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Según la mayoría de los vendedores de la feria americana “Estación Alvarado”, la actividad atraviesa una realidad bastante complicada: pocas ventas, menor circulación de personas y dificultades para recuperar el dinero que invierten en mercadería. Una feria que cuenta con más de 100 puestos hoy se siente más vacía que nunca.
Durante un recorrido realizado este fin de semana por El Tribuno, el panorama reflejó parte de esa situación. Muy pocos compradores recorrían los puestos y los pasillos permanecían prácticamente vacíos, incluso en una jornada (como fue el sábado) en la que los feriantes esperaban mayor movimiento.
La respuesta entre los vendedores consultados se repitió: las ventas bajaron considerablemente respecto de años anteriores.
Algunos recuerdan que tiempo atrás podían comprar hasta ocho bolsones de ropa (americana) por semana para renovar la mercadería. Actualmente, llegan a comprar apenas uno ante la dificultad para vender y volver a invertir.
La fuerte competencia con los comercios del centro
La diferencia también se observa en la cantidad de personas que eligen comprar en comercios del centro. Los feriantes cuentan que algunos locales del centro tienen mayor capacidad económica para adquirir grandes cantidades de mercadería y conseguir precios más bajos, lo que luego les permite ofrecer prendas a valores más accesibles.
Esta situación también modificó el comportamiento de la gente. Según algunos vendedores consultados, muchas personas que antes buscaban precios económicos en las ferias ahora prefieren trasladarse al centro, donde encuentran una mayor variedad de productos a precios competitivos.
A esto se suma la venta a través de redes sociales, otra alternativa que ganó terreno y permite comprar sin necesidad de recorrer presencialmente los puestos.
Nuevas alternativas para sostener las ventas
Frente a este escenario, algunos vendedores comienzan a buscar otras alternativas para sostener sus ingresos. Hay quienes participan en ferias barriales, mientras que otros salen de la ciudad e incluso se trasladan a otras provincias para intentar encontrar una mayor demanda.
Según explicaron, en algunos de estos espacios logran conseguir mejores oportunidades de venta y un mayor movimiento de compradores.
Los feriantes comentan que ya no alcanza con depender únicamente de la feria americana, por lo que deben trasladar parte de su mercadería y buscar nuevos puntos donde ofrecerla.