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En la minería, todo termina moviéndose sobre ruedas. Desde la materia prima que llega a una operación hasta el producto terminado que emprende su camino hacia nuevos destinos, detrás de cada proyecto hay una red logística que resulta tan decisiva como la infraestructura, la tecnología y las inversiones que hacen posible una mina.
Aconcagua Transportes conoce esa realidad desde hace décadas. La empresa, que ya lleva 75 años de trayectoria y el próximo año cumplirá 25 años de actividad vinculada específicamente a la minería, participa de Argentina Mining Norte 2026 con una propuesta que busca mostrar no solamente su capacidad logística, sino también su identidad profundamente ligada a Salta y a la historia argentina.
“Yo soy Alejandro Galeano, el titular junto con mi hermano, de Aconcagua Transportes, una empresa que tiene ya 75 años y que el año que viene cumple 25 años, un cuarto de siglo en minería, segunda generación y ya está trabajando la tercera”, resume Galeano al describir una historia empresarial que atraviesa generaciones.
Un stand que cuenta la historia
La presencia de Aconcagua en la exposición no pasa inadvertida. La empresa decidió apostar fuerte al diseño de su stand y convertirlo en un espacio de encuentro con la historia y la cultura regional.
Personajes históricos como Martín Miguel de Güemes, Macacha Güemes, Juana Azurduy, San Martín, Belgrano y Los Infernales forman parte de la puesta en escena, vinculados a los camiones de la compañía.
“Cada vez apostamos un poco más fuerte en el desarrollo de los nuevos stand. En este caso, los que se den vuelta por aquí van a ver personajes históricos que tienen que ver con nuestros camiones y actores que están personificando a Güemes, Macacha Güemes, Juana Azurduy, Los Infernales, San Martín y Belgrano”, explicó Galeano.
La propuesta se completa con espectáculos durante la jornada, a cargo del director artístico, Daniel Espoz, con una puesta que reúne malambo, ballet y artistas multipremiados, y actividades vinculadas a la divulgación histórica. También se incorporó tecnología: los camiones cuentan con códigos QR que permiten acceder a contenidos sobre los personajes históricos.
“Hay ya como 80 personajes históricos, o también la Virgen de Belén, de Milagro y demás, que les explica a dos o tres minutos, muy sucintamente, lo que dice Felipe Pigna, lo que la gente tiene que entender”, detalló.
La agenda incluye además la participación del historiador Felipe Pigna, quien brindará una charla sobre Güemes y compartirá un espacio con los visitantes, este viernes, desde las 14 hs, además de firmar ejemplares de sus libros.
De esta manera, Aconcagua convirtió su participación en Argentina Mining Norte 2026 en una experiencia que busca trascender la exhibición comercial y poner en diálogo minería, transporte, identidad y patrimonio.
“Para este viernes está prevista la visita de Felipe Pigna, a partir de las 14, que es un amigo que junto con nosotros estamos diseñando y haciendo todos los personajes históricos”, explicó Galeano.
La relación de Aconcagua con la actividad minera comenzó en 2002, cuando la industria todavía tenía una presencia mucho menor en la agenda económica y productiva de la región.
“Nosotros empezamos en el año 2002, cuando muy poca gente sabía qué era la minería, salvo en estos sectores”, recordó Galeano.
Desde entonces, la compañía fue ampliando su actividad hacia distintos emprendimientos mineros del país.
Durante 17 años trabajó de manera ininterrumpida para Minera Alumbrera, transportando cal desde San Juan hasta la mina. Luego amplió sus operaciones hacia otros proyectos, entre ellos Veladero, en San Juan, y Pascua-Lama.
“A partir de ahí también llevamos el cemento para todas las minas que se habían construido en Salta y, cuando están operando, llevamos cal desde las canteras de San Juan o de Jujuy”, señaló.
La empresa fue ampliando así su abanico de servicios hasta convertirse en un operador logístico capaz de atender diferentes etapas y necesidades de la actividad.
Cuenta con tanques para líquidos y ácidos, bateas para movimiento interno y semirremolques destinados tanto a la exportación hacia Chile y Buenos Aires como al traslado de materias primas dentro del país.
“Son toda la gama de posiciones logísticas”, sintetizó Galeano.
Actualmente, Aconcagua cuenta con más de 100 equipos y una estructura con base consolidada en Salta, en Campo Quijano, además de presencia en Pampa Blanca, San Juan y Belén.
La logística detrás del boom
Para Galeano, el crecimiento de la minería necesariamente tendrá un correlato en el transporte. La razón es sencilla: por más que se incorporen trenes, barcos y otras alternativas, el camión continúa siendo indispensable para conectar los distintos puntos de la cadena productiva.
“Todo material que uno haga, se venda, todo se mueve sobre ruedas. No hay nada que no lleve un vehículo, de gran o pequeño porte”, afirmó.
Y agregó: “El camión llega a los lugares más recónditos que uno puede esperar. Y si hay sinergia con el tren, el barco y demás, siempre está el camión”.
Esa perspectiva lleva a la empresa a mirar más allá del crecimiento inmediato del litio y poner el foco en una segunda etapa del desarrollo minero argentino.
“Esa va a ser la verdadera explosión de la minería”
El gran potencial, según Galeano, está en los proyectos de cobre, oro y plata que aguardan su desarrollo y que pueden modificar sustancialmente la escala de la actividad.
“Nosotros esperamos un desarrollo con la industria metalmecánica de la minería, que tiene que ver no ya tanto con el litio, sino con lo que son las minas de cobre, oro y plata”, sostuvo.
En ese escenario, mencionó especialmente los proyectos que avanzan en San Juan, entre ellos Vicuña y Los Azules, y puso también la mirada sobre Taca Taca, en Salta.
“Hay muchos proyectos que se tienen que desarrollar. Si bien han tenido los RIGI, igual que Taca Taca acá, tienen que empezar. Y esa va a ser la verdadera explosión de la minería”, afirmó.
La diferencia, explicó, está en los tiempos de desarrollo. Mientras el litio puede pasar con mayor rapidez desde la inversión a la producción, los grandes proyectos metalíferos requieren obras de enorme escala y varios años de construcción.
“Hoy por hoy, si bien hay RIGI aprobado, algunos tienen el impacto ambiental, otros están en el camino, no hay una megaminería en ese sentido que haya empezado a construirse y explotarse”, planteó.
Y puso una referencia concreta sobre los tiempos que demanda una gran operación minera: “Una megaminería tarda cinco o seis años”.
Para el empresario, ese proceso abre una ventana de oportunidad no solamente para las compañías mineras, sino para todo el entramado productivo que las rodea.
“Un proyecto de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares destinado a producir cobre, explicó, requiere una infraestructura de gran magnitud. En cambio, el de litio es de rápida reacción por este movimiento que hay ahora acá, que en cuatro o cinco años ya empezaron a sacar litio para todo el mundo”, destacó.
La expectativa de Aconcagua está puesta, entonces, en el próximo capítulo: una minería de mayor escala que demande más infraestructura, más proveedores y, naturalmente, más transporte.
Con 75 años de historia empresarial, tres generaciones vinculadas a la conducción y un cuarto de siglo acompañando a la minería, la compañía busca posicionarse para ese escenario.
Porque, como resume Galeano, detrás de cada tonelada, cada insumo y cada proyecto que busca llegar a los mercados existe una misma necesidad: conectar los puntos.
Y en esa tarea, el camión sigue teniendo un papel central.