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¿Por qué las freidoras sin aceite ganan lugar en las cocinas argentinas?

Miércoles, 06 de mayo de 2026 18:02

Hace algunos años, hablar de freidoras de aire en Argentina sonaba a novedad o incluso a algo lejano. Hoy, en cambio, es común verlas en muchas cocinas, en recetas de todos los días o recomendadas entre conocidos. No es casualidad: funcionan muy bien para quienes buscan comer más liviano sin renunciar a la practicidad.

El cambio también tiene que ver con los hábitos. Con rutinas más aceleradas, cada vez hay menos tiempo para cocinar. En ese contexto, cualquier electrodoméstico que simplifique el proceso sin complicar el resultado tiene ventaja. Y ahí es donde la air fryer empezó a hacerse un lugar.

Una tendencia que va más allá de la moda

Aunque al principio se las miraba con cierta desconfianza, esa etapa ya pasó. La mayoría de quienes las prueban terminan eligiéndolas, sobre todo para comidas rápidas o del día a día.

No reemplazan por completo a una fritura tradicional, pero sí logran muy buenos resultados con una diferencia clave: el uso mínimo o nulo de aceite.

Además, hay un detalle que suele pasarse por alto y es una gran ventaja: el orden en la cocina. Al no trabajar con aceite en grandes cantidades, hay menos olor, menos salpicaduras y se reduce la limpieza posterior. Puede parecer algo menor, pero en el uso cotidiano termina siendo decisivo.

¿Qué las hace tan prácticas en el día a día?

Uno de los principales puntos a favor es la velocidad. En comparación con un horno tradicional, estos equipos suelen precalentar más rápido y cocinar en menos tiempo. Para quienes vuelven a casa con poco margen para preparar la comida, eso marca la diferencia.

También hay un factor de versatilidad. Más allá de “freír”, permiten cocinar una variedad bastante amplia de alimentos: desde papas y milanesas hasta verduras, carnes o incluso preparaciones más elaboradas.

Otro punto fuerte es la facilidad de uso. En general, no hace falta tener experiencia en cocina para lograr buenos resultados. Con algunos ajustes básicos de temperatura y tiempo, es posible resolver una comida sin contratiempos.

Una solución práctica para cocinas con poco espacio

Otra ventaja que muchas veces no se menciona es el tamaño. A diferencia de un horno tradicional, la mayoría de las freidoras de aire son compactas y fáciles de ubicar, incluso en cocinas chicas.

Esto las vuelve especialmente útiles para quienes viven en departamentos con poco espacio o para quienes recién se mudan y todavía no tienen todos los electrodomésticos. Además, al ser fáciles de mover y no requerir instalación, se adaptan bien a distintas dinámicas del hogar. Se pueden guardar después de usarlas o dejarlas en la mesada sin que ocupen demasiado lugar.

El crecimiento en Argentina

En el mercado local, la oferta creció bastante en poco tiempo. Hoy se consiguen modelos de distintos tamaños, potencias y precios, lo que permite que cada vez más personas puedan acceder a este tipo de electrodoméstico.

Esto también hizo que las freidoras sin aceite dejen de ser un producto de nicho. Ya no están pensadas solo para quienes buscan opciones específicas de alimentación, sino también para quienes priorizan la practicidad o quieren tener una opción más para cocinar.

A su vez, el boca a boca jugó un rol importante. Muchas decisiones de compra vienen de recomendaciones cercanas o por redes sociales, algo bastante habitual en nuestro país cuando se trata de incorporar algo nuevo al hogar. En ese contexto, también creció la variedad de marcas disponibles en el país.

Mejores marcas de freidoras de aire en Argentina

Al momento de elegir una freidora de aire, la marca suele ser uno de los primeros filtros. Entre las mejores marcas de Argentina aparece Gadnic, que en los últimos años ganó popularidad con modelos funcionales y accesibles. Sus equipos suelen destacarse por ofrecer una buena relación entre precio y características.

Más consolidada a nivel internacional, Philips ofrece productos con buena calidad de materiales y tecnología aplicada a la cocción.

Por otro lado, Atma también se destaca en el mercado local, con propuestas más simples y orientadas al uso cotidiano. Sin funciones tan avanzadas pero prácticas.

Más allá de las diferencias entre una y otra, hoy la oferta es lo suficientemente amplia como para encontrar modelos que se adapten a distintas necesidades. En ese sentido, la elección final suele depender más del uso que se le vaya a dar que de la marca en sí.

¿Vale la pena sumarlas a la cocina?

Como suele pasar, la respuesta depende del uso. Para quienes cocinan seguido y buscan simplificar tiempos, puede ser una incorporación muy útil. En cambio, si la idea es usarla de manera ocasional, quizás no tenga el mismo impacto.

Lo que sí está claro es que dejaron de ser una tendencia pasajera. Con el tiempo, se fueron acomodando dentro de la dinámica cotidiana de muchas casas, algo que también se refleja en el interés que despiertan en fechas de descuentos como el Hot Sale.

Al final, más allá de la tecnología o el nombre, lo que explica su crecimiento es algo bastante simple: resuelven. Y en una rutina donde el tiempo escasea, eso alcanza para ganarse un lugar fijo en la cocina de muchos hogares.


 

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