Joven pastora pierde la vida al ser alcanzada por un rayo

LA QUIACA (Corresponsal). El último fin de semana se registraron tormentas eléctricas en Lagunillas del Farallón, distante 183 kilómetros al oeste de La Quiaca por ruta nacional 40 y a cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar.

La joven pese haber emprendido el regreso a su hogar, no pudo evitar la tormenta eléctrica que terminó con su vida

La víctima fue identificada como Ángela Llampa (24) y fuentes policiales informaron que el lamentable suceso ocurrió el sábado por la tarde, alrededor de las 19.

Según pudo saberse la joven retornaba a su domicilio luego de haber estado al cuidado del ganado ovino y camélido, cuando el tiempo cambio abruptamente, el sol quedó cubierto por las grises nubes.

En ese momento se desató una fuerte tormenta eléctrica, la víctima fue alcanzada por un rayo que terminó con su vida al instante. El informe del médico policial determinó que las causas del deceso fueron por "electro fulguración".

Tomó intervención el destacamento policial del lugar y posteriormente la novedad informada a la Unidad Regional 5.

Lamentablemente la persona fallecida no pudo encontrar un sitio donde resguardarse debido a que el lugar es una inmensidad de campo abierto donde prácticamente no hay dónde refugiarse.

Luego de las pericias correspondientes por parte del médico de la policía el cuerpo fue entregado a sus familiares para que reciba cristiana sepultura.

En tal sentido el comisario Martín Alcaraz señaló que "ante la cercanía de una tormenta debido a que no hay dónde protegerse estando en el campo, lo mejor es quedarse en el domicilio para evitar tragedias", remarcó.

No es la primera vez que esta clase de hechos se dan en la Puna, cuando comienza el período de lluvias, tanto pastores como productores de la zona rural temen por la caída de rayos que ya cobró varias vidas.

El último antecedente de un caso similar data de octubre del año pasado, en la localidad de Cangrejillos, allí se encontraban un hombre mayor de edad en compañía de otras dos personas sembrando y de repente cayó un rayo que alcanzó al sexagenario quien murió en el acto, mientras los acompañantes también sufrieron las consecuencias de este fenómeno de la naturaleza.

Lo desértico del terreno los priva a los pastores de contar con lugares adecuados para refugiarse frente a estos fenómenos naturales.

 

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Sección Editorial

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