Antigal de Peñas Blancas, un paraíso para descubrir en la bella Quebrada

El sitio arqueológico Peñas Blancas fue de gran importancia en el período de Desarrollos Regionales e Inca y es un lugar cargado de historia y de paisajes increíbles que merece ser visitado.

La Quebrada de Humahuaca cuenta varios sitios arqueológicos importantes, algunos muy difundidos como el Tilcara o los andenes de cultivo de Coctaca. En cambio, hay otros menos conocidos, pero con igual importancia para la historia jujeña como Los Amarillos, Yacoraite, Calete o Peñas Blancas.

Recabando información sobre estos sitios, elegimos aquel que se encuentra a unos minutos de la ciudad de Humahuaca: el sitio arqueológico Peñas Blancas.

Este sitio se encuentra en el sector norte de la Quebrada de Humahuaca. Muchos lo conocen como el Antigal de Peñas Blancas mientras que la literatura arqueológica lo denominó Peñas Blancas, Pucara de Humahuaca o Pueblo Viejo de Humahuaca a partir del conocimiento de las únicas excavaciones realizadas en él entre 1931 y 1944. Durante las últimas décadas varios arqueólogos de la región lo han incluido cronológicamente dentro de los períodos de Desarrollos Regionales e Inca basada en sus rasgos arquitectónicos y materiales de superficie.

DIGNOS DE SER ADMIRADOS/ PAISAJES INCREÍBLES RODEAN AL SITIO ARQUEOLÓGICO.

Según detallan Clara Elisa Mancini, Verónica Judith Acevedo y Mariel Alejandra López en su artículo "Peñas Blancas y sus narrativas: la construcción del discurso sobre el patrimonio cultural y la memoria local en Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina)" publicado la versión digital de la revista Diálogo Andino Nº 54 Arica en septiembre de 2017, el sitio arqueológico de Peñas Blancas "pese a haber sido muy tempranamente detectado en la arqueología de la región, solo fue visitado en prospecciones de fines del siglo XX y mencionado por la presencia incaica en él a partir de rasgos arquitectónicos".

Estas autoras señalan que "aunque Peñas Blancas había sido mencionado por varios autores, fue Gatto el primero en realizar excavaciones consideradas científicas. En su trabajo advierte que el sitio se encontraba derruido, "ya sea por la acción del tiempo transcurrido desde su abandono por el indígena, ya por los ’antigüeros’ que nunca dejan de andar buscando alguna olla repleta de ’quintos’ o de algún tapado con riquísimas ’joyas de los incas’". No obstante, su hipótesis fue que hubo una comisión extranjera que se llevó gran cantidad de vestigios como, por ejemplo, las que dirigía Schuel, que de hecho estuvo en Peñas Blancas en la década de 1930. Como parte de la visión de la época, Gatto consideraba a los locales "huaqueros" que perseguían la fantasía de enriquecerse, mientras que los científicos y coleccionistas realizaban trabajos arduos y económicamente desinteresados (aunque el resultado fuera el mismo: el sitio derruido)".

EXTRAORDINARIA POSTAL DEL SITIO ARQUEOLÓGICO PEÑAS BLANCAS/ UNO DE LOS MUROS MEJOR CONSERVADOS DEL LUGAR.

Clara Elisa Mancini, Verónica Judith Acevedo y Mariel Alejandra López explican que "de algún modo, este sitio quedó un tanto al margen de las narrativas autorizadas, eclipsado por otros sitios declarados como representativos del período tardío y del impacto incaico y, a la vez, más accesibles para ser investigados. Pero que también recibió menos atención en las legislaciones que protegieron sitios de la Quebrada".

Las autoras del artículo ya mencionado indican que durante el estudio que ellas realizaron hicieron la medición de algunos muros, observando la presencia en superficie de cerámicas pre y postincaicas que coincidirían con las descripciones publicadas por otros arqueólogos que lo visitaron durante el siglo XX como Nielsen, Palma y Raffino. Pero, además, observaron algunas de las intervenciones realizadas en el sitio por los pobladores locales, como la reutilización de materiales para la construcción y relocalizaciones de ellos en el mismo sitio para realizar nuevas formas.

Sin dudas, a pesar del tiempo transcurrido todavía quedan rastros del pasado prehispánico humahuaqueño y jujeño. Al visitar este sitio, se hallan los restos de algunos muros y al mirar el suelo, todavía se observan restos de cerámicas de esa época. El sitio es bastante extenso y al visitarlo se puede ver la destrucción de algunas partes por acciones de vandalismo de muchos de lo que visitaron este lugar y no respetaron o preservaron este sitio arqueológico tan importante.

Como todos los sitios arqueológicos quebradeños, Peñas Blancas tiene una ubicación estratégica desde la cual se podían divisar a todos aquellos que se acercaban e incluso permitía tener esa red de conexión con los otros sitios arqueológicos como el de Calete y Coctaca, que son los más próximos. En este sentido, Albeck y González señalan que los pucará eran lugares fáciles de defender y que probablemente existía comunicación entre ellos ya que se ha comprobado que se puede ver desde un pucará a otro.
 

Cómo llegar a este lugar de ensueño


RESTOS DE CIMIENTOS/ MUDOS TESTIGOS DE UN TIEMPO DE ESPLENDOR.

Para visitar el sitio de Peñas Blancas se debe cruzar el único puente de la ciudad de Humahuaca y se continúa atravesando el barrio de la Banda.

Es un recorrido que se puede realizar a pie o en vehículo.

Luego se sube por un sendero empinado hasta llegar a la cima y desde allí se puede recorrer el sitio que es bastante extenso y requiere tiempo para llegar a conocerlo en toda su dimensión.

El recorrido es ideal para aquellos amantes de la historia que deseen conocer un sitio en el que habitaron los originarios en tiempos prehispánicos. 

Además, se presenta como una buena opción para los aventureros que disfrutan del senderismo y que desean descubrir los paisajes magníficos que ofrecen las Peñas Blancas.

Sin duda, quienes visiten el lugar volverán maravillados por la experiencia vivida.

Vista y paisajes fabulosos del entorno

UN REGALO DE LA NATURALEZA/ PEÑAS ROJIZAS, BLANCAS Y ROSADAS VISTAS DESDE EL SITIO ARQUEOLÓGICO.

El sitio arqueológico Peñas Blancas, ubicado en el sector norte de la Quebrada de Humahuaca, además ofrece una vista increíble. 

Estas peñas de color blanco, rojizas y rosadas se presentan como un mirador fabuloso desde el cual se puede ver toda la ciudad de Humahuaca y sus alrededores.

Predominan los churquis y cardones, vegetación autóctona de la Quebrada. 

El cielo azul, el sol radiante y el silencio hacen de este lugar un sitio en el que se puede contemplar la inmensidad, respirar aire puro y reflexionar sobre un pasado a veces olvidado pero tan vivo en sitios como éste que merecen ser vividos.
 

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