El Gobierno de Cambiemos, sin la luz al final del túnel

Inflación cercana al 50 por ciento. La mitad de los niños en la pobreza.

Devaluación desmesurada. Despidos y cierre de empresas. Brutal caída del salario real. Jubilaciones muy por debajo de lo que debieron haber estado. Tarifas impagables. Inversiones que no llueven. Tasas de interés por las nubes. Vuelta al FMI.

Sin lugar a dudas, 2018 será recordado en materia económica como el peor año en -como mínimo- casi dos décadas.

Pese a que venía de un 2017 malo y que muchos pensaban que lo peor ya había pasado, el Gobierno nacional continuó sin encontrarle la vuelta a la crisis y en muchos casos la agravó, autorizando subas indiscriminadas en los servicios e incrementando la deuda externa de manera galopante. Además,

los pronósticos para 2019 no son para nada optimistas, al menos en los primeros meses del año.

El presidente Mauricio Macri afirmó que no quiere hacer más pronósticos sobre la economía, luego de errarle groseramente a todos. Sin embargo, los ministros de su Gobierno salieron a instalar que en el segundo trimestre comenzaría a mejorar la actividad. Esa premisa deja abierto un enorme interrogante: ¿cómo se logrará la reactivación con un Presupuesto súper ajustado y con un parate severo en la obra pública?

El retorno de Argentina al Fondo Monetario, que fue presentado como una especie de salvación, hasta ahora parece ir en sentido contrario. Desde que se firmó el primer el acuerdo, el dólar se disparó sin techo y la inflación se potenció de forma dramática. Los 57 mil millones de dólares de Christine Lagarde sólo le garantizan al Gobierno el financiamiento necesario para no entrar en default hasta el fin del mandato, pero ningún beneficio palpable para el ciudadano de a pie.

Tan grave fue la crisis de este año que renunciaron dos presidentes del Banco Central y el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, estuvo al borde de quedar afuera del Gabinete por falta de resultados. Extrañamente, ese funcionario es hoy uno de los más poderosos del Gobierno; paradojas de la política.

Macri sabe que su reelección, que todavía es posible, depende básicamente de dos factores: que no se profundice aún más el deterioro de la economía y que se agrande todo lo que pueda la grieta entre Cambiemos y Cristina.

A principios de 2018, pocos imaginaban que la expresidenta podría tener chances reales de volver al sillón de Rivadavia en las elecciones de 2019, pero las impericias del Gobierno y la disgregación del peronismo la colocan hoy cabeza a cabeza con Macri en las encuestas.

La luz al final del túnel, que según Gabriela Michetti se vería en el segundo semestre de 2016, sigue sin encenderse.

 

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