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El detenido por el tiroteo en la cena de gala de Washington, acusado e imputado de intentar asesinar a Donald Trump

Cole Allen, el profesor californiano que intentó asesinar al presidente de EEUU fue imputado con tres cargos federales, incluyendo el intento de magnicidio. El acusado, de 31 años, compareció ante un tribunal federal y fue acusado de usar armas de fuego y de agresión a un agente federal. 
Lunes, 27 de abril de 2026 20:18
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Cole Allen, el profesor californiano que inició un tiroteo el sábado al intentar irrumpir en una cena de gala en la que participaba el presidente de EEUU, Donald Trump, en Washington, ha sido imputado este lunes con tres cargos federales, entre ellos el de intento de magnicidio, un delito que podría acarrear la cadena perpetua.

Allen, de 31 años, compareció este lunes por primera vez ante un tribunal federal para escuchar las acusaciones en su contra en una audiencia que duró menos de media hora. La misma fue presidida por el juez Matthew J. Sharbaugh, quien ordenó que el acusado comparezca nuevamente el próximo 30 de abril para determinar si se le concede la libertad bajo fianza o si permanece detenido durante el proceso judicial.

El acusado, quien antes del ataque escribió un manifiesto en el que admitió que su objetivo era causar el mayor daño posible al Gobierno de Trump, fue imputado con tres cargos federales, dos delitos relacionados con el uso de armas de fuego y otro por intento de magnicidio.

Aunque aún no se ha hecho público un escrito de acusación, se cree, según lo expresado hasta el momento por el Departamento de Justicia y la fiscal general del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, que los cargos relacionados con el armamento incluyen el uso de un arma de fuego durante un delito violento y la agresión a un agente federal con un arma peligrosa.

Posibles cargos adicionales

Estos cargos son preliminares, ya que se espera una acusación formal más amplia, que podría incluir más cargos. Así lo afirmó Pirro, quien expresó su convicción de que Allen tenía la intención de matar al presidente.

"Esto fue un intento de asesinato del presidente de EEUU, en el que el acusado dejó claro cuál era su propósito, y ese propósito era eliminar a la mayor cantidad posible de altos funcionarios del Gabinete", declaró Pirro ante los medios.

Allen se presentó ante la corte con un uniforme azul neón, flanqueado por su equipo de defensa, que insistió en que el acusado no tiene antecedentes penales.

Con semblante calmado, el joven asintió a las afirmaciones del tribunal y respondió de manera breve y en voz baja a las preguntas del juez.

El sábado, armado con una escopeta, una pistola y cuchillos, el acusado logró eludir un control de seguridad en el hotel Hilton de Washington, donde se celebraba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), evento al que asistían Trump, la primera dama Melania Trump, y los secretarios de Estado, del Tesoro y de Defensa, entre otros.

Tras un intercambio de disparos —uno de los cuales alcanzó a un agente, que evitó mayores daños gracias al chaleco antibalas—, Allen fue neutralizado por el Servicio Secreto antes de poder llegar al salón de baile donde se celebraba la cena. En el momento del tiroteo, Trump y el resto de los altos funcionarios fueron evacuados inmediatamente.

Revisión de protocolos de seguridad

La Casa Blanca anunció este lunes que se revisarán los protocolos de seguridad para los eventos en los que participe Trump fuera de la oficina presidencial. Se llevará a cabo una reunión esta semana con altos mandos del Departamento de Seguridad Nacional y del Servicio Secreto.

Este incidente ha puesto el foco sobre el dispositivo de seguridad, ya que, según The Washington Post, no se activó el nivel máximo de seguridad a pesar de que en el recinto se encontraban muchos miembros del Gobierno.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también acusó hoy a los medios de comunicación y al Partido Demócrata de continuar con la demonización del presidente y, de esta forma, alimentar la "violencia política" que habría motivado a Allen a actuar.

"Esta violencia política emana de una demonización sistemática de su persona y de sus seguidores por parte de comentaristas; sí, por parte de miembros electos del Partido Demócrata e incluso de algunos sectores de los medios de comunicación", explicó Leavitt.

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