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El nuevo escenario que pone a prueba a la industria nacional

El nuevo escenario que pone a prueba a la industria nacional. 
Sabado, 12 de septiembre de 2026 22:33
La industria argentina enfrenta una fuerte caída de la producción y crecientes dificultades para sostener la actividad y el empleo.

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La producción manufacturera retrocedió 4,9% interanual en julio y registró una fuerte baja frente a junio. La contracción del mercado interno, el ingreso de productos importados y los costos locales presionan especialmente a los sectores que fabrican bienes durables.

La industria argentina volvió a encender señales de alarma. Los últimos datos oficiales difundidos esta semana mostraron una caída generalizada de la producción, con fuertes diferencias entre las distintas ramas y un impacto más profundo sobre aquellas que dependen del consumo interno.

El Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC retrocedió 4,9% en julio frente al mismo mes de 2025. La baja fue todavía más marcada en la comparación mensual: la medición desestacionalizada cayó 5% respecto de junio, después del crecimiento del 0,9% que había registrado el mes anterior. En los primeros siete meses del año, la actividad acumuló una contracción del 2,6%.

El deterioro alcanzó a 12 de las 16 divisiones relevadas. Entre los sectores más afectados aparecieron la fabricación de equipos y aparatos, con una baja superior al 30%; maquinaria y equipo, con un retroceso cercano al 27%; y prendas de vestir, cuero y calzado, que disminuyeron casi 16%. La producción de alimentos y bebidas mostró una caída mucho más moderada, del 0,5%.

Los números revelan que el ajuste no se distribuye de manera uniforme. Los bienes durables, cuya compra puede postergarse, sufren con mayor intensidad el debilitamiento de la demanda. En cambio, las actividades vinculadas con consumos esenciales o con posibilidades de exportación muestran una mayor capacidad de resistencia.

Mercado interno

La industria automotriz representa con claridad esa doble realidad. En agosto se fabricaron 39.381 vehículos, un 26,3% más que en julio, pero un 11,6% menos que en el mismo mes de 2025. Entre enero y agosto, la producción alcanzó las 275.228 unidades y quedó 17,1% por debajo del año anterior.

Las exportaciones automotrices presentaron un comportamiento más favorable: acumularon 178.859 unidades en ocho meses, un 0,9% más que en igual período de 2025. Sin embargo, las ventas de vehículos nacionales a los concesionarios se desplomaron 40% en el mismo período. La mejora exportadora, por lo tanto, todavía no alcanza para compensar la retracción del mercado doméstico.

A la menor demanda se suma la mayor competencia de los productos importados. El Gobierno sostiene que la apertura comercial obliga a las empresas a mejorar su eficiencia y permite que los consumidores accedan a bienes más baratos. Las cámaras industriales advierten, en cambio, que la transición se desarrolla sobre un terreno desigual por la carga tributaria, los costos logísticos, las tasas de interés y las dificultades de financiamiento.

Empleo industrial

La Unión Industrial Argentina aseguró que la producción fabril se encuentra alrededor de 10% por debajo de los niveles de 2022 y que, desde agosto de 2023, el sector perdió unos 90.000 empleos asalariados registrados. Su presidente, Martín Rappallini, señaló que la combinación de una actividad que no logra recuperarse y una mayor apertura comercial ejerce una presión particularmente fuerte sobre las empresas que compiten con productos extranjeros.

La utilización de la capacidad instalada constituye otro reflejo del problema. En junio, último dato disponible, las fábricas trabajaron al 59,1% de su potencial. Esto significa que aproximadamente cuatro de cada diez máquinas permanecieron sin utilizar, aunque el registro fue levemente superior al 58,9% alcanzado un año antes. El dato correspondiente a julio será difundido el 15 de septiembre.

El debate excede la coyuntura. Mientras la manufactura tradicional y la construcción retroceden, actividades como la minería, los hidrocarburos y algunos complejos agroexportadores avanzan y atraen inversiones. La economía argentina comienza así a mostrar no solamente velocidades distintas, sino también direcciones contrapuestas.

El desafío será determinar si esos sectores dinámicos pueden generar proveedores, valor agregado y empleo suficientes para extender su crecimiento al resto de la economía. Para las provincias mineras, entre ellas Salta, la oportunidad reside precisamente en evitar que la expansión quede limitada a la extracción de recursos y lograr que impulse industrias, servicios tecnológicos, infraestructura y proveedores locales.

La fotografía de esta semana muestra una industria debilitada, pero también un escenario en transformación. El rumbo dependerá de la recuperación del consumo, el acceso al crédito, la reducción de los costos internos y la capacidad de las empresas para ingresar a nuevos mercados. Sin esas condiciones, la apertura puede acelerar la competencia antes de que buena parte del entramado productivo esté preparado para enfrentarla.

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