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Once días de fe: "La fuerza que uno siente acá no se compara con nada"

Las historias de los caminantes de la Puna: desde los 15 grados bajo cero hasta los pies ampollados.
Martes, 15 de septiembre de 2026 01:23
Monseñor Dante Bernacki le dio la bendición a los peregrinos de la Puna.

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Después de caminar durante 11 días por desiertos, valles y quebradas, unos 16 mil peregrinos de la Puna llegaron a las puertas de Salta para renovar su pacto de fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro. Entre el cansancio, las ampollas y el recuerdo de quienes ya no están, las palabras de los peregrinos resumieron una experiencia que, para ellos, va mucho más allá de una caminata.

"Gracias por todo, por la salud, por la familia, que haya más algo para comer, que no esté tanto como está pasando ahora", resumió una peregrina que realiza el camino desde hace cuatro años.

En medio de la multitud apareció Judith, para quien la peregrinación de La Puna tiene un significado especial. "Es la más linda, porque es emocionante. Podés encontrarte con muchas personas buenas", contó. Y enseguida explicó qué encuentra en esas personas que quizás nunca había visto antes: "Ese aliento, ese ánimo: dale, seguí, que falta poco".

Para Judith, el camino también permite algo más profundo: "Más que venir a una peregrinación, a una caminata, es encontrarnos nosotros mismos. Encontrarnos con ese hermano que por ahí está pasándolo mal y decir: acá estoy, te escucho, te abrazo y seguí adelante".

Su peregrinación tiene además un motivo familiar. Camina por sus hijos, por sus seres queridos y especialmente por su abuela, que quedó sola después de perder a su marido hace menos de diez meses. "Hoy no está. Siempre él venía con nosotros, a esperarnos, a caminar con nosotros. Hoy no está. Hoy caminamos al lado de él, el de allá arriba", dijo, con la emoción atravesando sus palabras.

Caminar también es agradecer

Julieta hizo por primera vez la peregrinación desde San Antonio de los Cobres. Había querido hacerlo durante muchos años y finalmente decidió emprender el camino por razones personales y familiares. Lo que encontró fue algo que no esperaba: "Es increíble la energía que se vive".

Durante el recorrido llevó consigo las peticiones de familiares, amigos y compañeros de trabajo. "Cada uno va con sus rezos, con sus oraciones", contó. El camino no fue sencillo. Recordó que durante la primera jornada tuvieron temperaturas de 15 grados bajo cero, viento y condiciones de altura. Hubo noches caminadas casi enteras y cuerpos que comenzaron a sentir el peso de los kilómetros.

2) La mítica Damiana, con sus 82 años, llegó a la Catedral.

"Tengo ampollas en los pies, estoy cansadísima, pero la fuerza que uno siente acá no se compara con nada. Es bellísimo", resumió. Y cuando le preguntaron qué significaba estar ya tan cerca de la Catedral, no pudo anticipar qué iba a sentir.

Maximiliano, que lleva tres años sumándose progresivamente a la peregrinación, sintetizó su propia razón con una frase sencilla: "Peregrino simplemente para dar gracias a Dios por todo lo que me ha dado, por la salud, por el trabajo, y pedir siempre por mi familia, que es lo principal". Y cuando habló de por qué continúa haciéndolo, fue todavía más directo: "Por fe y por amor a Dios. Sobre todas las cosas".

Adrián hizo este año su primera peregrinación. Es scout desde los seis años y trabaja con jóvenes en San Javier, acompañándolos con actividades, alimentos y, principalmente, valores. "Significa, la verdad, un logro interno mío. Mucha emoción", dijo mientras reconocía el cansancio y las ganas de llegar.

Pero el recorrido también le dejó una enseñanza que quiso compartir con quienes todavía nunca vivieron la experiencia: "Reírse con el corazón porque es la única forma de llegar bien".

Para él, las cosas buenas que ocurrieron durante el año, entre ellas poder llevar a 35 chicos a conocer otra provincia, merecían un agradecimiento. Y encontró en la peregrinación su propia manera de hacerlo. "Sé que Dios nos puso acá por alguna razón. Él sabrá por qué", cerró.

Agradecer antes que pedir

Entre la multitud también caminaba Meli, que llegó desde Jujuy junto a su pareja. Para ella, la peregrinación fue una experiencia que venía postergando desde hacía tres años y que finalmente decidió concretar. "No necesariamente para pedir algo. Quizás para agradecer", dijo.

Esa frase también apareció en el testimonio de Estela, que acompañaba a sus nietos y que definió la peregrinación como "muy linda, muy emocionante". "Siempre a dar gracias, más que a pedir. A dar gracias por la salud, el trabajo, la familia", explicó.

Y cuando el camino ya parecía terminado, cuando el cansancio comenzaba a quedar atrás y la Catedral estaba apenas a unos kilómetros, apareció otra certeza: "Es llegar, comer algo, picar algo ahora y llegar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro".

6 mil almas de la Quebrada

Con el cansancio en los pies y la fe intacta en el corazón , los peregrinos de la Quebrada del Toro llegaron a la Catedral para vivir el encuentro que esperaron durante todo el camino: estar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro. Con su típico baile del suri frente a la Catedral, cargados de alegría y mucha devoción, los peregrinos de la Quebrada del Toro hicieron emocionar a toda la Plaza 9 de Julio. Una delegación de seis mil personas. Grandes, chicos, bebes en brazos, viejitos. Todos llegan con el mismo sentimiento intacto y con el pacto de amor renovado.

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