El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, declaró a la provincia en situación de emergencia económica para el sector de comercio y servicios ante el derrumbe del consumo.
Los comerciantes pueden desde ayer acceder a beneficios como créditos blandos y el diferimiento de impuestos, para lo que tendrán que justificar una caída en sus ventas del 30% con respecto a igual mes del año pasado.
El ministro de la Producción, Luis Contigiani, dijo a la prensa local que la medida estará vigente hasta fin de año, tiempo en el cual los comercios podrán gestionar los certificados de emergencia ante municipios y comunas.
El funcionario destacó la posibilidad de acceder a créditos a través del Banco Nación y al diferimiento del pago para el 2017 de las cuotas 4, 5 y 6 de patente a todo el sector transportista de la provincia.
"Es una decisión política trascendental. Va a permitir iniciar acciones para conseguir líneas de financiamiento", dijo el ministro
La medida oficial, reclamada desde abril, era solicitada en el marco de la delicada situación que atraviesan algunas actividades por la emergencia hídrica, explicó el funcionario.

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