El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, atribuyó ayer las inundaciones sufridas en el norte de la provincia de Buenos Aires a los 400 milímetros de lluvia caída y la "siembra directa" que dificulta su drenaje, al tiempo que advirtió que en los años previos se hizo "una infinidad de obras hidráulicas" aunque aclaró que "hay que seguir trabajando" en el problema.

El funcionario se expresó así al dar un informe en la Casa Rosada sobre la situación de las inundaciones, que afectan principalmente a Luján, Mercedes, Salto y San Antonio de Areco, y la tarea que viene desarrollando el Gobierno nacional para asistir a los damnificados.

Acompañado por el secretario General de la Presidencia, Eduardo De Pedro, con quien horas antes recorrió las zonas afectadas, Fernández indico que la cifra de evacuados "ronda los 6 mil" y que se enviaron 500 gendarmes, 50 prefectos y 30 efectivos de la Policía Federal especialistas en rescates, además de tres autobombas y botes de apoyo logístico. Al ser consultado sobre el viaje de Scioli a Europa, cuyo regreso debió adelantar, Fernández sostuvo: "No hablé con él ni sabía de su viaje. No es mi responsabilidad hacer un juicio de valor al respecto".

Por su parte, De Pedro destacó "el espíritu solidario de los vecinos" y señaló que tanto los damnificados como el Gobierno están "poniendo el cuerpo" a la situación.

En ese sentido, convocó a los ciudadanos que deseen actuar como voluntarios para sumarse a una jornada solidaria, una vez que el agua baje, para desarrollar tareas como limpiar, desinfectar y pintar las casas, además de dar apoyo personal a los damnificados.

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