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Empleo en Salta: baja el desempleo, pero crece la precarización

Los datos del Indec, de Trabajo de la Nación y de la Unsa muestran que la baja del desempleo convive con pérdida de puestos y con más ocupados que buscan cambiar de trabajo.
Una encuesta de El Tribuno es reveladora: el 60% de los consultados trabaja con una aplicación porque no encuentra trabajo formal. Foto: Pablo Yapura
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La desocupación en el aglomerado Salta, que comprende Capital y alrededores, cayó del 6,6% al 4,3% entre el segundo trimestre de 2025 y el de 2026, pero detrás del número, que es positivo, aparecen señales de un empleo de menor calidad. Al cruzar estos datos, que corresponden a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, con los registros de empleo formal privado y con un informe de la Universidad Nacional de Salta, la lectura se vuelve más matizada.

Según la última EPH los ocupados pasaron de 286 mil a 293 mil salteños y los desocupados, de 20 mil a 13 mil. Son siete mil personas con empleo más y siete mil sin empleo menos. La población activa no se movió, con 306 mil personas en ambos períodos, de modo que la baja del desempleo no se explica por una salida de gente del mercado laboral. En el agregado, quienes buscaban trabajo lo consiguieron. La tasa de empleo subió de 42,5% a 43,2%.

Hasta acá, la foto es buena. Cambia cuando se mira cómo es ese empleo.

Trabajar y buscar

Los llamados ocupados demandantes en la encuesta del Indec, que tienen trabajo pero buscan otro, pasaron de 52 mil a 60 mil en la comparación de los segundos trimestres. Equivalen a casi uno de cada cinco integrantes de la población activa (19,5%, contra 17% un año atrás). El aumento, de ocho mil personas, es de una magnitud similar al de los nuevos ocupados. Dicho de otro modo, el mercado sumó empleo, pero también sumó trabajadores que quieren cambiarlo.

Que más ocupados salgan a buscar otro trabajo suele leerse como una señal de insatisfacción con el puesto actual, ya sea por ingresos, carga horaria o estabilidad.

La subocupación completa el cuadro. En términos generales casi no se movió (de 11,4% a 11,7%, con 35 mil y 36 mil personas), pero cambió por dentro. La de quienes además buscan otro empleo subió de 6,1% a 7,9%, y la de quienes no buscan bajó de 5,3% a 3,9%. Hay menos subocupados que se quedan donde están y más que salen a buscar otra cosa.

El empleo formal

Los registros oficiales aportan otra pieza. El empleo asalariado privado registrado de Salta cerró junio con 116.400 trabajadores, su menor nivel desde marzo de 2020, en plena pandemia. En un año se perdieron 3.000 puestos, una caída del 2,5% frente a junio de 2025. Así surge del informe sobre trabajo registrado de la Secretaría de Trabajo de la Nación, que ubica a Salta entre las catorce provincias que perdieron empleo privado en junio.

La provincia cayó más que el promedio del país, donde el asalariado privado retrocedió 1,9% (121 mil puestos menos) y el único segmento que creció fue el trabajo independiente, impulsado por el monotributo.

La minería, el sector que Salta exhibe como motor de su crecimiento, tampoco escapa a la tendencia. En marzo había 5.569 puestos directos formales, 5,7% menos que un año atrás, según la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera. Fue la mayor caída del NOA, en una región donde Catamarca creció 21,9% (la mayor suba del país) y Jujuy retrocedió apenas 0,9%. Ese mes, además, Salta perdió el segundo lugar del ranking nacional de empleo minero, que pasó a ocupar San Juan.

En la construcción, el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric) contabilizó 9.392 puestos en junio, el nivel más bajo del año, tras un pico de 10.065 en abril. En el primer semestre, el empleo del sector cae 3,8% frente a igual período de 2025.

La informalidad

Debajo del empleo registrado está el que no aporta. El informe EconoInsights de agosto, elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la UNSa, al que accedió El Tribuno, muestra con datos de la EPH hasta el primer trimestre de 2026 que el 51% de los ocupados del Gran Salta no tiene descuento jubilatorio en su empleo principal.

La cifra es la más baja de la serie, que arranca a fines de 2023 con 54,1% y toca un máximo de 56,6% en el tercer trimestre de 2024. El propio IIE advierte que es el primer indicio claro de descenso y que conviene esperar nuevos datos antes de hablar de un cambio de tendencia. Aun con esa baja, más de la mitad de los trabajadores sigue sin cobertura previsional.

Y la informalidad no se reparte de manera pareja. Golpea sobre todo a los cuentapropistas (76,7%) y a quienes menos ganan: 89,3% en el quintil de menores ingresos, contra 12,2% en el más alto. Entre los sectores, la construcción encabeza el ranking con 83,8%, el mismo rubro que viene perdiendo empleo registrado desde el pico de abril. El estudio observa, además, que los subocupados son quienes sistemáticamente muestran las tasas más altas, lo que conecta el problema de las horas trabajadas con el de la falta de cobertura.

La app como salida

El mismo deterioro que marcan las cifras oficiales aparece en la calle. Una encuesta que lanzó este diario en su portal web la semana pasada preguntó si usan aplicaciones como Rappi, PedidosYa, DiDi o Uber para generar ingresos, y la respuesta más votada fue contundente: el 59,2% dijo que sí y que lo hace porque no encuentra trabajo formal.

Participaron 2.359 personas. Otro 5,8% trabaja con plataformas para sumar un ingreso extra a su empleo y un 2,4% las tiene como su principal fuente de ingresos. En total, dos de cada tres (67,4%) ya recurren a las aplicaciones. A ellos se suma casi un 12% que hoy no lo hace, pero está pensando en hacerlo. Solo el 20,6% aseguró que nunca trabajaría con una app.

Hay una lectura más fina dentro de esos números. Entre quienes ya trabajan con plataformas, casi nueve de cada diez marcaron que lo hacen porque no encuentran trabajo formal.

La baja del desempleo es, entonces, una buena noticia con un asterisco. No alcanza con que haya trabajo si el trabajo es de mala calidad. Las próximas mediciones dirán si la búsqueda de otro empleo es un fenómeno pasajero o un rasgo más duradero del mercado laboral salteño.

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