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"La economía necesita previsibilidad política"

El economista Lucas Dapena advirtió que la reactivación industrial todavía se demora.
Sabado, 12 de septiembre de 2026 20:57
Foto: Javier Rueda

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Lucas Dapena, doctor en Economía y decano de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica de Salta (UCASAL), sostuvo que durante el próximo año la evolución económica estará estrechamente vinculada con el escenario político. El especialista fue moderador de una nueva edición de "Hablemos de lo que viene: Industria", organizada por El Tribuno.

"Este año que viene, más que nunca, lo político y lo económico van de la mano. La economía necesita previsibilidad política para poder asentarse", afirmó Dapena tras escuchar las exposiciones sobre el contexto nacional y la situación de las empresas industriales salteñas.

Según analizó, las variables macroeconómicas lograron una mayor estabilidad, pero la recuperación de la actividad todavía se demora y esa dificultad se observa especialmente en la industria. Al mismo tiempo, consideró que el Gobierno nacional necesita resultados económicos para consolidar su proyecto político.

"Se hicieron grandes cambios para este nuevo contexto económico, en el cual las variables macroeconómicas están estables, pero hay una reactivación que se demora en llegar, sobre todo en el sector industrial", señaló.

Dapena planteó que la relación funciona en ambos sentidos: la economía requiere certidumbre política para que puedan concretarse decisiones de mediano y largo plazo, mientras que el oficialismo necesita una recuperación de la actividad para sostener su propuesta y tener la posibilidad de continuar otros cuatro años.

"Lo político necesita de lo económico para terminar de consolidar un proyecto del Gobierno nacional que puede estar cuatro años más, terminando de asentar los cambios estructurales que propuso en su momento el presidente Javier Milei", expresó.

Año electoral

El economista advirtió que la proximidad de un año electoral puede volver a introducir incertidumbre en las decisiones de las empresas. Recordó que esa relación entre política y economía ya se observó durante las elecciones de medio término.

"Estamos entrando de a poco en un año electoral, en el cual la incertidumbre política puede llevar a que haya algún coletazo sobre la economía", manifestó.

Aunque consideró que el Gobierno nacional se encuentra mejor preparado para atravesar esa situación, señaló que los proyectos empresariales de mayor alcance podrían quedar en espera hasta que se aclare el escenario político.

"Pienso que el Gobierno nacional está preparado de otra manera para poder sortear esta incertidumbre política, pero eso no quita que cualquier plan de mediano o largo plazo vaya a esperar un tiempo", explicó.

Para Dapena, las decisiones dependerán de cómo se consoliden las distintas propuestas políticas y de la posición que adopte el electorado sobre el rumbo futuro del país. "Habrá que ver cómo se consolidan los distintos proyectos y, sobre todo, cómo define la ciudadanía qué tipo de Argentina quiere para adelante", añadió.

El decano de la UCASAL señaló que las empresas industriales se enfrentan a una realidad distinta, marcada por una competencia más amplia con productos del exterior. Ese escenario las obliga a revisar costos, mejorar los procesos productivos y encontrar nuevos mercados.

"Esto va a hacer que se siga con el proceso de revisión interna, sobre todo respecto de los costos y las ventas. Hay que tratar de ser más eficientes en los procesos productivos y, como bien decían los industriales, ganar nuevos mercados para los productos salteños", afirmó.

El especialista consideró que el sector público debe generar las condiciones necesarias para el desarrollo de la actividad, pero remarcó que las propias empresas tendrán que asumir un papel activo en su transformación.

"La industria está en permanente transformación para poder ser de calidad mundial, esperando que el sector público haga lo suyo, pero sin perder de foco que el gran empuje y la parte activa deben llevarlos las propias industrias, mirando hacia adentro", sostuvo.

Esa revisión interna, explicó, implica incorporar cambios que permitan alcanzar estándares internacionales, reducir costos y competir en mercados más exigentes. "Significa desarrollar procesos de transformación que permitan tener productos de calidad mundial y procesos productivos mucho más eficientes que los actuales para poder abaratar costos y competir internacionalmente", definió.

El desafío, resumió, consiste en "seguir produciendo, incorporando tecnología, mejorando procesos, innovando en los productos industriales y, sobre todo, poniéndole mucha pasión a lo que se hace".

Dapena señaló que durante el encuentro volvieron a aparecer tres dificultades planteadas habitualmente por los empresarios: la falta de infraestructura, la presión impositiva y el costo del financiamiento.

En particular, destacó la necesidad de reducir las tasas de los créditos para facilitar la reactivación y financiar la modernización de las plantas. Las empresas, explicó, necesitan recursos para transformarse en un contexto en el que deben competir con productos provenientes de distintas partes del mundo.

Esa competencia obliga a las industrias nacionales a mejorar su eficiencia y reducir precios para mantener su lugar entre las opciones de los consumidores. Sin embargo, según Dapena, ese proceso se desarrolla bajo una carga tributaria que todavía condiciona su competitividad.

"Existe una presión de altos impuestos que, si bien se ha estado acomodando, todavía no muestra un impacto fuerte en términos de reducción impositiva", afirmó.

Reconoció medidas como la baja de retenciones y la eliminación del impuesto PAIS, pero consideró necesario que el Gobierno nacional continúe trabajando sobre ese frente. "Hay que seguir avanzando para hacer que las industrias argentinas sean competitivas", planteó.

Otro de los temas abordados fue la reforma laboral. Dapena sostuvo que el objetivo debe ser facilitar la incorporación de trabajadores sin que eso implique una reducción de sus ingresos.

"Hay que tratar de que, sin que el empleado gane menos, sea mucho más fácil contratar y contar con recursos humanos que puedan ayudar a los procesos productivos industriales", señaló.

El economista ubicó esta discusión dentro de los cambios que necesita el sector para ampliar la producción. Según su análisis, las empresas requieren menores costos, financiamiento accesible, infraestructura y condiciones que faciliten la contratación para competir en un mercado más abierto.

Dapena destacó especialmente el impacto económico y social de las dos industrias salteñas que participaron del encuentro. En conjunto, las compañías cuentan con más de 1.800 trabajadores directos y generan además empleos indirectos en el interior provincial.

"Detrás de esas 1.800 personas están sus familias y todos los empleos indirectos que generan. Son empresas industriales que se encuentran en el interior de la provincia de Salta", resaltó.

El moderador consideró valioso escuchar directamente a los empresarios para conocer los problemas que enfrentan, pero también sus desafíos y oportunidades. Además, remarcó que ambas industrias exportan sus productos.

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