El padre Martín Caserta, conocido como Fray Martín Caserta, sacerdote franciscano que desde hace más de 25 años ejerce su ministerio y realiza una intensa labor social, espiritual e intercultural en el norte, envió un mensaje para el Milagro:
"En medio de tantos terremotos que vivimos como sociedad, el milagro sigue sucediendo cuando el rostro de un niño que sufre hambre o desnutrición
encuentra en Tekove Katu (red de Centros de Primera Infancia y espacios comunitarios impulsados por la pastoral y los frailes de la Orden de Franciscanos) a un grupo de madres que se organiza, cocina, cuida y alimenta. Bendice esas manos, Señor,
porque cuando alimentan a uno de tus pequeños, también te están alimentando a Vos".
"El milagro sigue sucediendo cuando un joven que ha perdido sus sueños, que no encuentra un proyecto para su vida o siente que ya no vale la pena seguir, encuentra una fraternidad de jóvenes franciscanos que lo recibe, lo escucha y le recuerda que su vida es valiosa, que merece ser amada y que todavía hay caminos por descubrir".
"El milagro sigue sucediendo cuando alguien herido por el consumo problemático encuentra en el Hogar de Cristo una familia que no pregunta primero qué hizo ni cuánto cayó, sino que abre los brazos, abraza y acompaña, porque sabemos que nadie se salva solo y que toda vida puede volver a ponerse de pie".
"El milagro sigue sucediendo cuando una familia que vive entre plásticos, sufriendo el frío, el calor y la intemperie, descubre que hay hermanos capaces de organizarse, trabajar y construir junto a ella un hogar digno. El milagro sigue sucediendo cuando una familia que no puede llevar el pan a su mesa encuentra una comunidad que no se resigna, que se organiza, emprende, aprende y trabaja, porque queremos que la solidaridad no sea solamente dar, sino también caminar juntos hacia una vida más digna".
"El milagro sigue sucediendo cuando un niño que sólo veía líneas dibujadas sobre un papel descubre, a través de la Propuesta Mateo, que esas líneas pueden convertirse en letras, las letras en palabras y las palabras en un trampolín a la Esperanza. Y el milagro sigue sucediendo cada vez que un corazón frágil encuentra otro corazón dispuesto a sostenerlo. Por eso, Señor, queremos seguir fortaleciendo cada corazón con el mismo amor que Vos nos regalaste. Y que podamos vivir todo esto al modo de Francisco, haciéndonos pequeños, haciéndonos cercanos,
haciéndonos hermanos, especialmente de quienes más sufren".
"Porque mientras haya alguien dispuesto a cuidar, a alimentar, a enseñar, a abrazar, a construir, a trabajar y a caminar junto al otro, el milagro sigue sucediendo. Amén".