EL Pulso de la Semana
Uy...! ¿Y ahora...quién podrá ayudarnos?

El Presidente de la Nación estuvo en Jujuy. Pero de aquel luminoso Mauricio Macri que fue elevado por los aires triunfales del cierre de campaña del 2015 sobre los hombros de casi treinta mil personas en Humahuaca, el MM de hoy no conserva ni la sonrisa feliz ni la pasión intacta. Como tampoco su socio y amigo Gerardo Rubén Morales pudo retener la imagen dichosa de aquellas épocas, permaneció clavado en un gesto adusto que pocas veces quebró transmitiendo una sincera sensación de alegría. Desde aquellos días hasta hoy, ha pasado tanta agua bajo los puentes del país y la provincia, turbia y turbulenta, que ni los hombres son los mismos, ni la situación es igual. Claro, tampoco es igual la gente de Jujuy y del país. Los sueños a flor de piel, la alegría exultante que la democracia instala cada vez que se inicia un nuevo ciclo en la vida pública dio paso hoy, a un espantoso malhumor social, a un ejército de desengañados y decepcionados que crece cada día, y a otro de resentidos dispuestos a recuperar prebendas. Todos alimentados por la inflación, el dólar incontrolable, los precios del primer mundo y los sueldos africanos, las empresas que tambalean, el Estado que se embarca en recortes incomprensibles, los empleos que pierden calidad, o simplemente desaparecen. Y la certeza de que todavía no ha pasado lo peor. Y no es que no se hayan hecho cosas importantes, o que no se redoblen los esfuerzos por superar el mal momento. Han hecho y mucho. Han tratado con energía de poner de pie y echar a andar a Jujuy y la Argentina, desde sus nuevos puntos de pista. Pero algo pasó: hubo imprevisión, desconocimiento, impericia, se subestimaron variables, y creyeron que ocultando el descomunal escándalo de la herencia recibida el piloto automático iría acomodando el curso de las cosas. Y hasta algunos comenzaron a comportarse como los nuevos ricos que heredan una fortuna que no supieron ganar y no sabrán mantener. Pero arrecia la "tormenta de frente" -eufemismo oficialista para enmascarar la aguda crisis y la estanflación- y lo primero que se lleva es la esperanza, después la confianza, y finalmente la alegría. Por eso, la gente del 2015 hoy tampoco es la misma. Sin ninguna clase de entusiasmo o alegría, en Jujuy nadie se esforzó por ir a rodear los actos del Presidente en Huacalera, donde lanzó el plan de "fronteras protegidas", ni en Purmamarca donde destacó con su presencia el trabajo de los chicos de uSound, jóvenes genios jujeños capitaneados por Ezequiel Escobar, que piensan y trabajan por los demás. Allí también hubo un fugaz encuentro con periodistas.

Película, foto, selfie

En ambos casos, aparecieron apenas pequeños grupos de entusiastas bloqueados por un operativo de seguridad exorbitante, otro grupo de funcionarios, los periodistas que terminaron también bloqueados en sus ansias simples de querer preguntar, saber y entender cosas. Y aisladamente, en Tilcara y La Quiaca, hubo otros pequeños grupos con carteles castigando a la gestión de Cambiemos, que fueron fácilmente acallados y dispersados por ese despliegue policial inusitado, desproporcionado. El despliegue alcanzó hasta el escaneo de los bolsos de la prensa y el control minucioso de sus celulares. Y no es que la seguridad e integridad de un presidente o un gobernador no lo amerite, pero fue, claramente una exageración. (¿O se temen situaciones que también se están ocultando a la gente?). Sería también, una clara y lamentable imagen de la actualidad. Detrás del "cassette" habitual del Presidente de la Nación, sólo se pudo obtener la confesión de que aumentará la pobreza y la obvia confirmación de que todo lo que se había avanzado en el último año, se lo llevará la devaluación. Entre líneas los mensajes del Presidente para los que creían que se podía reconsiderar la eliminación del Fondo Federal Social (sojero): olvídenlo; y otro palo para "aquellos gobernadores que gastan sin límites, creyendo que no es importante la austeridad". Luego del repaso fugaz por la película de los últimos meses, MM se tomó una foto coincidiendo con "todo lo que el GM está haciendo por esta provincia", y redondeó con una "selfie" futurista: "Jujuy será una potencia mundial". Después de la miel, convidó otro trago amargo: aseguró que saldremos de la crisis, "a finales del 2020", repitiéndose una vez más en la costumbre de Cambiemos de correr el arco hacia adelante, poniendo fechas que hasta ahora, solamente sirvieron para ponerle plazos a los fracasos. ¿Además, quiénes y cómo serán los que estarán conduciendo todo a finales del 2020?

Mientras tanto...

Mientras tanto, las noticias que desalientan dan cuenta de que la inflación de julio llegó al 3,1 %, y mientras la caída de la producción industrial registró el récord de 8,4 %, y el dólar cerró el último día hábil de la semana a $ 30,43. Se anunció que en el 2019, no se iniciarán obras públicas nuevas. A partir de estas urgencias, las versiones que escapan por las grietas de la Casa Rosada, anunciaban la posibilidad de cambios. Por supuesta influencia del ministro Rogelio Frigerio, Horacio Rodríguez Larreta reemplazaría a Marcos Peña, quien ¿emigraría a la Cancillería?, ¿el no muy popular Mario Quintana podría reemplazar al agobiado Nicolás Dujovne en Economía? Y a instancias de gestiones del reciclado Emilio Monzó, podrían desembarcar en el gabinete nacional los peronistas Miguel Peirano y Roberto Lavagna. La idea es tender un puente de plata al massismo y al peronismo "racional" que de todos modos no estarían muy dispuestos a cruzarlo, mientras del otro lado esté el FMI con Cristine Largarde imponiendo condiciones. Pero cuando el río suena…

El peronismo

El peronismo, mientras tanto, no sale del pantano. José Luis Gioja reunió a la tropa en un brindis por la recuperación del Partido tras la retirada de la intervención que nunca fue, personificada por el gremialista Luis Barrionuevo. Estuvieron muchos, pero no todos celebraron el sesgo demasiado "procristinista" del encuentro. Ahí se marcó la situación de quiebre del PJ. Los gobernadores peronistas emprenden su enfrentamiento con Cambiemos convencidos de que esa pelea los posicionará en el ring, desplazando a Cristina Elisabet Fernández de Kirchner del lugar de desafiante donde la puso el PRO. Uñac, Urtubey, Schiaretti y Manzur buscan zafar de su historia reciente y olvidar y hacer olvidar que un día fueron K. Cristina sigue tratando de liderar la oposición, pero desde la aparición del chofer Centeno hasta hoy, todos los días, casi todas las horas, han aparecido noticias horribles en su horizonte. Empresarios, exfuncionarios y exallegados, desfilan por los estrados judiciales deseosos de hablar hasta por los codos, a cambio de morigerar su situación penal. Algunos "inquebrantables" se han quebrado, siendo el principal entre los exfuncionarios José López, el hombre de los bolsones y el convento. Temiendo por su vida, y después de más de dos años preso, López debe haber evaluado la forma en que CEFK le soltó la mano y rompió el pacto de silencio, sorprendiendo a fiscales, jueces y al país entero. Hoy ya disfruta de la condición de testigo protegido fuera de la cárcel en un domicilio desconocido. Entre los trascendidos de su declaración, afirman que aparecieron mencionados importantes gobernadores e intendentes de primer nivel que habrían participado de las rondas de reparto, y de idas y vueltas de los famosos bolsones conteniendo el producto de la corrupción que circulaba con asombrosa impunidad entre Buenos Aires y diferentes puntos del país. Inmediatamente los jujeños recordaron la "visita" de José López a Jujuy, con su famoso modelo de casco y chaleco, donde se abstuvo de declarar y regresó a Buenos Aires para ser posteriormente sobreseído. Con las novedades relatadas ahora, seguramente las informaciones de la llegada, distribución y retornos del dinero que aparentemente "tamizaba" la Tupac Amaru en Jujuy, volverían al primer plano de las investigaciones judiciales. Y todo termina golpeando en los dientes a la gestión K, como las noticias de que los "repartos" también llegaban a principales referentes de La Cámpora (Hernán Reibel, "Rodra" Rodríguez, José Ottavis y Andrés Larroque). A la señora CEFK cada día más acorralada, ya no le surte efecto ni su fantástica oratoria, que entre el latigazo y la ironía siempre la ayudó a emerger airosa de los lodazales. Ahora intentó ningunear a "los remiseros arrepentidos" y a los "funcionarios de cuarta línea arrepentidos" y aunque no negó que se hayan pagado coimas por un decreto que favorecía a una contratista del Estado, manifestó: "A mí nadie me ha pagado nada". Mientras CEFK era citada nuevamente a indagatoria, se conformó en Buenos Aires la "multisectorial 21 F". Se trata de un conglomerado de opositores a Cambiemos, liderado por Pablo Moyano, dirigentes de las CTA (Hugo Yasky, Pablo Micheli, Omar Plaini), el senador Pino Solanas y Facundo Moyano y con la participación de los permanentes y autodenominados voceros o intérpretes de la voz del papa Francisco, como Gustavo Vera, entre otros. El grupo a pesar de los nombres enjundiosos, no goza de gran predicamento y quizás su margen de maniobra tampoco sea de gran inserción popular. Arrimado nuevamente al peronismo, Sergio Massa juega a las escondidas y prepara nuevamente su camino hacia la presidencia. Pero a cada paso que da, alguien le recuerda que fue jefe de gabinete del Gobierno cuyo realidad de corrupción sistémica es la más colosal y asombrosa de la historia. Y eso, deprime sus proyectos.

¿Quién podrá ayudarnos?

Como se ve, los argentinos, y obviamente los jujeños, que mayoritariamente siempre aceptaron por las buenas o las otras una suerte de bipartidismo que se repartía el poder y todo lo demás, hoy navegan en un mar de incertidumbres. El peronismo después de tres mandatos del kirchnerismo quedó contra las cuerdas, pendiente de los arrepentidos, las acusaciones, allanamientos, detenciones, imputaciones, y según se ve hoy, de futuras prisiones que pueden arrasar con perejiles y principalísimos dirigentes, desde el chofer remisero hasta la mismísima Cristina Kirchner (todavía -igual que Carlos Menem- bajo el paraguas protector de Miguel Pichetto), e innumerables exfuncionarios, empresarios y operadores amigos. Es totalmente cierto que la abru madora mayoría de los referentes y cuadros del peronismo, jamás participaron del banquete de la corrupción, pero igualmente, está salpicada su militancia, su pertenencia y su adscripción a aquellas ideas de justicia social, independencia económica y soberanía política, detrás de la que se escondieron bandas de distinto tipo para delinquir. Y les costará horrores superar el trance, pasar sus trajes por la tintorería y recuperar credibilidad y cariño de la gente. Tanto en Argentina, como en Jujuy.

Al frente, Cambiemos, la fusión de la histórica UCR, el novel PRO y otros, atraviesa una de las peores crisis de la vida nacional, a la que llegaron con la promesa de modificar las matrices de todo lo que se había hecho mal. Con nuevo estilo y "el mejor equipo económico de la historia", hundieron al país a límites insospechados. El 50 % de las causas, seguramente está claramente a la vista en la terrorífica herencia recibida. El otro 50 % les pertenece totalmente, por no haber ponderado la situación real del país y las provincias, y por no haber sabido -o querido- maniobrar primero para evitar derrapar de una banquina a la otra, (entre pruebas y errores), y para finalmente estrellarse contra una realidad en un choque que les costará a varias generaciones reparar. Esta sensación se extiende por toda la Argentina, y claro, en Jujuy.

Como ya dijimos desde esas líneas hace un par de años: pareciera que los que perdieron en el 2015, estaban seguros de que no iban a perder, y los que ganaron no estaban seguros de que iban a ganar. Al medio, la gente, que siempre elegía entre el peronismo y su alternativa, tiene hoy de un lado y del otro, ofertas que infunden dudas, temores, rechazo y hasta repulsión en algunos casos. Por eso el título de esta columna: mirando el panorama y las opciones, surge la frase: “!Uy…! ¿Y ahora, quien podrá ayudarnos?”. Ya sabemos que el Chapulín Colorado es solamente una simpática ficción. Pero nos queda una esperanza: dicen que Dios es argentino.