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La historia detrás de la sirena del Milagro: un sonido que emociona a los salteños desde 1949

Cada 15 de septiembre, un sonido atraviesa las calles de Salta y emociona a miles de fieles: la sirena de El Tribuno. Su historia comenzó en 1949, apenas semanas después de la salida del diario, cuando acompañó por primera vez la procesión del Señor y la Virgen del Milagro. Desde entonces, se convirtió en un símbolo y tradición que une generaciones de salteños.

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Para muchos la sirena de El Tribuno es también la Sirena del Milagro. Cuando el 15 de septiembre de 1949 salió la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, El Tribuno la encendió por primera vez para saludar a las Sagradas Imágenes. Hacía solo 25 días que el diario estaba en la calle. Esa acción se repitió meses después, el 31 de diciembre a la noche, esa vez para recibir y saludar al “Año del Libertador General San Martín”, en el centenario de su muerte.    

Por entonces, El Tribuno ocupaba la vieja casona que lindaba hacia el poniente con la iglesia Catedral. A partir de entonces y a lo largo de sus 77 años de vida, el diario nunca dejó de hacer ulular su sirena en dos días claves: el 15 de septiembre (Milagro) y el 31 de diciembre (Año Nuevo).

Tiempo después, luego de 1955, cuando el diario se mudó a Dean Funes 92, la sirena fue instalada en el techo de aquella  vieja casona de una sola planta. Y allí permaneció hasta 1962, cuando por disposición del director Roberto Romero, su motor fue modificado de corriente continua a alternada. Luego fue trasladada a Zuviria 20 e instalada en los altos del flamante Hotel Victoria Plaza. Al principio se la ubicó sobre una plataforma construida en la azotea pero tiempo después, cuando en ese mismo espacio se instaló la antena de televisión de Canal 11, se armó sobre esa estructura una base para anidar la sirena de 60 centímetros de alto y 40 de diámetro. Desde esa altura su sonido tenía mayor alcance y además, su silueta era perfectamente visible desde la plaza 9 de Julio. Y como era de color negro, pronto el ingenio popular la usó para apodar a “petisos” y “petisas” lugareños. Les decían: “Sirena del tribuno”, negro, petiso y chillón.             

Nueva sirena

Cuando en 1974, redacción, administración y rotativa se instalaron en el Complejo Editorial de Limache, la vieja y reciclada sirena quedó en los altos de Zuviría 20. Allí, personal técnico del diario se ocupaba periódicamente de conservarla en perfectas condiciones de uso.

Alberto Hugo Martínez cuenta: “siempre teníamos que subir a inspeccionar la sirena pues nunca faltaba un pajarito que  anidaba en su interior”. 

Cuando se produjo la guerra de las Malvinas en 1982, el director Roberto Romero dispuso cambiar la vieja sirena por una nueva y de mayor potencia “para que se la escuche en todos los rincones de la ciudad”, dijo. Y así fue que llegó una, montada sobre un poderoso motor de 25 HP, de casi un metro de altura y 60 centímetros de diámetro. Fue instalada por el equipo de mantenimiento integrado por Hugo Oscar Galarza y Alberto Hugo Martínez. Con el tiempo se sumaron José Antonio Alvarez, Miguel Quispe, Lucas Bustos, Fernando Suarez y Sergio Cimino. Es la misma que hoy y una vez más, emocionó a todos los salteños al momento de despedir las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro.

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