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“No fue fácil”: una colombiana contó a El Tribuno cómo vivió el terremoto que sacudió al país

Sandra Maritza Cortés Marín, relató la angustia que atravesó tras el fuerte terremoto que golpeó Colombia. Su familia vive en la zona más afectada y durante horas intentó comunicarse con sus padres en medio del colapso de las comunicaciones.
Martes, 11 de agosto de 2026 14:31

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El fuerte terremoto que sacudió a Colombia dejó una profunda marca en miles de familias que vivieron momentos de incertidumbre, miedo y desesperación. Entre ellas está la de Sandra Maritza Cortés Marín, una colombiana de 46 años, nacida en Manizales, Caldas, y que actualmente vive en Medellín junto a su hijo.

Sandra, consteladora y terapeuta en psicopedagogía sistémica, tiene a la mayor parte de su familia en Manizales y en distintos puntos del Eje Cafetero, una de las zonas donde el movimiento sísmico generó mayores daños. En diálogo con El Tribuno, compartió su experiencia personal y el impacto emocional que tuvo el desastre natural en su tierra de origen.

“Primero gracias por el amor, por la compañía, por la solidaridad que apremia en este instante donde muchos colombianos, muchos corazones están conmocionados y afectados por lo sucedido”, expresó al iniciar la comunicación.

El terremoto ocurrió durante la mañana del lunes y tuvo una magnitud de 7,4, con epicentro en el occidente colombiano. El movimiento fue percibido en varias regiones del país y provocó daños en viviendas, edificios, templos y distintas estructuras. Las autoridades activaron operativos de emergencia mientras avanzaban las tareas de evaluación y asistencia a los afectados.

Para Sandra, el momento más difícil llegó cuando intentó conocer el estado de sus padres, que se encontraban en Manizales.

“En principio no fue fácil, fue difícil porque comunicarse en el primer momento, especialmente para mí, de saber cómo estaba mi papá y mi mamá, fue un poco complejo”, relató.

La falta de comunicación fue uno de los primeros obstáculos que enfrentaron muchas familias luego del sismo. “Las redes se colapsaron, no había comunicación, se fue la luz”, explicó la mujer, quien contó que recién horas después pudieron volver a tener contacto con sus seres queridos.

La angustia por su familia en Manizales

Sandra contó que su padre se encontraba en una de las zonas más afectadas de la ciudad y que, según le habían informado inicialmente, había sufrido una caída y algunas lesiones durante el movimiento.

“Mi papá particularmente estaba en una de las zonas que fue muy afectada en Manizales. También por el mismo movimiento se me comentaba que se había caído, que se había lastimado”, señaló. Sin embargo, con el paso de las horas llegó el alivio: pudo comunicarse con él y confirmó que estaba fuera de peligro.

“Mi mamá también, que vive en un edificio alto, logró salir”, contó. Aunque la vivienda de su madre no sufrió daños importantes, Sandra explicó que muchas personas cercanas sí resultaron afectadas. “Tenemos personas cercanas donde el edificio se desmoronó, sus casas se agrietaron”, afirmó.

Iglesias y edificios afectados en Manizales

Entre las imágenes que más impactaron a los habitantes de Manizales estuvieron los daños registrados en lugares emblemáticos de la ciudad. Sandra mencionó especialmente la situación de templos históricos.

“En Manizales se cayeron varias iglesias, diferentes zonas, iglesias importantes. Una de ellas fue muy afectada, la del Parque Bolívar, que es la Catedral de Manizales”, relató.

“Las autoridades, los bomberos, todos están como en revisión mirando edificio por edificio. Algunos edificios los han tenido que evacuar y algunas casas, otras se encuentran estables”, explicó.

Además de Manizales, destacó la situación de otras ciudades del Eje Cafetero como Pereira y Armenia, donde también hubo daños y víctimas.

“Hay una ciudad cercana allí que es Pereira y toda esa zona cafetera también muy afectada. Yo creería que un poquito más que Manizales afectada, varios muertos también”, expresó.

“Solo queda abrazarnos”

Más allá del impacto material, Sandra destacó una imagen que, según contó, resumió el espíritu de muchas personas tras el terremoto: vecinos ayudándose entre sí en medio del miedo.

“Solo queda eso, podernos abrazar, congregar”, sostuvo, y llamó a repensar la manera en que las sociedades se relacionan frente a situaciones límite.

“Mi llamado es como a repensarnos en cómo nos cuidamos como comunidad, como sociedad, cómo cuidamos nuestro pensamiento, nuestra palabra, nuestro ser”, expresó.

“Dentro de todo también ha sido bonito poder mirar cómo nos sostenemos en familia, con las amistades”, señaló.

Relató que recibió mensajes de solidaridad desde distintos lugares del mundo y que ese acompañamiento fue fundamental para afrontar las horas posteriores al terremoto.

“A mí particularmente ha sido muy bello y la fortuna de tener amigos en diferentes partes del mundo, que me han enviado y nos han enviado a la familia, a toda la gente de nuestro país, tanto amor, solidaridad, fortaleza, abrazos”, contó.

Además, explicó que junto a otras personas participaron de un encuentro virtual de oración: “Anoche nos congregamos también alrededor de 100 personas vía online. Estuvimos orando, elevando una oración para que fortalezca cada ser que en este momento está viviendo situaciones difíciles”.

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