El sonido de Paquito D´Rivera

La tarde, en la sala del teatro Mitre, comenzó en la forma más tradicional del género con la Jujeña Jazz Band. Paquito D´Rivera nos diría después que "los chicos de la banda trabajan con mucho entusiasmo, y debe ser la banda mejor vestida con que he trabajado en toda mi vida". La formación comenzó con el estilo de las grandes bandas para luego recibir al músico cubano, que era sin duda la estrella del show.

Aprovechando el formato de Big Band, la segunda pieza tuvo sabor de jazz latino con la partitura del portorriqueño Juan Tizol en Moon over Cuba, donde ya el saxo de Paquito D‘Rivera anunció que sigue estando entre los mejores sonidos del jazz. Nacido en 1948 en Cuba, donde nutrió su saxo y su clarinete, después de la formación de Irakere pasó a ser parte de la troupe de Dizzy Gillespie, y tras una introducción de Escalandrum con piezas de su último disco: "Studio 2", le llegaría el homenaje a su mentor, según las propias palabras de D´Rivera.

Escalandrum pisa otros terrenos del jazz que la Jujeña. Con una formación de piano, contrabajo, batería y tres distintos tonos de vientos, el sexteto se permite la libre improvisación dispersando sus sonidos en una armonía bien propia del jazz moderno. Y fueron una base digna para que Paquito D‘Rivera empezara por homenajear a Gillespie en una versión de Tunisian Fantasy para, luego, recordarlo en la bossa que le compusiera tras su fallecimiento, en 1993. Y ya se había desatado la fiesta del jazz sobre el escenario. Dizzy Gillespie, acaso uno de los principales responsables de la ecumenización del jazz, hace a esa heterogeneidad de referencias que hereda Paquito D´Rivera. Escalandrum interpreta también a Piazzolla, acaso porque su baterista es nieto de Astor, pero, como nos dijo luego D´Rivera, parangonando a Piazzolla con Charly Parker, por esa originalidad por la que "les hicieron la vida imposible a los dos. De Charly Parker decían que eso no era jazz, y le pusieron bebop, y a Piazzolla le pusieron que era la nueva música de Buenos Aires, porque decían que no era tango. Pero el tiempo les dio la razón porque eran dos genios".

Por eso, nos dijo en el camerino que "a Piazzolla lo llamo el Charly Parker argentino", y en esa sintonía hicieron "Primavera Porteña", donde el juego de los vientos parecía remedar el sonido del fuelle, para luego entrar con la "Tanguedia".

El concierto podía haber terminado allí o seguir eternamente, daba lo mismo. Los músicos habían demostrado lo tanto que se puede hacer de la mano de un género que se hizo universal, y para muestra de ello el bis surgió de un tema de Mozart.

El cubano empezó por asegurar que Mozart no nació en Viena sino en Nueva Orleans, así que tomaron a Amadeus en un ritmo blusero que pronto se tornó en sólo su clarinete, su ejecución dialogada con la voz del público y hasta algunos fraseos de "Hola don Pepito" aquella canción de Gaby, Fofó y Miliki que adornara nuestra infancia. Así, sobre el formato más prolijo de la Jujeña Jazz Banda tanto como junto a la impecable ejecución del sexteto Escaladrum, Paquito D´Rivera nos permitió disfrutar de su reinado sobre la música contemporánea.

 

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