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La noche en el aeropuerto Martín Miguel de Güemes se transformó en una verdadera fiesta. Pasadas las 21, el segundo grupo de chicos del seleccionado salteño Sub 13 arribó a la provincia y fue recibido por familaires, amigos y conocidos que los esperaban con banderas, carteles y una emoción difícil de describir, en una escena que reflejó el impacto que tuvo este logro deportivo.
Desde el momento en que los jóvenes futbolistas cruzaron la puerta de arribos, el clima cambió por completo. Abrazos interminables, lágrimas de felicidad y cánticos espontáneos marcaron una bienvenida que quedará en la memoria de todos los presentes como uno de los momentos más emotivos del deporte salteño reciente.
“Y ya lo ves, y ya lo ves, el que no salta es un inglés”, cantaban los chicos, sumándose a la celebración que rápidamente contagió a todos. La escena fue una mezcla de orgullo, alegría y desahogo después de días intensos en Europa, donde lograron un título que posiciona a Salta en lo más alto del fútbol juvenil.
El recibimiento no fue solo una celebración deportiva, sino también un reconocimiento al esfuerzo, al sacrificio y al camino recorrido por estos chicos que, con apenas 13 años, dejaron una marca imborrable en la historia del deporte provincial.
Los padres fueron protagonistas de uno de los momentos más conmovedores. Entre aplausos y lágrimas, abrazaron a sus hijos con una mezcla de orgullo y alivio, luego de haber seguido el campeonato a la distancia. Los carteles con mensajes como “Bienvenidos campeones” reflejaban el sentimiento colectivo.
Horas antes, pasadas las 16, había arribado el primer grupo de la delegación, que también fue recibido con muestras de cariño y festejos. Sin embargo, la llegada del segundo contingente terminó de completar una jornada atravesada por la emoción y la celebración.
Este logro deportivo no es casual. El seleccionado Sub 13 de Salta se consagró campeón del Mundialito disputado en España tras una campaña impecable, en la que mostró un nivel de juego sobresaliente frente a equipos de distintos continentes.
En la final, el equipo dirigido por Alejandro Frezzotti se impuso con autoridad por 3 a 0 ante el Steaua Bucarest de Rumania, coronando un torneo en el que no solo levantó el trofeo, sino que además se mantuvo invicto.
El camino al título fue contundente desde el inicio. En el debut goleó 13 a 0 al Barcelona, luego superó 8 a 0 al seleccionado de México, venció 2 a 0 al Cambrils de España y cerró la fase de grupos con un sólido 6 a 2 frente al Liverpool de Inglaterra.
El título en España se suma a un antecedente histórico reciente, ya que la Selección Sub 13 de la Liga Salteña había sido campeona del Torneo Nacional de Ligas en 2025, en una edición en la que también la Sub 15 logró el título, marcando un hecho inédito para la provincia.
Pero más allá de los resultados, lo que se vivió en el aeropuerto dejó en claro que este equipo logró algo más profundo: generar identificación, orgullo y emoción en toda una provincia.
La imagen de los chicos cantando, abrazando a sus familias y levantando los brazos en señal de triunfo resume el impacto de una conquista que trasciende lo deportivo y se instala como un símbolo de esfuerzo y sueños cumplidos.