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Los amores y pasiones del Indio Solari detrás del mito

Aunque mantuvo un perfil extremadamente reservado, la vida del Indio Solari estuvo marcada por vínculos profundos, su gran amor Virginia Mones Ruiz, su hijo Bruno y pasiones como la música, el arte y la literatura que dieron forma a su legado en el rock argentino.
Viernes, 05 de junio de 2026 11:31

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Carlos “Indio” Solari, nacido el 17 de enero de 1949, construyó un manto de misterio en torno a su vida privada. Vocalista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y más tarde de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, el músico mantuvo un culto a la privacidad que no le impidió vivir afectos y pasiones que marcaron su existencia.

Su relación más importante fue con Virginia Mones Ruiz, su compañera desde 1981 y esposa desde 1988. Juntos tuvieron a Bruno, su único hijo, en 2000. Aunque siempre se mantuvo alejado de los flashes, Solari dedicó canciones a Virginia, como “Y mientras tanto el sol se muere”, interpretada en un recital en La Plata en 2008.

Rumores sobre supuestas parejas con figuras públicas, como Edith Ermida o Karina Rabolini, fueron rápidamente desmentidos, consolidando su fama de reservado. En lo artístico, sus vínculos más decisivos fueron con el guitarrista Skay Beilinson y la mánager Carmen “La Negra Poli” Castro, pilares en la historia de Los Redondos, aunque luego atravesados por tensiones que llevaron a la separación del grupo.

El Indio mantuvo un vínculo único con su público, transformando sus conciertos en verdaderas “misas” del rock. En su etapa solista, la convocatoria creció exponencialmente, recorriendo ciudades como Tandil, Mendoza, Gualeguaychú, Junín, Salta y Olavarría, donde el fenómeno ricotero se consolidó como un fenómeno cultural.

Más allá de la música, Solari cultivó la pintura y el arte gráfico, estudiando en la Facultad de Bellas Artes de La Plata antes de saltar a la fama. Su sensibilidad visual se reflejó en la estética de Los Redondos, especialmente a través del trabajo de Rocambole, responsable de gran parte de la identidad gráfica de la banda.

La literatura fue otra de sus grandes pasiones: admirador de autores como Joseph Conrad, William Burroughs, Jean Cocteau y Antonin Artaud, desarrolló una escritura profunda y poética que acompañó su obra musical.

Aunque siempre eligió el anonimato mediático, los vínculos afectivos y sus pasiones configuraron al Indio Solari como una figura única, cuyo legado sigue vivo y cuya obra permanecerá para la eternidad.

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