En las últimas horas se alertó sobre la presencia de un importante grupo de rayas en el río Bermejo, en el sector conocido como La Quena, en Embarcación, mientras los ejemplares avanzaban río arriba.
La advertencia está dirigida especialmente a los pescadores y a quienes aprovechan las jornadas de calor para acercarse y meterse al agua. Se debe tener mucha precaución antes de ingresar al río y prestar atención a las zonas de poca profundidad.
Quienes frecuentan el Bermejo saben que el río cambia constantemente. El movimiento del agua, los bancos de arena y las variaciones del cauce obligan a estar atentos a lo que ocurre debajo de la superficie.
Esta vez, el llamado de atención llegó por la aparición de rayas en La Quena. La presencia de varios ejemplares fue advertida mientras se desplazaban aguas arriba, por lo que se pidió difundir la información entre pescadores, familias y personas que acostumbran visitar el lugar.
Ante esta situación, la principal recomendación es evitar ingresar de manera desprevenida al agua, observar previamente el sector y extremar los cuidados, principalmente en aquellos puntos donde las rayas puedan permanecer sobre el fondo.
Por qué las rayas
El principal riesgo está en el aguijón venenoso que poseen en la cola y que utilizan como mecanismo de defensa. Su capacidad para permanecer ocultas bajo la arena aumenta las posibilidades de un contacto accidental.
Uno de los principales factores de riesgo es su capacidad para camuflarse. Las rayas suelen permanecer en el fondo de aguas poco profundas, muchas veces parcialmente enterradas bajo la arena, por lo que pueden pasar inadvertidas para una persona que camina dentro del agua.
El accidente generalmente ocurre cuando alguien pisa al animal o lo molesta sin advertir su presencia. Ante esa situación, la raya puede reaccionar de manera defensiva mediante un movimiento rápido de la cola y clavar el aguijón.
La púa presenta bordes dentados que pueden provocar lesiones importantes al penetrar en la piel. A esto se suma la acción del veneno, que puede generar un dolor muy intenso y daño en los tejidos de la zona afectada.
Las características del aguijón también pueden agravar la herida durante su ingreso o salida, mientras que en determinados casos pueden quedar restos en el tejido.
Otro de los riesgos está relacionado con las infecciones. La lesión puede contaminarse con bacterias, arena, sedimentos o fragmentos del propio aguijón, lo que aumenta la posibilidad de complicaciones si la herida no recibe una adecuada atención.