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Con más de un siglo de historia y una fuerte presencia productiva en la región, Seaboard atraviesa una nueva etapa de transformación y crecimiento. La compañía, vinculada a la producción agroindustrial, alimentos y energías renovables, trabaja actualmente en un proceso de transición de su modelo de gestión, con dos objetivos centrales: recuperar en el corto plazo los niveles históricos de producción y avanzar, durante los próximos cinco años, en una estrategia basada en la diversificación, el desarrollo y la incorporación de tecnología.
Así lo explicó Martín Catalá, Director Comercial de Seaboard, quien destacó que la empresa acaba de completar su 107 zafra y que actualmente concentra sus esfuerzos en dos frentes que, aunque tienen distintos niveles de urgencia, forman parte de una misma estrategia de crecimiento.
"La compañía está atravesando un proceso de transición en el modelo de gestión, donde pudimos terminar de conformar un directorio cubriendo todas las áreas", señaló Catalá. En ese marco, explicó que uno de los objetivos inmediatos es "hacer que la compañía vuelva a tener los niveles de producción que tuvo históricamente", ya que esos niveles productivos tienen un impacto directo sobre los resultados.
En paralelo, la empresa trabaja en la planificación de los próximos cinco años, con una estrategia enfocada "en términos de diversificación, en términos de desarrollo, en términos de tecnificación". "Tenemos dos frentes fuertes muy abiertos, unos más urgentes que otros, pero trabajando en ambos en este nuevo modelo de gestión", resumió.
107 años de historia
La historia de Seaboard se remonta a 107 años de actividad agroindustrial. A lo largo de ese recorrido, la compañía experimentó una transformación profunda de su estructura productiva y de su modelo de negocios.
Catalá explicó que hace 30 años la compañía fue incorporada al grupo Seaboard, un grupo norteamericano con base en Kansas y operaciones en distintos países del mundo. En 1996, luego de un proceso preventivo vinculado con Tabacal, Seaboard tomó la compañía y comenzó una etapa de renovación, tecnificación y modernización.
Ese proceso modificó de manera sustancial el perfil de la empresa. De una actividad que dependía principalmente del negocio azucarero, se pasó a un esquema mucho más diversificado, en el que conviven actualmente la producción de azúcar, bioetanol, alcohol y energía. "En ese momento Seaboard o Tabacal básicamente dependía del negocio del azúcar. Hoy es un negocio que está mucho más diversificado", explicó Catalá.
Actualmente, el azúcar continúa siendo una parte importante del negocio, pero el bioetanol ocupa un rol principal. La compañía también produce alcohol destinado principalmente al mercado de bebidas alcohólicas y genera energía a partir del bagazo.
De esta manera, Seaboard consolidó un portfolio productivo diversificado que combina alimentos y energía, dos áreas estratégicas para la compañía y para su visión de desarrollo agroindustrial sostenible.
Alimentos y energía
El perfil actual de Seaboard se encuentra estrechamente vinculado con una concepción de la agroindustria que busca integrar producción, eficiencia y sustentabilidad. La visión de la compañía apunta a ser una agroindustria ambientalmente sostenible, como fuente de alimento y energía.
En línea con esa visión, su misión consiste en desarrollar nuevas actividades agroindustriales que sean económica, social y ambientalmente sostenibles como fuente de alimento y energía, buscando satisfacer las necesidades de los consumidores y manteniendo un fuerte compromiso con la comunidad y el ambiente.
Esta mirada permite comprender el proceso de diversificación que atravesó la compañía durante las últimas décadas: el aprovechamiento integral de los recursos agrícolas y la incorporación de tecnología no solamente permiten incrementar la producción, sino también generar nuevos productos y fuentes de energía.
Inversión
Para la nueva etapa, la inversión aparece como uno de los principales motores del crecimiento. "Las proyecciones tienen que ver básicamente con la inversión. La inversión es lo que nos va a traer crecimiento", sostuvo Catalá.
Una de las prioridades está puesta en el campo, con inversiones destinadas a la tecnificación de los sistemas de riego y a la incorporación de equipamiento para las tareas de siembra y cosecha.
Al mismo tiempo, Seaboard cuenta con proyectos aprobados para incrementar su capacidad industrial, particularmente en el área de producción de alcohol y en determinados procesos vinculados con la fermentación.
Actualmente, la empresa cuenta con una capacidad de producción de 650 metros cúbicos diarios, con el objetivo de llevarla a 900 metros cúbicos diarios. "Principalmente pasa por ahí, por incrementar las capacidades, con un 3% adicional sustantivo para el petróleo y hacer que el negocio gane en términos de eficiencia", explicó el Director Comercial.
El objetivo es aumentar la capacidad productiva y, al mismo tiempo, lograr que cada proceso sea más eficiente, en línea con la estrategia de tecnificación y sostenibilidad que impulsa la compañía.
Producción diversificada
La escala productiva de Seaboard se refleja en sus volúmenes actuales. La compañía trabaja aproximadamente con 2 millones de toneladas de caña.
A partir de esa materia prima, produce alrededor de 126.000 metros cúbicos de alcohol, mientras que la producción de azúcar se ubica aproximadamente entre 28.000 y 30.000 toneladas.
A este esquema se suma la generación de energía a partir del bagazo, que la compañía puede exportar a la red eléctrica. La diversificación también se vincula con el aprovechamiento de los subproductos y con la posibilidad de integrar distintas actividades dentro de un mismo esquema agroindustrial, generando valor a partir de la producción primaria.
En este punto, la estrategia de la empresa abre además posibilidades de inversión y crecimiento para toda la región.
Electrificación
La incorporación de nuevas tecnologías constituye otro de los pilares de la estrategia de Seaboard. Entre las inversiones recientes, Catalá destacó especialmente la electrificación de los molinos, un proyecto que permite disponer de una mayor capacidad energética. "Esta última gran inversión que hicimos este año que pasó tiene que ver con la electrificación de los molinos", explicó.
La modernización genera una mayor disponibilidad de energía que puede ser destinada a la exportación a la red, fortaleciendo así una actividad que la compañía considera con potencial de crecimiento. "Eso nos deja más capacidad de energía disponible, la cual podemos exportar y ayuda a hacer crecer este negocio de exportación de energía", señaló.