"Se hacía tarde y después, a eso de las 23 horas y a las 0 hora, la madre Alba nos dijo que "no lo esperemos más a José", que nos fuésemos a descansar", contó Marcela, según consta en la copia de la declaración a la que tuvo acceso la agencia Télam.
"A la madrugada, sonó el teléfono interno del sector de la ropería, yo me levanté a atender y era la madre Inés, que me dijo que vaya a la vivienda de la madre Alba. Tenía la voz temerosa. Eran más o menos las 4 de la mañana", relató la hermana Marcela.
En su declaración, explicó además que la primera vez que sonó el portero no lo atendió porque no tiene "permiso", pero sí vio por el visor que estaba la Policía. Por lo que fue a llamar a la hermana María para avisarle.
"Después la hermana María, salió y atendió el portero. Yo estaba ahí al lado. La Policía le dijo que un hombre había saltado el portón, que los vecinos habían avisado a la Policía, que le abra el portón", relató Marcela, quien dijo que su compañera fue a consultar con la superiora.
Fue la propia hermana María, que había declarado antes, quien contó el mismo hecho: "Le dije (a la Policía) que me "espere un momentito", fui a llamar por el interno que está en el comedor y llamé a la madre Alba para avisarle que estaba la Policía, me atendió la madre Alba y me dijo que abra el portón "porque José se va"".
La hermana Marcela dijo hoy que aquella madrugada la madre Alba y López estuvieron reunidos por una hora en el cuarto de la superiora donde, además, está el monitor que reproduce las imágenes que registran las cámaras de seguridad del convento.
Marcela declaró que se enteró del arma recién cuando ingresó la policía y que creía que en los bolsos de López había "comida o ropa para donar" porque era común que recibieran ese tipo de donaciones.

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