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Primer empleo: qué buscan las empresas de Salta en los jóvenes sin experiencia

Conseguir el primer trabajo dejó de depender únicamente de tener estudios o antecedentes laborales. Reclutadores salteños explican qué habilidades empiezan a pesar más en los procesos de selección: adaptación, comunicación, herramientas digitales y capacidad de aprendizaje.
Imagen generada con IA.

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En Salta, muchos jóvenes atraviesan uno de los mayores desafíos al comenzar su camino laboral: conseguir el primer empleo. En un escenario donde la falta de experiencia suele aparecer como una de las principales dificultades, los reclutadores salteños advierten que las empresas cambiaron la manera de evaluar a los nuevos postulantes y que ya no observan únicamente los estudios o los antecedentes laborales.

Conseguir el primer trabajo dejó de ser solamente una cuestión de presentar un currículum y esperar una llamada. Para quienes buscan ingresar al mercado laboral, cada instancia de selección se convierte en una oportunidad para demostrar qué saben hacer, cómo se desenvuelven y, sobre todo, qué capacidad tienen para aprender e incorporar nuevos conocimientos.

Desde las áreas de selección explican que, en los perfiles jóvenes donde muchas veces la experiencia todavía es limitada, comienzan a ganar importancia otras características como la predisposición, la capacidad de adaptación, la comunicación, el manejo de herramientas digitales y la iniciativa para enfrentar nuevos desafíos laborales. La pregunta entonces es concreta: ¿qué buscan hoy las empresas cuando reciben el CV de un joven que todavía no tiene experiencia?

La experiencia no lo es todo

Uno de los principales obstáculos que enfrentan los jóvenes al buscar su primer empleo es precisamente no contar con antecedentes laborales. Es una situación frecuente: muchas búsquedas solicitan experiencia previa, pero para quienes recién comienzan ese recorrido profesional resulta difícil reunirla si todavía no tuvieron una primera oportunidad.

Frente a esa realidad, los especialistas en selección explican que la falta de experiencia no necesariamente define las posibilidades de un candidato. En los perfiles iniciales, las empresas comienzan a prestar mayor atención a otros aspectos que permiten identificar el potencial de una persona: la formación, las habilidades adquiridas, la capacidad de aprender y la manera en que puede adaptarse a un nuevo entorno de trabajo.

Un joven que todavía no tuvo un empleo formal puede construir un perfil atractivo a partir de otros antecedentes. Cursos, capacitaciones, prácticas profesionales, proyectos realizados durante sus estudios, actividades extracurriculares o incluso experiencias personales donde haya desarrollado determinadas habilidades pueden convertirse en elementos importantes al momento de presentarse ante una empresa.

Pero, además de lo que figura en el currículum, los reclutadores observan cómo ese candidato logra explicar su recorrido y qué herramientas tiene para enfrentar nuevos desafíos. La predisposición, la iniciativa y la capacidad de incorporar conocimientos pueden marcar una diferencia frente a otros postulantes con perfiles similares.

Por eso, la búsqueda laboral no termina en el envío del CV. La entrevista se convierte en una instancia clave para que un joven pueda demostrar no solamente lo que sabe, sino también cómo piensa, cómo se comunica y qué está dispuesto a aprender para crecer dentro de una organización.

Sistemas, inteligencia artificial e idiomas

Entre los intereses que aparecen con mayor fuerza entre los jóvenes se encuentran las herramientas vinculadas con la tecnología.

Cecilia Olguín, integrante del área de selección de la consultora salteña Gestión de Talentos, señaló que existe un interés creciente por capacitarse en sistemas, inteligencia artificial y lenguas. Son áreas que aparecen como parte de las nuevas demandas de formación y que pueden ampliar las posibilidades de inserción laboral.

El interés por estas herramientas también refleja un cambio en el tipo de conocimientos que los jóvenes consideran necesarios para trabajar. La tecnología ya no aparece solamente como un campo reservado para quienes estudian carreras informáticas: atraviesa cada vez más actividades y puestos laborales.

Para quienes buscan empleo, incorporar conocimientos digitales puede convertirse entonces en una forma de fortalecer su perfil, especialmente cuando todavía no cuentan con una trayectoria laboral extensa.

No saber qué buscar también es un problema

Sin embargo, capacitarse mucho no siempre significa tener claro hacia dónde avanzar.

Victoria Gallo, fundadora de Gestión de Talentos, describió a algunos jóvenes como “demasiado generalistas”: personas que tienen ganas de trabajar, pero que todavía no logran definir con precisión qué tipo de actividad quieren desarrollar.

Esa falta de orientación puede complicar tanto la búsqueda como la presentación frente a una empresa. Un currículum que intenta abarcar cualquier puesto posible puede terminar sin mostrar con claridad cuáles son las fortalezas del candidato.

Por eso, uno de los primeros pasos para buscar trabajo consiste en identificar qué se sabe hacer, qué interesa aprender y hacia qué áreas se quiere orientar la carrera laboral.

No significa tener definido todo el futuro profesional. Para un joven que recién comienza, es lógico que existan dudas. Pero sí resulta importante poder explicar qué tipo de oportunidad está buscando y por qué considera que puede desempeñarse en ella.

La entrevista evalúa habilidades

El momento de la entrevista puede ser decisivo. Allí no solamente se verifica la información del CV: también se observa al candidato.

La manera de comunicarse, la puntualidad, la predisposición, la capacidad para escuchar y responder, el interés por el puesto y la actitud frente a una situación nueva pueden pesar tanto como determinados conocimientos técnicos.

Para alguien que todavía no tiene experiencia, además, la entrevista puede ser la instancia en la que demuestre potencial.

En lugar de intentar ocultar la falta de experiencia, el desafío consiste en mostrar qué hizo hasta ese momento para prepararse: qué estudió, qué cursos realizó, qué herramientas aprendió a utilizar y qué está dispuesto a seguir incorporando.

Qué puede hacer un joven antes de postularse

En un mercado laboral competitivo, la preparación comienza antes de enviar el CV.

El primer paso es contar con un currículum claro, actualizado y adaptado al puesto al que se pretende acceder. No se trata de acumular información, sino de seleccionar aquella que resulta relevante para la búsqueda.

También es importante conocer mínimamente la empresa antes de una entrevista. Saber a qué se dedica, qué tipo de actividad desarrolla y cuáles son las características del puesto permite responder con mayor precisión y demuestra interés.

La capacitación también puede marcar una diferencia. Sistemas, herramientas digitales, inteligencia artificial e idiomas aparecen entre los conocimientos que despiertan interés entre los jóvenes y que pueden complementar una formación académica.

Pero existe otro elemento que no se aprende necesariamente en un curso: la capacidad de aprender.

Para un candidato que recién empieza, demostrar curiosidad, iniciativa y disposición para incorporar conocimientos puede ser una manera de compensar la falta de experiencia.

El perfil que se abre paso

El joven que buscan las empresas no necesariamente es quien tiene el currículum más extenso. Para quienes recién ingresan al mercado laboral, esa sería una exigencia difícil de cumplir.

El desafío parece estar en construir un perfil que combine formación, herramientas concretas y habilidades personales. Saber comunicarse, adaptarse a situaciones nuevas, incorporar tecnología y tener una idea —aunque todavía sea inicial— de hacia dónde se quiere avanzar puede resultar tan importante como el título obtenido.

En Salta, donde muchos jóvenes atraviesan sus primeras experiencias de búsqueda laboral, la preparación puede convertirse así en una herramienta decisiva.

La clave no está solamente en conseguir que el CV llegue a una empresa. Está en lograr que, cuando llegue la entrevista, el candidato pueda responder una pregunta sencilla pero fundamental: ¿por qué deberían elegirte a vos?

Y para responderla, ya no alcanza con decir qué se estudió. Hay que poder mostrar qué se sabe hacer, qué se puede aprender y qué se está dispuesto a aportar.

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