Dolor, tristeza e incertidumbre en los vecinos de La Esperanza

Como si fuera una película de ciencia ficción, todavía nadie puede comprender ni explicar qué fue lo que sucedió en el interior del ingenio La Esperanza para que se desatara este dantesco incendio que se llevó la vida de, al menos, seis personas y que diseminó el terror y el miedo en toda una comunidad.

Corría la hora 16 del 20 de noviembre. Gente trabajando en el Ingenio y familias descansando en sus hogares. De repente una explosión muy fuerte, confundida en un primer momento con un temblor, por parte de algunos vecinos. Las llamas que se alzaban en el cielo esperanceño, desde el sector de Destilería, terminó de confirmar la peor sospecha. La explosiones venían del interior de la fábrica. No fue una sola, sino que se pudieron escuchar hasta cinco detonaciones muy potentes, acompañadas del avance del fuego en el Ingenio.

"Estábamos con toda la familia haciendo sobremesa, habíamos almorzado tarde. Hasta que se escucho una explosión muy fuerte que parecía casi un temblor. Salimos hasta el fondo de la casa y desde allí pudimos ver las llamas altísimas", comentó Leo Morales, vecino del Ingenio.

Como las explosiones seguían y no paraban, no les quedó otra que dejar la casa abierta y salir huyendo hacia San Pedro. En este sentido indicó: "esto no era para nada seguro, por eso dejamos todo y nos fuimos".

Leo relató que le llamó la atención que desde hace varios días se venían sintiendo pequeñas explosiones en el Ingenio. "Ayer (por el martes) hubo una explosión, se sintió como un temblorcito, pero no como el de hoy (miércoles)", advirtió el joven.

Amanda y Ramón, dos jubilados, exempleados del Ingenio, que viven a metros del lugar del incendio, comentaron a El Tribuno de Jujuy: "sentimos la explosión, nos asustamos y salimos corriendo para el fondo. Veíamos las llamaradas, pero no sabíamos qué pasaba. Hubo cinco explosiones tremendas, parecían que nos iba a voltear la casa", agregó Ramón, todavía muy consternado.

Recordaron que en la década del 80 vivieron una situación similar. En ese momento había explotado un solo tanque de alcohol, a diferencia de lo que sucedió este miércoles que fue mucho más grave, ya que se habla de 5 tanques, dijo el vecino.

Todos coincidían con este sentimiento de temor y desesperación. Dejar todas sus pertenencias para preservar la vida. Toda La Esperanza se sintió vulnerable e impotente. Mucho más cuando empezaron a llegar las órdenes de evacuar por posibles nuevas explosiones. La primera, pasadas las 19, cuando de un momento a otro, bomberos y policías comenzaron a correr al grito de "se viene otra explosión, evacuen". El terror invadió a todos. Vecinos, funcionarios, curiosos, periodistas y todos aquellos que se encontraban en los alrededores. La segunda, pasadas las 4 de la madrugada, cuando ya se pudo sacar a los últimos vecinos que se resistían a dejar sus casas.

Despejado el campo de acción y cubierto el radio de onda expansiva que podría cubrir en el caso de una nueva explosión, se dio lugar a la tarea más dura y complicada, que fue la de los bomberos, por intentar sofocar el incendio. Dotaciones de toda la provincia trabajaron durante la noche, de manera infructuosa en muchos casos y haciendo relevo para darle respiro a los agotados bomberos que resistieron de manera estoica el avance de las llamas, hasta lograr apagarlas cerca de las 8 de la mañana de ayer.

El otro capitulo de esta historia de drama y terror lo vivieron los familiares de trabajadores del Ingenio La Esperanza, que estuvieron toda la noche tratando de ubicar a aquellos obreros que habían estado dentro de la fábrica al momento de las explosiones.

La información era escasa, casi nula en un primer momento. A través de redes sociales se pudieron ver algunas imágenes de personas que eran asistidas en el hospital "Nuestro Señor de la Buena Esperanza". Pero a medida que el fuego crecía, el nosocomio fue evacuado y se perdió el rastro de los heridos.

Nadie informaba nada y la desesperación comenzaba a crecer en la familia esperanceña. El único dato certero llego en la voz del fiscal Resúa, cuando confirmó el deceso de 5 personas a raíz del incendio. De ahí en más, todo quedó en la incertidumbre. Padres que siguen buscando a sus hijos, mujeres que buscan a sus esposos, trabajadores que quieren saber algo de sus compañeros, obreros dolidos por este golpe de nocaut que le dio la vida.

Para destacar el trabajo de la Policía de la Provincia, Bomberos de San Pedro y otras localidades, Defensa Civil, protección ciudadana, los intendentes de todo el departamento San Pedro que se hicieron presentes desde el primer minuto y a los vecinos que aportaron su granito de arena llevando agua, hielo e incluso comida para el personal que trabajo toda la jornada. El centro de evacuados estuvo en Club Atlético San Pedro, donde además de la comida y el alimento, se les brindó un lugar donde descansar, y especialmente contención.

 

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