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Una doble presión tributaria golpea a pymes salteñas

Un informe precisa los impactos de la carga combinada de Ingresos Brutos con tasas municipales. Gravámenes sobre la utilidad bruta pesan en empresas chicas el doble que en las más grandes.

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Empresas del comercio, la industria y los servicios, pilares del empleo formal privado en la provincia, enfrentan una creciente y dispar carga tributaria combinada de Ingresos Brutos y tasas municipales. Así lo refleja un trabajo que llevaron adelante los economistas Gastón Carrazán Mena, Andrés Sánchez Wilde y Gustavo González Guaymás.

El informe señala que, a diferencia de los impuestos nacionales y provinciales, que operan bajo esquemas relativamente uniformes, las tasas municipales presentan una alta dispersión normativa. Y remarca que, más allá de las alícuotas puntuales, el peso tributario local está configurado por una diversidad de cargas acumuladas.

De acuerdo con el estudio, la ciudad de Salta concentra 77 tributos en los tres niveles de gobierno (nacional, provincial y municipal) que la ubican entre las jurisdicciones con mayor cantidad de gravámenes del país.

La Unidad Tributaria (UT) es el instrumento que utilizan la Provincia y municipios como el de la Ciudad de Salta para actualizar los montos que deben tributar empresas y personas.

Actualización tributaria

El trabajo precisa que la Dirección General de Rentas (DGR) fijó la UT provincial en $85 durante 2025 y la actualizó a $120 desde enero de 2026 (un 41,2%), como unidad de referencia para los tres impuestos a los que se circunscribe hoy su recaudación: Actividades Económicas (Ingresos Brutos), Sellos e Inmobiliario Rural. Agrega que, a su vez, el Municipio capitalino adoptó un mecanismo mucho más dinámico: la UT municipal se actualiza trimestralmente, según la variación inflacionaria acumulada en el NOA (Indec). Uno de los cuadros gráficos refleja que entre junio de 2023 y julio de 2026 el valor de la unidad tributaria municipal pasó de $83,58 a $811,18 (871%).

La Tasa por Inspección de Seguridad, Salubridad e Higiene (TISSH) es el tributo municipal que más pesa sobre el comercio, la industria y los servicios. Para el ejercicio fiscal 2026 se estableció una estructura de ocho grupos de actividad (A hasta H) con alícuotas diferenciadas y un mínimo mensual expresado en unidades tributarias. El informe detalla que las alícuotas y mínimos mensuales se elevan desde un 0,43% y 20 UT (para actividades primarias y de menor carga relativa) hasta un 6% y 300 UT (para juegos de azar y apuestas). Por su diseño, el impacto de la TISSH sobre la utilidad bruta de los negocios castiga a las empresas más chicas con una carga que duplica a la de las más grandes.

Carga combinada

Antes de abordar el peso que supone para micro, pequeñas y medianas empresas la carga tributaria que combina Ingresos Brutos con tasas municipales, el informe detalla la base de las alícuotas vigentes para el impuesto provincial, según la ley 6611.

Es un 1,5% para la industria manufacturera (para ventas minoristas/industriales y ventas minoristas, 5%). En servicios, la alícuota general es del 3,60%

Para el comercio mayorista y minorista se estableció en 5%, pero para aliviar la situación de minipymes y pymes el gobierno provincial la redujo recientemente al 4% con vigencia hasta fin de año.

En Hoteles y Restaurantes la alícuota establecida en la ley 6611 es del 4,5%, pero ambos sectores también están abarcados por la reducción del 20% que rige hasta diciembre, de modo que está actualmente en el 3,6%.

El informe señala que en la ciudad de Salta, la TISSH está estructurada mediante un nomenclador detallado de actividades, de modo que la carga tributaria combinada de Ingresos Brutos y la citada tasa municipal no puede determinarse únicamente a partir del sector económico general (comercio, industria o servicios) al que pertenece una empresa.

Con estas observaciones, el estudio indica que la carga nominal combinada asciende hoy para algunas micro, pequeñas y medianas empresas al 5,6% de la base imponible, mientras que para otras pymes de los mismos sectores, con actividades encuadradas en grupos superiores del nomenclador municipal, llegan hasta el 9 y 11% de sus facturaciones, inclusive, antes de considerar mínimos, regímenes especiales, percepciones, retenciones y beneficios promocionales.

Impacto directo sobre las pymes

En un escenario con caídas del consumo en distintos sectores de la actividad económica, mermas en ventas, cierre de negocios y pérdida de puestos de empleo formal, el informe subraya que la carga tributaria combinada impacta de manera directa y mecánica sobre miles de micro, pequeñas y medianas empresas. "Son deducciones directas sobre las ventas que se aplican independientemente de que la empresa tenga o no ganancias: se pagan aunque el negocio esté operando en rojo", puntualizaron los economistas que llevaron adelante el estudio.

Sus observaciones y conclusiones -volcadas en más de 40 páginas- exponen ejes centrales de reclamos con los conducción de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, que preside Gustavo Herrera, ha venido insistiendo ante distintos organismos.

Entre agosto de 2024 y abril de 2026, en uno de los pilares de empleo privado en la provincia, la cantidad de trabajadores registrados cayó 2,9%, equivalente a 7.391 puestos menos. En el mismo período, el número de empleadores registrados cayó 1,2% (107 menos).

En este contexto, la superposición de gravámenes -que en diferentes municipios y niveles de actividad eleva las cargas desde un 7 hasta un 11% inclusive- enciende planteos empresarios, en el sentido de que ambos tributos -el provincial y el municipal- recaen sobre una misma base económica: los ingresos brutos del comercio.

Un efecto cascada

Los diagnósticos de distintos observatorios económicos, entidades empresarias, fundaciones y consultoras concuerdan en que el principal problema con Ingresos Brutos no radica solamente en cuánto recauda el impuesto, sino en cómo está diseñado.

A diferencia del IVA, Ingresos Brutos grava la facturación en cada instancia de una cadena productiva. Así, un mismo bien puede quedar alcanzado cuando lo vende el productor, nuevamente al pasar por el distribuidor, después por el mayorista y finalmente por el comercio minorista.

Ese mecanismo provoca el denominado "efecto cascada": el impuesto pagado en una etapa pasa a formar par te del costo de la siguiente y termina acumulándose en el precio final.

El diseño castiga especialmente a las cadenas de valor más largas, como las industriales, y reduce la competitividad de la producción nacional frente a bienes importados que no arrastran el mismo esquema tributario interno.

Además, el gravamen se aplica sobre los ingresos y no sobre el resultado económico de una empresa. Es decir que puede quedar obligada a pagarlo independientemente de que haya obtenido ganancias o registrado pérdidas.

Al respecto del controvertido diseño de Ingresos Brutos, César Litvin, otro reconocido tributarista, advirtió que una alícuota de solo 3% aplicada en la primera etapa de una cadena puede terminar representando hasta 12% sobre el precio final. Y recalcó que ese efecto cascada no solo impacta en el mercado interno, sino que "la acumulación del impuesto también se traslada al valor de los bienes que se venden al exterior", lo que genera "pérdida de competitividad en las exportaciones".

Catamarca encabeza la presión con Ingresos Brutos

Ingresos Brutos es uno de los impuestos más cuestionados por su impacto sobre los precios, el crédito y la competitividad de las empresas. Un reciente relevamiento de la Fundación Libertad refleja la magnitud de las alícuotas y las amplias diferencias existentes entre jurisdicciones y actividades.

De acuerdo con el promedio de las tasas relevadas por provincia, Catamarca encabeza el mapa de presión fiscal con 6,2%, secundada por Buenos Aires, Entre Ríos y Neuquén, con 6%.

CABA, Córdoba, Chubut, Río Negro, Misiones, La Rioja, Tucumán y Salta se ubican detrás con 5,8%, seguidas por Santa Cruz (5,5%).

Jujuy, La Pampa y Mendoza figuran en un escalón más abajo con 5,2%, por encima de Chaco y Santa Fe (5,1%). Detrás siguen Tierra del Fuego (4,6%), San Juan (4,5%) y San Luis (4,3%).

En el otro extremo aparecen Santiago del Estero, con un promedio de 3%; Corrientes, con 3,3%; y Formosa, con 3,6%.

Misma actividad, carga impositiva distinta

Las diferencias reflejan que una misma actividad puede ser alcanzada por una carga impositiva muy distinta dependiendo de la jurisdicción en la que opere.

El panorama cambia de manera sustancial según el sector gravado. Para el comercio mayorista, Buenos Aires, Entre Ríos, Neuquén, CABA, Córdoba, Chubut, La Rioja, Río Negro, Santa Cruz y Salta aplican una alícuota de 5%, mientras que Santa Fe y San Luis se encuentran entre las de menor carga, con 2,5%.

En el sector del comercio minorista, los relevamientos de la Fundación Libertad posicionaron a diez jurisdicciones con una alícuota del 5%: Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, CABA, Chubut, Neuquén, Río Negro, La Rioja, Tucumán y Salta, provincia que recientemente dispuso un reducción del 20% en las alícuotas de Actividades Económicas. La medida -con alcance sobre el 95% de las empresas del comercio- aún no estaba establecida al momento de relevarse las tasas promedios. De todos modos, por el momento, la reducción que también abarca a las alícuotas de los sectores gastronómico y hotelero rige hasta fin de año. Las tasas de Ingresos Brutos relevadas a nivel nacional son todavía más ostensibles en otros rubros de la actividad económica.

En servicios, Catamarca también encabeza el ranking con una alícuota de 7%, mientras que un amplio grupo de provincias se ubica en el rango del 5%.

En el sector financiero, donde el gravamen se aplica sobre el "spread bancario" y por lo tanto no es directamente comparable con los demás rubros, La Pampa está a la cabeza con el 9,1% y varias jurisdicciones aplican el 9%.

Según Joaquín Aranguiz, economista de Fundación Libertad, en promedio, "el 76% de la recaudación propia de las provincias proviene de Ingresos Brutos, mientras que en distritos como Salta y Misiones el tributo llega a explicar alrededor del 90%". En Salta, según los últimos registros publicados por la Dirección General de Rentas (DGR) en su sitio oficial, Actividades Económicas representa el 91,4% de la recaudación impositiva propia de la provincia.

En términos agregados, Aranguiz estimó que Ingresos Brutos "representa entre 4 y 5 puntos del PBI, detrás de impuestos nacionales de gran peso como el IVA, Ganancias y los recursos vinculados con la Seguridad Social".

Sus apreciaciones concuerdan en parte con el diagnóstico presentado recientemente por la Unión Industrial Argentina (UIA). La entidad fabril calculó que Ingresos Brutos representa, en promedio, "el 89,6% de los recursos impositivos de origen provincial". Para el acumulado hasta el tercer trimestre de 2025, la participación promediaba en el 88,1%.

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