Más que poeta, inquieto del arte, porque no sólo escribió poesía, sino tambén narrativa, artículos, editó, promovió, impulsó a otros artistas e inspiró a sus hijos también en el arte y en la degustación del mismo.

Hoy se cumplen 40 años de su primera publicación. Aquella obra que él entiende que le dio entidad como escritor, fue "Aquí se murió de olvido", y de ella se hará hoy una celebración especial a las 19.30 en el Centro Cultural "Héctor Tizón".

Ese libro salió en tiempo de dictadura, quizás por eso, la presentación oficial se hizo diez años después. Luego le siguieron cinco libros más publicados (el último fue el año pasado "A los zapatos les faltaba brillo", publicaciones en diarios y revistas de Jujuy, Salta y Buenos Aires, la dirección del suplemento literario "Espantapájaros" en Berazategui, Buenos Aires; la cofundación del Cuaderno Planetario; fundación de la revista "Capricornio" de la que salieron 17 números entre 1986 y 1997; y la creación de la Antología Propia (1991) con el sello Edicapri y 9 libros de distintos autores.

¿Cómo fue la presentación de tu primer libro, que se hizo incluso diez años después de su publicación?

Para mí fue un poco sorpresiva la presentación. Me invitaron a presentarlo en un ciclo que organizaba la Dirección de Cultura Provincial, y que se llamaba "Jueves de palabra y canto". La gente entraba con una parte de poesía y una parte de música. Se hicieron varios casetes de aquellas presentaciones registradas en audio, y yo guardé la mía. Hace poco la hice pasar a CD, la recuperé. Cuando se presentó mi libro, la música estuvo presente de la manos de Nicolás Lamadrid, Efraín Cordero, Alfonso Aisama y José Artaza, que eran el grupo Huellas Argentinas.

La presentación fue muy especial por en esa época había regresado hacía sólo tres años la democracia, y nosotros nos estábamos sacando el polvo de todo aquel pasado que había sido la dictadura militar entre el ´76 y la Guerra de las Malvinas. Por lo tanto, fueron actos importantes para la cultura de Jujuy, porque significaba empezar a recuperar parte de la democracia. No existe una democracia sin la libertad de las personas que piensan, de los intelectuales, de los artistas, de los políticos que realmente salen a hablar por el pueblo.

Fue con la alegría del arte que empezaba a disfrutar la democracia....

Yo creo que sí, fue con mucha alegría. Y fue un encadenamiento de actos, donde yo me ví de alguna manera, lanzado para hacer cosas, y aproveché todas las vertientes. Se hicieron muchas cosas por entonces.

En la presentación que vamos hacer hoy por los 40 años, voy a mostrar un "power point" que dé una idea de ese encadenamiento de voluntades no sólo en la parte de la literatura, sino en el arte en general. En ese resumen están todos los artistas que después fueron grandes nombres en Jujuy a través de todos estos años, junto a los escritores. Por eso "Carpicornio" (la revista cultural que editó y de la que se publicaron varios números), es una idea de arte y letras.

¿Qué significa el primer libro publicado en el camino del escritor?

En mi caso tiene que ver no sólo con el momento en que fue publicado, sino con su antecedente, que se relaciona con la década de los ´60. Yo soy de alguna manera de esa generación, porque cuando yo escribo este poema, no llegaba a los 20 años, que es cuando (Juan Carlos) Onganía toma el país inconstitucionalmente y tenemos esta experiencia muy particular. Nadie que haya pasado por este cernís puede obviar el haber pasado prácticamente por dos dictaduras, las del 66 y la del 76. Esto es muy importante para determinar cualquier cosa que se haga, máxime si es una obra literaria que mira la realidad que la circunda.

Incluso hay que hablar de los maestros que no puedo desconocer a la hora de esa primera publicación, como Domingo Zerpa con su "Pulla Pulla" y su emblemático poema "¡¡Juira, juira!!"; o a Raúl Galán con su "Carne de tierra" y "El Coya muerto en el ingenio"; a Néstor Groppa en "El tiempo del labrador"; a Andrés Fidalgo con sus coplas. Estos escritores tienen para nosotros, los escritores de la década del ´60 y los que vinieron después, un panorama fundamental de la poesía. Y el "Aquí se murió de olvido" (su primer libro) puede realmente ser un cierre de esa época, con obras surgidas de la mirada de poetas urbanos hacia la poesía rural. "Aquí se murió de olvido" mira hacia la poesía rural también, a su temática, pero desde lo urbano, porque yo soy un hombre criado en la ciudad, pero puedo hablar del canto al minero, del canto a la zafra, del canto a Jujuy, que tiene el libro. O sea que este es un libro, como dice Hairenik de Aramayo, que es un solo poema desde el comienzo hasta el final. Ella le da una valoración totalmente dibujada en una identidad que es clave para comprender la realidad de estas dos décadas de nosotros, y clave para comprender a mi generación.

A lo largo de tu vida, has vivido en distintos lugares que atraviesan con sus características tus obras...

Sí, yo nací en el Pueblo Viejo de Ledesma a 150 metros de la fábrica del ingenio Ledesma. Soy un hombre ledesmense por excelencia y lo digo con mucho orgullo. Mi padre fue encargado de la sucursal número 2 de la empresa. Era uno de los empleados calificados que tenía entonces la compañía hasta que lo despidieron por ser peronista. Después vivimos en San Pedro, Tilcara y finalmente en San Salvador donde nos quedamos. En 1970 termino la escuela secundaria en la Comercial nocturna y me fui a Buenos Aires, con la intención de quedarme a vivir allá, pero los malos tiempos me regresaron a Jujuy.

¿Cómo influye también en tu obra, el ser docente y gran conocedor de la Historia (profesor de educación media de Historia y Educación Cívica, más específicamente), y en tu actividad en general, porque hay un esmero muy grande en tu vida por contar la verdadera historia, esa que no nos contaban en la época en la que vos fuiste docente?

Es imposible poder separar la vida de un hombre de la literatura. Mis libros están marcados con la historia personal, metida dentro de la tarea narrativa de los cuentos. Por eso yo sostengo lo que decía Héctor Tizón, que el relato que arma un hombre de las letras, es solamente un pretexto para contar su historia real.

Igualmente se ligan la historia que nos rodea con la literatura. Es muy importante sumar la literatura y la historia.

La literatura es un arte. Así como al pintor se le da una paleta de colores para crear, al escritor le da la posibilidad de la palabra escrita que es infinita. En el escritor se transforma de muchas maneras. Cada tarea que hace es como pintar un momento de la realidad donde él está sumergido. Es lo que yo hago con el último libro que apareció de "A los zapatos le faltaba brillo", y el que va a aparecer el año que viene.

¿Cómo es ese libro que vas a publicar el año que viene?

Cuento mi historia con documentos. Por ejemplo, si cuento que empecé a escribir a los 15 años, adjunto el manuscrito de la marcha que escribí cuando era líder Boy Scout en la iglesia catedral, y tenía 300 chicos a mi cargo que cantaban esa marcha", dice anticipando su próximo publicación. Ese manuscrito es histórico para mí, porque fue posiblemente mi primera publicación, porque era la marcha que cantábamos por las calles.

También publico fotos de cuando fui presidente de la Federación de Estudiantes y tuvimos una entrevista con el gobernador de Jujuy en ese momento, José Humberto Martiarena. Ese es otro dato de la historia real que se mete en el relato.

¿Sos más poeta, o más narrador?

Yo creo que las dos cosas se cruzan. No hay un poeta puro o un narrador puro, muchas veces las cosas se escriben dentro del campo de la narrativa, realiza verdaderos poemas, y también pasa a la inversa, muchas veces queremos hacer intencionalmente un poema y sale lo que muchos poetas llaman 'prosa poética'.

¿Qué satisfacciones te dio la literatura y qué te falta lograr?

La mayor satisfacción fue conocer buena gente y también gente que no lo es tanto, porque eso despierta la experiencia en uno de saber mirar a las personas.

Y no sé que más me va a pasar, pero yo voy a seguir con la locura de escribir hasta el último de mis días. La vida me ha dado también cosas muy hermosas como ser por ejemplo una compañera que siempre estuvo a la par con mis ansias de arte, y a partir de ahí unos hijos excelentes que están muy ligados al arte.

El arte nunca fue un obstáculo en tu vida, ni en tu familia...

No porque mi compañera caminó conmigo, y mis hijos hasta vendían la revista Capricornio en el Teatro Mitre.

Más allá de tu obra, de tus libros ¿Cómo encaraste las otras acciones en tu vida en relación al arte y la literatura cómo ser justamente la edición de Capricornio?

El escritor es él y su libro, pero yo me abrí a las diferentes alternativas de la época, por eso fue directivo de la entidad de los escritores, fue impulsor de un montón de concursos literarios, apoyé a muchos escritores para la publicación de sus libros, etc.

Yo soy uno de esos artistas o cultores que hacen totalmente el arte por el arte, no he ganado dinero nunca, e incluso en la mayoría de las veces hasta tuve que poner plata de mi bolsillo.

¿Qué tiene el poeta que no tengamos las demás personas?

Yo digo que todos los seres humanos tenemos alma de poetas, lo que pasa es que hay algunos que tienen un espíritu afinado, y esos son los que sobresalen por el resto. Nada más que eso.

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