El argentino Matías Albarracín salió octavo en la final de salto ecuestre individual de los Juegos de Río de Janeiro 2016 y se quedó con un diploma en su primera participación olímpica.
Albarracín, de 36 años y quien no estuvo en Beijing 2008 y Londres 2012 por lesiones de sus caballos, tuvo apenas dos puntos de penalización en la final, con su caballo Cannavaro 9, y finalizó en el octavo puesto de la definición entre 20 jinetes.
Matías, hijo de Justo Albarracín (olímpico en Los Ángeles 1984 y Atlanta 1996), mostró una buena performance en el Centro Olímpico Ecuestre del complejo Deodoro, y consiguió el undécimo diploma de la Argentina en los Juegos.
Por la mañana, el argentino -que participó en los Juegos Panamericanos de Río 2007 (12§), Guadalajara 2011 (16§) y Toronto 2015 (8§)- había avanzado en el puesto 14 de la clasificación con un punto de penalización.
El británico Nick Skelton terminó primero, seguido por el suizo Steve Guerdat y el qatarí Ali Al Thani.
La competencia de saltos es una prueba de velocidad, habilidad, poder y control, tanto del jinete como del caballo. Los saltos se llevan a cabo en un circuito con aproximadamente 15 vallas. Las vallas están diseñadas para caerse si un caballo las golpea al saltar, lo que resulta en una falta (puntos de penalización). El ganador es el jinete que completa el circuito dentro del tiempo establecido y con el menor número de faltas.
Argentina, últimamente, contó con muy buenas actuaciones. Sumada a la registrada por Matías Albarracín ayer, los amantes del hipismo recuerdan la realizada por el equipo "albiceleste" en los Juegos Panamericanos del año pasado donde consiguieron la medalla plateada.

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