Lo que antes estaba naturalizado y ahora es repudiable

Mucho de lo que antes era considerado como algo natural, hoy ya no lo es y ahora que abrimos los ojos en diversos aspectos sociales, nos damos cuenta que había cosas que antes hacíamos y estaban mal porque dañaban al otro.

Como tema central de esta nota de opinión voy a hablar de la violencia machista que se caracterizó desde siempre por la opresión del hombre hacia la mujer. Violencia que convive dentro del llamado sistema patriarcal que persiste desde antaño en donde también el mismo hombre es oprimido por los más poderosos. Como ejemplo se puede señalar a la esclavitud: los adinerados eran dueños de los cuerpos de hombres y mujeres que hacían solamente lo que ellos les decían.

La sociedad evolucionó y eso que era normal en su momento dejó de serlo para pasar a ser algo repudiable. Con la violencia machista que está estrictamente relacionada a ese sistema patriarcal, ocurre algo similar. Las luchas feministas fueron visibilizando estas cuestiones que mutaron con el paso del tiempo y que ahora entraron en la agenda diaria de toda la sociedad.

Pegarle a una mujer era algo “normal”. Si ibas por la calle caminando y veías a un hombre golpeando a su pareja, era común, y la mayoría de las personas preferían “no meterse en asuntos ajenos”. Ahora eso no se ve de la misma forma y de inmediato hay que hacer la denuncia. También pasaba mucho y hoy en día sigue pasando, aunque con menos frecuencia, que en las comisarías no les tomen la denuncia, les digan que vuelvan a sus domicilios y que perdonen al agresor.

Se consideraba que un hombre le pegaba a su esposa o la mataba por una cuestión “pasional”, y así se justificaban crímenes. Ellos lo hacían porque ellas “le habían hecho algo”, lo habían dejado de querer o engañado, por ejemplo, entonces el hombre tenía que golpearla con ferocidad o matarla y la condena se reducía como un “crimen pasional”.

Los abusos sexuales a niños y niñas también eran comunes, y la gente no denunciaba porque como lo es ahora también, las estadísticas muestran que la mayoría de los casos se dan en el hogar y por medio de un familiar que muchas veces es el mismo padre o el padrastro. Por denuncias que no se hacían y por ese temor que siempre tuvieron las mujeres al ser oprimidas ya que la Justicia siempre era favorable para con los hombres, una gran cantidad de personas crecieron marcadas por un abuso y hoy lo cuentan con más soltura.

La mujer era siempre la encargada de las tareas domésticas y no tenían que trabajar porque solamente el hombre debía hacerlo. Ellas solamente debían encargarse del cuidado de los hijos, de servirle a su esposo y de que la casa esté impecable. Podían ser engañadas y no pasaba nada, pero si ellas eran infieles recibían un cruel castigo.

El tema de las disidencias sexuales también hay que mencionar ya que fueron personas muy perseguidas por la sociedad y víctimas de este sistema que no las dejaba expresarse y que actuaba con violencia hacia ellas. Eran y son, aunque con menos frecuencia hoy en día, personas discriminadas, golpeadas o víctimas de violaciones “correctivas”. El machismo no permitía que un hombre sea homosexual por ejemplo y lo castigaba con burlas o atrocidades mayores. En algún momento ser disidente sexual fue considerado una enfermedad mental y hasta eran apresados.

La violencia del hombre hacia el mismo hombre: para las sociedades antiguas estaba mal si nosotros llorábamos, por ejemplo, o si cuidábamos a nuestros hijos. Si tu esposa trabajaba también estaba mal y si no ejercías machismo hacia ella eras un “maricón”. Con todo eso nos fuimos criando, pero por suerte, fue cambiando. Aunque algunos tienen la mente tan cerrada que piensan que esto sigue siendo normal.

Fue demasiado lo que ha ido mutando en la sociedad, los derechos humanos fueron avanzando y protegiendo cada vez más a las personas que más sufrían. Otros sectores vulnerados históricamente como ser las personas con discapacidad también fueron conquistando logros y respeto. Aunque falta mucho hay ciertos indicios de cambio, las políticas sociales que rigen en el mundo y en materia legal cada vez más abren el espectro de la integración y el compromiso. La perspectiva del ser humano fue cambiando y creciendo con empatía y altruismo, ya que cada vez son más las instituciones ligadas a las buenas acciones y a ayudar al que más sufre, es bueno sumarse a una de ellas, para ver más allá y estar a la moda, no con la vestimenta, tampoco eso ya no es tan importante. En cambio, ser solidario, mirar al costado y contener al que sufre, si está de moda.

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