Misa por las almas de tilcareños del pasado

El viernes 7 de este mes, mientras se excavaba la instalación cloacal del salón parroquial, los empleados municipales a cargo del trabajo dieron con restos humanos. A una semana del hallazgo, el trabajo arqueológico nos permite suponer que dos de esos cuerpos corresponden a la época colonial, por su postura de entierro y las cruces que los acompañaban, pero junto a ellos pareciera haber habido un osario más antiguo, teniendo en cuenta la deformación craneal de los restos.

En la esquina, el museo que recuerda la velación de Juan Lavalle marca el sitio del antiguo templo cristiano de Tilcara, por lo que no es difícil pensar que en su parte trasera hubiera un cementerio. Esta semana se conocerá el informe del rescate, y acaso con el tiempo se puedan tener más datos sobre aquellas personas lejanas en el tiempo: su dieta y su sexo, sus edades y alguna enfermedad.

Sin embargo, algunos de los hechos que rodearon esta labor ya pueden ser significativos, pero no con referencia al pasado sino al presente, como el funcionamiento del tejido comunitario que articuló distintas instituciones como la parroquia, la Universidad de Buenos Aires, la fiscalía en su secretaría local y el municipio, todos los cuales dialogaron con celeridad y respeto mutuo.

El padre Miguel Squicciarini comentó al respecto que "no sólo instituciones sino también pensamientos o formas de ver la vida diferentes, y uno ve cómo se puede llevar bien con la gente. A veces hay prejuicios, que si es de afuera o es de acá. En mi estructura personal el tema del más allá es un tema muy amigo, pero nos ha tocado compartir con otro grupo de gente que ve el tema de las almas y de los cuerpos como algo muy fuerte, y por eso nos pidieron que hagamos una misa".

Dijo que "con los arqueólogos del museo yo aprendí mucho estos días, les preguntaba cómo es que saben de qué años son, te van explicando y yo le decía al padre Aldo que para ellos debe ser un tema interesante, estudian para eso. Se les dio toda la libertad de trabajo para que lo hagan tranquilos y para todos ha sido aprender, ha sido compartir. Incluso, el día que se encuentran los restos, se ha chayado el lugar, y entonces era unir lo que es propiamente para la gente de acá el significado de encontrarlo, y lo que significa para quien tiene que estudiarlo, pero desde ese primer momento hubo respeto mutuo".

La chaya, el trabajo arqueológico y la misa, oficiada por el padre Aldo Oña, para las almitas que ya conocían la cruz pero también para las de aquellos cuyos huesos descansaron largos siglos allí, desde aún antes de la evangelización.

En su homilía ante el cuerpo presente de aquellos difuntos lejanos en el tiempo, el padre Miguel dijo que "capaz que cuando nos toque partir nos reencontremos con ellos, y puedan decirnos, éramos nosotros".

Así, las cajas de cartón que contenían los restos, que habían recibido la chaya de la fe popular, antes de ser estudiados con mayor profundidad para ver qué podrán decirnos del pasado de nuestra tierra, recibieron la bendición cristiana, y ante la de aquellos, de la que sólo podemos hacer conjeturas, se complementaron en el presente distintas respuestas sobre lo que es la vida, lo que es el saber y lo que es la muerte.

 

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