro lado, por eso cuando tenemos el movimiento incesante nos beneficia a las dos fronteras por igual, pero estamos en un momento muy difícil para ambas naciones. En Argentina estamos viviendo una enorme recesión con el agravante para nosotros que vivimos acá, de la crisis que está atravesando Bolivia por su devaluación y otros factores. En síntesis, en este momento nuestros países no tienen competitividad con sus respectivas monedas. Para que esto se entienda mejor, en ocasiones el tipo de cambio favorece para que venda más Argentina o para que venda más Bolivia y ambas situaciones sostienen la actividad en la frontera pero en este momento no nos favorece a ninguno de los dos. Hay rubros muy puntuales que pueden dejar márgenes de ganancias de entre un 10 o 15 por ciento, pero en general no estamos en un buen momento.
¿En la frontera es todo informalidad en materia de empleo?
En Salvador Mazza una gran mayoría y mucho más que en cualquier pueblo o ciudad de la Argentina, se desempeñan trabajadores registrados. En el comercio que está muy controlado por los diversos organismos y en la totalidad de los entes estatales porque acá trabajan y viven gendarmes, policías, aduaneros, agentes de migración sin contar los provinciales. Por supuesto que hay informalidad como en cualquier lugar de la Argentina porque dígame si el plomero que le hace una reparación en su casa o el que le vende una gaseosa le da una factura sea en Salta o sea en Buenos Aires.
Usted siempre ponderó la política económica del ex presidente Evo Morales...
Evo, además de ser un amigo es una persona muy inteligente que contribuyó muchísimo al desarrollo de su país y de las ciudades de frontera. Nunca habíamos visto el plan de obras públicas que se desarrolló durante su gobierno con la construcción de avenidas, escuelas, coliseos, centros deportivos en ciudades de frontera. Lo que para Néstor Kirchner fue la soja, para Evo Morales fue el gas porque los dos países tenían lo que el mundo estaba demandando. Evo tuvo muchos aciertos y mantuvo durante 14 años el tipo de cambio, un enorme logro en materia de política económica.
¿Cuál considera que es la deuda que Nación y Provincia tienen con los pueblos de frontera?
Son muchas e históricas. Cobrarles rentas de manera anticipada a los comerciantes de frontera es inadmisible porque eso de equitativo, de federalismo que tanto reclaman las provincias a la Nación, no tiene nada. Tendríamos que contar con una autopista nacional 34, no con una ruta en las pésimas condiciones que tiene, siendo el vaso comunicante con Bolivia, Paraguay y Brasil. No me gusta hablar de lo que no conozco pero sé que hay un impulso fuerte al Corredor bioceánico y sin saber demasiado del tema es de sentido común pensar que estas iniciativas se tienen que apoyar porque todo lo que sean vías de comunicación con otros países, es excelente. Yo escucho que la gente habla del comercio internacional en relación a Salvador Mazza pero hay que tener en cuenta que por una cuestión de costos, el mayor volumen sale y entra por los puertos, aunque esta frontera tenga enorme importancia.
¿Qué significa el comercio para esta región?
Para nosotros el comercio en general es una bendición porque así han nacido estos pueblos y así tienen que seguir desarrollándose. Pero el discurso de los gobiernos va por un lado y la realidad por otro, por eso creo que hay que reclamar federalismo de verdad. Y la dirigencia en su conjunto -política, sindical, empresarial- unirse para conseguir lo que nos corresponde. Estamos en un punto estratégico pero siento que nos falta tomar conciencia de esa enorme ventaja que significa ser el corazón de una enorme región con una biodiversidad tan extraordinaria y millones de consumidores, tomando en cuenta nuestras naciones vecinas. Son incontables las veces que algunos sectores cortaron la ruta nacional 34 pero las protestas se tienen que hacer por temas que nos favorezcan a todos y de la forma que corresponde porque todo tiene que comenzar por un diálogo serio y maduro.
¿Y cómo analiza la política económica que lleva adelante la Nación?
En este gobierno libertario el que mejor la está pasando es el asalariado. En la crisis del 2001 la gente se iba de Argentina para ganar un salario de mil dólares afuera pero ahora un empleado público promedio cobra mil dólares.
En la actividad política, ideológicamente ¿dónde se ubica?
Yo creo en la justicia social, creo que la gente merece vivir mejor, tener buenos servicios, mandar a los chicos a escuelas que estén en buenas condiciones, con un estado siempre presente. Creo que la honestidad en el manejo de los recursos que son de los ciudadanos es un valor innegociable y me duelen las injusticias como a cualquiera. Soy joven pero trabajo hace muchos años, tengo el ejemplo de mis padres que siendo los dos profesionales trabajaban 12 horas todos los días y que creían en el honor de las personas.