"Al filo es lo que estamos viviendo"

¿Cuándo fue la última vez que expusiste en Jujuy, antes de esta muestra?

La última vez fue en el 2016 junto a Florencia García. Luego estuve exponiendo en Tucumán, en Santiago del Estero, y Buenos Aires también, ya me tocaba volver por acá.

¿Cuál es el concepto de la muestra?

Son obras de mi última producción, de 2017, 2018 y de este año. "Al filo" es lo que estamos viviendo desde hace un tiempo, estamos al borde de una pendiente, que en cualquier momento te podés caer o no. La sensación esa es la que trato de transmitir a estas obras que traje ajora. Siempre me interesó el ser humano y su entorno, y cómo ese entorno nos va influyendo, atravesando, todo lo que genera. Voy jugando un poco con lo que veo a mi alrededor.

¿Ya se expuso en otros lugares esta serie de obras? ¿Qué proceso tuvo y cuánto tiempo te llevó?

Algunas obras si se expusieron, otras no. Como te decía, este proceso empezó en el 2017, con una obra que justamente ahora no la traje pero que se llama "Medidas preventivas" y que es un cebú con flotadores en los brazos. De ahí nació toda esta historia del filo. Tiene mucha temática política y social, influye mucho la economía.

¿Esto es normalmente lo que impregna tu obra, o depende de la época?

El artista tiene un poco la obligación de transmitir lo que está pasando, lo que siente y lo que ve, y no solamente lo bonito. Hay un momento en que tenés que decir "me comprometo y cuento lo que está pasando", porque de repente tenemos el espacio. Yo tengo la suerte de tener dónde expresarlo, pero hay gente que no. Puedo decirlo como ahora en los medios, y también en la sala con los cuadros.

¿Cuál sería el último estadio de una obra? ¿Cuando lo expones, cuando lo ve el público, cuando se vende?

Funciona de muchas maneras. Si se vende una obra, es muy bueno, porque es lo que me permite seguir pintando. Sucede que cuando se vende un cuadro, esa obra queda en manos de una persona, en su casa, es decir que ese cuadro pierde la oportunidad de seguir siendo vista en una muestra, pero ahora con las redes sociales yo lo mantengo vigente a través de una fotografía. Y sigue en circulación. Por otro lado, cuando una obra se va (se vende) de la serie, siempre entra otra, el proceso es constante y va evolucionando.

¿Cómo es el vínculo con la tecnología?

Es como la posibilidad de una exposición constante al mundo. Es una vidriera más al mundo esto de las redes. Es mucho más accesible mostrar porque no necesitas trasladar el cuadro a tantos lugares.

Este caos es lo que te atraviesa ahora. ¿Cuánto más puede seguir?

Es un concepto que vengo trabajando hace años y que todavía no se agota. La pintura por ahí no es como las otras disciplinas, porque el hecho de manejar, una mancha, el color, una línea, lo que sea, implica toda una historia que es ajena a lo que cuento. Hay cosas que el público que sabe mucho del lenguaje de a pintura, no lo tiene en cuenta.

Hay atrás una pelea con el lienzo para poder llegar a esos lugares. El sólo hecho de ponerse a pintar ya es mucho.

Los flotadores aparecen en varios cuadros lo mismo que el cebú, y los colores son fuertes...

Me gustan los colores vivos, fuertes, vibrantes, por un lado porque son los colores que más me influenciaron por el profesor que tuve de chico, Ariel Cortez. Y por otro lado porque es lo que se ve en los aguayos y en todas partes cuando uno visita el norte. Los flotadores son un elemento irónico que uso en esta temática.

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