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Primer empleo: ¿irías a una entrevista laboral con tu papá o tu mamá? Qué dicen los expertos salteños

No es una práctica masiva, pero tampoco un caso aislado: consultoras salteñas detectan jóvenes que llegan a su primera entrevista de trabajo acompañados por sus padres. Qué dice un estudio internacional y qué opinan los expertos locales.

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Llegar a una entrevista laboral acompañado por un padre puede parecer una escena poco habitual. Sin embargo, es una situación que empieza a llamar la atención en el debate sobre cómo los jóvenes se incorporan al mercado de trabajo. Expertos salteños analizaron el fenómeno y, aunque no es frecuente, sí conocen casos que se dieron en una primera entrevista laboral. Pero ¿cuáles son las razones por las que un chico llega con su papá o su mamá a una primera cita de trabajo? Los especialistas responden.

Especialistas salteños en Recursos Humanos analizaron el fenómeno y, aunque coinciden en que no es una práctica masiva, sí confirmaron casos concretos en primeras búsquedas laborales. Un estudio de la consultora Zety realizado a 1.001 trabajadores de la Generación Z en Estados Unidos -nacidos entre 1997 y 2012- reveló que el 20% de los encuestados afirmó que uno de sus padres participó directamente en su entrevista. Además, un 21% admitió que sus progenitores contactaron a un reclutador y un 10% reconoció que llegaron a negociar las condiciones de la oferta de empleo.

Aunque se trata de una cifra que impacta a nivel general, llevar esta realidad al contexto salteño abre un debate central: ¿cuál es el rol real que cumple la familia cuando un joven da sus primeros pasos en el mercado de trabajo?

En Salta, quienes trabajan con jóvenes y procesos de selección reconocen que el acompañamiento familiar existe, aunque aparece como una situación puntual y no como una práctica generalizada.

Acompañar es una forma de proteger

La búsqueda del primer empleo supone para muchos jóvenes enfrentarse por primera vez a un ámbito desconocido. Hay que preparar un currículum, responder una convocatoria, presentarse ante un entrevistador, hablar de las propias capacidades y, en algunos casos, negociar condiciones laborales.

Victoria Gallo, fundadora de la consultora Gestión de Talentos, señaló que hay jóvenes que llegan a una búsqueda laboral sin conocer completamente las condiciones que pueden encontrar en el mercado. En ese contexto, la presencia de los padres puede aparecer como una forma de protección frente a un escenario que todavía resulta nuevo.

La situación también se vincula con una dificultad más amplia: alcanzar la independencia económica no siempre ocurre inmediatamente después de terminar los estudios. Hay jóvenes de 20, 22, 23 o incluso 25 años que continúan teniendo un fuerte respaldo familiar.

Así, el acompañamiento no necesariamente nace de una falta de confianza en el joven. En determinados casos puede ser la respuesta de una familia que intenta ayudar frente a la incertidumbre del primer ingreso al mundo laboral.

La diferencia entre acompañar y reemplazar

María Cachagua, CEO de Consultora CIL, planteó que la familia puede estar presente para apoyar y orientar, pero que es el candidato quien debe presentarse frente al empleador. La entrevista laboral, en definitiva, busca conocer a la persona que eventualmente ocupará el puesto y no a quienes la acompañan.

En ese encuentro, la empresa necesita observar cómo se comunica el postulante, cómo responde preguntas, qué expectativas tiene y de qué manera enfrenta una situación nueva. También busca conocer su capacidad para asumir responsabilidades, recibir indicaciones y resolver problemas.

Por eso, la presencia de un padre o una madre no necesariamente es el problema. El límite aparece cuando la ayuda familiar termina reemplazando la voz y las decisiones del joven.

Una generación con nuevas dificultades

El fenómeno también puede leerse dentro de un escenario laboral que cambió para las nuevas generaciones.

Los jóvenes no solo deben conseguir un empleo. También ingresan a un mercado en el que se les exige adaptarse rápidamente, manejar herramientas digitales, comunicarse de manera efectiva y, en muchos casos, acreditar conocimientos antes de haber tenido la posibilidad de acumular experiencia.

Para quienes buscan su primera oportunidad, esa contradicción puede resultar especialmente difícil: las empresas piden experiencia, pero para obtenerla primero hay que conseguir una oportunidad.

En ese contexto, la familia muchas veces funciona como una red de respaldo. Ayuda a preparar un currículum, recomienda contactos, acompaña a una entrevista o aconseja sobre una propuesta laboral. El riesgo aparece cuando esa red deja de ser un apoyo y se transforma en una sustitución de la autonomía.

El verdadero desafío

La discusión, entonces, no parece estar en si los padres deben o no ayudar. La cuestión central es hasta dónde llega esa ayuda.

Un joven puede recibir consejos para preparar una entrevista, revisar su currículum con su familia o conversar sobre una oferta de trabajo. Pero, llegado el momento del encuentro con el empleador, necesita poder hablar por sí mismo.

El objetivo de ese acompañamiento debería ser justamente el contrario de la sobreprotección: brindar herramientas para que, con el tiempo, el joven pueda desenvolverse de manera independiente.

La situación cobra especial importancia en una etapa en la que la inserción laboral y la independencia económica no siempre avanzan al mismo ritmo. La familia continúa siendo un sostén importante, pero el ingreso al mundo del trabajo también implica aprender a tomar decisiones propias.

Entre proteger, aconsejar y hablar en nombre de un hijo hay una distancia importante. Para los jóvenes que buscan su primera oportunidad laboral, quizás el verdadero desafío familiar sea encontrar ese límite: estar cerca sin ocupar el lugar que, tarde o temprano, tendrán que aprender a ocupar ellos mismos.

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