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Los pedidos de propia quiebra de personas humanas siguen en aumento en Salta. En los nueve meses de 2026, el Juzgado de Primera Instancia de Concursos, Quiebras y Sociedades de Segunda Nominación recibió 160 pedidos de propia quiebra, una cifra que ya supera los 140 registrados durante todo 2025.
El dato fue aportado por la jueza Victoria Ambrosini, a cargo de ese juzgado, en una entrevista con Radio Salta. La magistrada aclaró que se trata de los números de su juzgado y que en el Distrito Judicial Centro funcionan dos juzgados con competencia en quiebras. Por el sistema de sorteo, los expedientes se distribuyen entre ambos.
"En el año 2025, ingresaron en mi juzgado cinco concursos preventivos de empresas y 140 pedidos de propia quiebra de personas humanas", detalló Ambrosini. En cambio, hasta el 1 de septiembre de 2026 ingresaron 13 concursos preventivos de sociedades y 160 pedidos de propia quiebra de personas humanas. "En este año ya llevamos más de lo que fue todo el 2025", remarcó.
Si se considera el funcionamiento de los dos juzgados del Distrito Judicial Centro, la propia magistrada explicó que los datos de su tribunal deben tomarse como referencia para el total del distrito y multiplicarse por dos, debido al sistema de sorteo de expedientes.
Ambrosini explicó que los pedidos de quiebra de personas humanas no son un fenómeno reciente, sino una tendencia que crece desde hace varios años. "Hace unos años que los deudores, estos consumidores sobreendeudados, como los llamamos, han encontrado en esta herramienta legal una salida que, ya lo he dicho varias veces, no es la ideal ni la que uno quisiese, pero es la única herramienta legal que tienen hoy en la actualidad frente a la insolvencia", señaló.
Según la jueza, el perfil de quienes llegan a esta instancia también muestra un cambio. Antes predominaban los empleados públicos, pero ahora la problemática alcanza a trabajadores del sector privado. "En lo que vemos nosotros acá en el juzgado, siempre son personas con empleo formal, o sea, esta morosidad que nosotros analizamos y la que vemos en estos procesos falenciales son empleados registrados y en relación de dependencia", explicó. La magistrada agregó que no han observado, al menos en los procesos que llegan a ese juzgado, trabajadores fuera del sistema formal.
Ambrosini marcó además una característica de estas quiebras personales: quienes llegan al proceso suelen tener pocos acreedores y las deudas se concentran en entidades financieras. "En estos supuestos los acreedores son bancos, billeteras virtuales, aplicaciones donde se presta dinero. No es que son personas que tienen empleados o acreedores laborales o acreedores comerciales, son entidades financieras a las que recurren para solicitar estos préstamos", describió.
"La quiebra es la única herramienta legal que hoy tienen los deudores frente a la insolvencia".
También explicó que, en muchos casos, quienes piden su propia quiebra no tienen bienes. "Estas personas humanas que piden su propia quiebra, en la gran mayoría de los casos, es porque no tienen bienes, descuento que si no, no la pedirían, porque la quiebra al ser liquidativa implica automáticamente el desapoderamiento de todos los bienes del deudor", sostuvo.
La situación no se limita a las personas. En el mismo juzgado también aumentaron las presentaciones de concursos preventivos de empresas: pasaron de cinco durante todo 2025 a 13 hasta el 1 de septiembre de 2026.
Ambrosini marcó la diferencia entre un concurso preventivo y una quiebra. Mientras la quiebra es un proceso liquidativo, el concurso busca evitar que la empresa llegue a esa instancia. "En general, esta herramienta preventiva está hecha para salvar la empresa. Está previsto que no termine en quiebra, pero puede suceder", explicó.
En este caso, aclaró que todavía no se puede saber cuántos de los concursos iniciados este año terminarán en quiebra porque son procesos que pueden demandar entre un año y medio y dos años.