Es clave la supervisión para prevenir ahogamientos por inmersión en piletas

El caso de ahogamiento de un niño jujeño impactó a la población y puso en el tapete la necesidad de tomar precauciones a la hora de visitar una pileta de natación, y que éstas funcionen correctamente para la prevención. La Sociedad Argentina de Pediatría destacó las medidas para prevenir los casos de cada año de ahogamiento por inmersión en niños pequeños y adolescentes con más frecuencia en ríos, arroyos, lagos o mar, que se dan cada año.

 

Algunos accidentes se deben a una inadecuada supervisión y a la presencia de depósitos de agua o piletas sin medidas de resguardo.

 

Desde la Federación Jujeña de Natación, Alicia Plaza, alertó sobre la necesidad de crear conciencia sobre la responsabilidad que significa la pileta para quienes están a cargo.

"Es una responsabilidad de todos, desde el que cobra, el que cuida dentro del agua, más allá de los padres. Si abrís una pileta tenés que tener personas responsables vigilando y prestando atención qué pasa dentro del agua", explicó Plaza.

Precisó que no puede haber una persona a cargo para observar a 300 personas sino que tiene que haber dos o tres, de modo que puedan cuidar a las personas dentro del agua. Para ello consideró que el personal debe estar formado, saber resucitación (RCP) y primeros auxilios ya que si se llama a emergencias suelen tardar. Además consideró que es clave que tengan los elementos necesarios como salvavidas y barrenadores, saber los pasos y que haya cero uso del celular para estos roles, para no descuidar la atención.

"Lo que pasa es que en Jujuy, no digo en todos los casos, la gente que cuida piletas no está preparada para esto. Hay que estar muy preparados, eso es salvar una vida", precisó Plaza, también integrante de la Fundación Acuática de Natación Jujuy, basándose en su conocimiento de las que hay.

De hecho, planteó que en la provincia hay varias falencias en torno al uso y gestión de piletas. "El otro día fui a una pileta, y pregunté por la gente que vigila y me dijeron que no tienen, y les dije por que la gente se bañaba con ropa y me dijeron que no es una pileta de ricos. No se trata de eso, es una cuestión de seguridad e higiene", explicó. También mencionó irregularidades en piletas del interior, cuya apertura se extiende hasta la noche y donde además se permite la ingesta de alcohol.

Por ello recordó que las piletas también deben cumplir en tener delimitadas cuál es la parte honda y cuál la plana.

Sin embargo, aseguró que no hay una legislación que regule la administración y apertura de piletas, por lo que aspira a que en algún momento los requisitos, controles, y la capacitación de los guardavidas se haga extensiva a todos.

En torno a los recaudos en piletas de aguas termales, consideró que por referencias médicas hay que trener cuidado por las altas temperaturas que se están dando actualmente. .No obstante, explicó que un niño no sabe nadar ni flotar, por eso es importante que siempre esté supervisado por un adulto, más allá de la presencia de los guardavidas.

Capacitarán en Jujuy

Por otro lado, Alicia Plaza volvió a enfatizar en la necesidad de guardavidas formados, por lo que recordó que el 1 de febrero en la Sociedad Sirio Libanesa se dictará un curso de RCP con cardiólogos y la Federación Jujeña de Natación,También prevén desde la Fundación Acuática Jujuy abrir la primera escuela de guardavidas de Jujuy con una organización de Buenos Aires de modo de entregar certificados avalados.

La importancia de la natación en los niños

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría remarcaron los beneficios de la natación, que es excelente como actividad física y como deporte tanto para niños en edad adecuada como para adolescentes, además de constituir un reaseguro de supervivencia ante una emergencia. “Las condiciones para el aprendizaje programado, grato y duradero de la natación estarían dadas entre los 3 y 5 años de edad, con una media orientativa de 4 años”, afirmaron.

El aprendizaje debe efectuarse en “aguas claras sin movimiento”: piscinas o espejos de agua del tipo piscina. Todo contacto lúdico con el agua de lactantes y niños pequeños es muy positivo en varios aspectos, ya que familiariza al niño con el agua, torna grata su inmersión y su permanencia en ella. Además, contribuye a formar, en forma gradual y correlativa las nociones de confianza y respeto al medio acuático. Es un camino facilitador para comenzar el aprendizaje consciente, programado y definitivo alrededor de los 4 años. A ese respecto, el Dr. Zabala alertó sobre el riesgo de los comienzos “precoces” o “anticipados”: “son frecuentes el fracaso, el displacer y aun el rechazo en el niño y el desánimo familiar para un segundo intento a edades posteriores”.

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