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Hoy se celebra el Día de los Jubilados. Es una jornada para reconocer a quienes trabajaron durante años, atravesaron distintas etapas de la vida laboral y, con su experiencia, conocimiento y esfuerzo, fueron dejando una huella para las generaciones que vinieron después.
Más allá de los actos o los saludos que puedan acompañar la fecha, el Día de los Jubilados también tiene una raíz histórica muy concreta.
Cada 20 de septiembre se recuerda la sanción de la Ley N° 4.349 de Jubilación, aprobada en 1904. Aquella norma reconoció por primera vez el beneficio previsional para los empleados públicos de la Nación y marcó uno de los primeros pasos en la construcción del régimen previsional argentino. Dicha ley también creó la Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones Civiles, el organismo encargado de gestionar los fondos y garantizar las prestaciones. Fue el comienzo de un camino que, con el paso de los años, fue incorporando nuevos derechos y ampliando el reconocimiento hacia quienes llegaban al final de su etapa laboral.
Durante las gobernaciones de Juan D. Perón (especialmente desde su rol como secretario de Trabajo y Previsión a partir de 1943 y luego como presidente), el sistema previsional se extendió de manera masiva a una gran cantidad de sectores gremiales y trabajadores que antes no tenían cobertura, convirtiendo la jubilación en un derecho universal y no en un beneficio exclusivo de élites o empleados públicos.
De esa manera, se institucionalizaron derechos clave, tales como la creación de cajas de previsión específicas por actividad, la incorporación del aguinaldo y el establecimiento de mecanismos de movilidad jubilatoria para proteger los ingresos frente a la inflación.
En ese mismo recorrido histórico aparece también el Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires, creado en 1948 mediante la Ley N° 5.425, conocida como “Ley Mercante”.
La fecha, entonces, no solamente recuerda una norma. También vuelve a poner sobre la mesa algo mucho más cotidiano, el valor del trabajo realizado durante toda una vida y el respeto que merecen quienes, después de décadas de esfuerzo, transitan la etapa de la jubilación.
Este 20 de septiembre, el calendario vuelve a señalar una jornada que habla de derechos, memoria, experiencia y reconocimiento. Y, sobre todo, de hombres y mujeres que durante años hicieron su aporte para construir el presente que hoy transitan las nuevas generaciones.