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Adrián Zigarán, interventor de Aguas Blancas, y la diputada nacional Eliana Bruno presentaron ante el Ministerio de Seguridad un proyecto de ley (de derribo) para interceptar vuelos clandestinos vinculados al narcotráfico en las fronteras del norte.
La propuesta surgió después de una reunión de gobernadores realizada en Tucumán, donde el mandatario salteño Gustavo Sáenz planteó la necesidad de contar con una legislación específica. "Somos uno de los pocos países latinoamericanos que no tienen ley de derribo", sostuvo Zigarán en una entrevista a Radio Salta.
El funcionario explicó que existe como antecedente un decreto firmado en 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, pero no una ley aprobada por el Congreso. Para elaborar la iniciativa, aseguró que analizó las normas vigentes en otros países de la región y buscó adaptarlas a la realidad argentina.
"Me puse a ver qué funcionaba, cuáles eran las leyes de derribo de Latinoamérica y redacté un proyecto de ley para implementarlo acá en Argentina", señaló. Durante ese proceso se sumó Bruno, con quien llevó la propuesta a Nación.
Zigarán destacó que, pese a las diferencias políticas, ambos coincidieron en la necesidad de buscar respuestas comunes frente al avance del narcotráfico. El proyecto apunta especialmente a reforzar los controles sobre el espacio aéreo en las provincias fronterizas.
Uno de los argumentos centrales de la iniciativa es que los mayores controles adoptados por otros países de la región habrían convertido a la Argentina en una ruta alternativa para las aeronaves clandestinas.
"Al estar cerrados los espacios aéreos de casi diez países latinoamericanos, nosotros quedamos como la autopista principal aérea, dando muy malas señales", afirmó Zigarán.
El interventor mencionó que Colombia, Perú y Bolivia, países relacionados con la producción de cocaína, cuentan con mecanismos de vigilancia e interceptación aérea. En ese escenario, consideró que el norte argentino quedó más expuesto al ingreso de vuelos furtivos.
También recordó el funcionamiento del programa Escudo Norte, que disponía de radares para detectar movimientos aéreos irregulares. Según su testimonio, durante aquel período se identificaban varios vuelos diarios y existía la sospecha de que otros conseguían ingresar sin ser registrados.
Durante el funcionamiento del programa Escudo Norte se detectaban hasta diez vuelos diarios de narcoavionetas que ingresaban al país, según afirmó Adrián Zigarán. El interventor de Aguas Blancas sostuvo que otros vuelos clandestinos podían atravesar la frontera sin ser identificados.
"En ese momento ya había diez vuelos diarios de narcoavionetas que entraban al país", aseguró. Para Zigarán, la ausencia de una ley específica limita la capacidad de respuesta frente a las aeronaves que ingresan de manera clandestina.
El funcionario relacionó la propuesta con lo que considera una disminución de la presencia nacional en la frontera salteña. Mencionó el debilitamiento del Plan Güemes y sostuvo que el denominado Plan Roca no llegó a implementarse en el departamento San Martín.
"Vemos que cada vez el narcotráfico vuelve a resurgir con mayor fuerza", advirtió. Aclaró, además, que el problema no se limita al espacio aéreo, sino que comprende diferentes formas de ingreso y traslado de drogas.
Zigarán también se refirió a los conflictos registrados entre efectivos de Prefectura y pasadores en Aguas Blancas. Describió una realidad compleja, atravesada por una intensa actividad informal y por prácticas que durante años fueron toleradas socialmente en la frontera.
"Hay un contrabando a cielo abierto enorme", afirmó. Según explicó, existe un choque entre la mirada de los efectivos que llegan desde otras provincias y la dinámica cotidiana de quienes viven desde hace tiempo en la zona.
El interventor diferenció a los trabajadores fronterizos de las personas vinculadas con actividades delictivas. Señaló que dentro del universo de los bagayeros existen situaciones diferentes y evitó responsabilizar al conjunto. "No son todos, pero la cocaína entra por algún lado", manifestó.
De acuerdo con su descripción, el tráfico de drogas opera mediante distintos niveles y modalidades. Mencionó las aeronaves clandestinas, el transporte terrestre, los camiones cargados con mercadería y las personas que trasladan pequeñas cantidades mediante diferentes formas de ocultamiento.
Consultado por la existencia de lugares similares a la denominada Finca Karina, respondió que actualmente no habría un punto con esas mismas características. Sin embargo, mencionó otros sectores donde continúan registrándose movimientos ilegales. Uno de esos sitios es conocido como El Paso o Solasuti. Allí, según relató, un vehículo atropelló recientemente a un efectivo de Gendarmería durante un operativo de control.