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Rocío Argañaraz es más conocida por el nombre de su marca: Gloss. Sentada en un puesto de la Feria Artesanal de la Plaza Güemes recibe a El Tribuno mostrando sus prendas estampadas en rojos, negros, blancos con motivos de llamas, cactus, cerros, lunas, llamas; en remeras, vestidos largos, buzos, polerones, tapados y musculosas. "Hasta en las bombachas de segunda piel le pongo mis estampados divertidos", dijo Rocío Gloss.
Se siente cómoda en las ferias, sabe que es su lugar y los años se lo develaron. Ella tiene hoy 41 años, pero tiene más de 14 años vendiendo ropa en los puestos callejeros.
Comenzó vendiendo ropa de otra persona; de una tucumana. Pues ella estudiaba abogacía en la UNT. Llevaba algunos años en el Jardín de la República y luego decidió volver a Salta y continuar la carrera acá. A su regreso quedó embarazada de Benjamín y tuvo que salir a buscar el peso. "En ese momento comencé a vender ropa de otra persona. Ahí entendí esto de meterme en las ferias, entender las lógicas, las formas y las particularidades. Luego José, el papá de Benjamín, y mi familia me incentivaron a que yo haga mi propia ropa. Así fue que comencé a vender mi ropa", dijo Rocío.
Por esos años, hablamos de 2012, los estampados aún no estaban auge. Las primeras experiencias llegaban al norte de manera imperceptible. La familia de Rocío le compró la máquina de sublimación, ya tenía una computadora, buscaron una impresora, una máquina de coser y así fueron armando el emprendimiento de ropa con una clara identidad salteña. La tierra de nuestra provincia se muestra en sus prendas.
"Aprendí a amar las ferias"
"Peché en la Ferinoa, en la Balcarce, me fui a Tucumán en tantas otras ferias llegando inclusive hasta Buenos Aires como en Puro Diseño. Aprendí a amar las ferias porque siento que es el mejor lugar para la venta de mis productos. Yo tenía el sueño de tener un local comercial y lo tuve, en la calle Balcarce, pero no funcionó; duró 6 meses. En la calle se vendía más y el puesto de feria paga el alquiler de local comercial. Lo cerré y la experiencia me dice que soy de la feria", dijo riéndo.
Sabe que el trabajo de la feria es duro, pero el compañerismo, el cuidado mutuo, la forma de vida y el sacrificio le brinda el gusto especial.
Pero ella destaca un espacio en particular. "El Punto Artesanal es mi lugar en el mundo. Allí es donde me siento plena. Mis prendas están todos los días allí para quien quiera verlas", aseguró.
Todo su discurso y sus apreciaciones se basan en el aprender haciendo. Probó materiales, buscó técnicas y comenzó a trabajar con sublimación, una herramienta que le permitió imprimir diseños sobre las prendas y desarrollar una producción propia. Probó con los locales, le fue mal y siguió en la ferias. En los puestos aprendió a observar: "De 30 mujeres que miraban la ropa, 25 me pedían prendas de base negra y de algodón. En esos tiempos era muy difícil hacerlo. Pero luego comencé a estudiar y experimentar. Al final sublimaba en tela blanca y luego cosía en las telas negras. íY funcionó! Estaba muy feliz y así es que sigo haciendo mis prendas" recordó.
Por otro lado, Rocío plantea que no existe un cuerpo femenino estándar y que las prendas debían adaptarse a las características de cada clienta. La marca se orientó especialmente a mujeres que buscaban ropa cómoda, urbana y con diseño, pero sin responder necesariamente a los estereotipos de talles y cuerpos impuestos por la moda del Área Metropolitana de Buenos Aires.
No es simplemente de vender una prenda. Se trataba de que una mujer pudiera ponerse esa prenda, sentirse cómoda y disfrutar de cómo le quedaba.
"Yo tengo diseños propios del norte argentino para todo tipo de mujeres, para todos los cuerpos. Son diseños únicos para la mujer en general. Eso es lo que gusta. Por eso yo puede decir que Gloss es una marca versátil", dijo Rocío orgullosa.
Sobre el futuro
Hay una frase que resume buena parte de la historia de Rocío: "Nunca soñé crear una empresa". El emprendimiento no nació de un plan de negocios cuidadosamente diseñado. Surgió de una necesidad concreta. Primero estuvo la necesidad de generar ingresos. Luego, la decisión de fabricarlos.
Más tarde aparecieron las máquinas, las ferias, los clientes, los nuevos productos y las oportunidades; el crecimiento fue construyéndose sobre la marcha.
Tampoco tiene muy en claro hasta dónde quiere que llegue su marca. Sólo tiene su sueño junto a su esposo: "yo quiero que compremos una camioneta y una casa rodante, cargar las máquinas, la ropa y salir a vender por todas las ferias que podamos. A eso ya lo haremos", dijo ilusionada.
Su identidad está en esta tierra
"Yo tengo que aceptar que cometí un error con el nombre Gloss, que en inglés significa brillante. Era muy joven y no sabía para dónde iba a ir", dijo. Sucede que ya no lo puede cambiar porque a ella ya la conocen como Rocío Gloss, que es en inglés y que toda su inspiración está en esta tierra, en sus animales y su cielo.
Las mandalas, las flores y hasta la paleta de colores indica su pertenencia a nuestros cerros. "Yo me inspiro en nuestra naturaleza y mis productos se venden en todos lados. Tengo clientas en todo el país, y revendedores en Santiago del Estero y en Caleta Olivia", dijo Rocío con orgullo.