Luego de su exitoso estreno en Chile, donde más de 65 mil personas se conectaron a una primera función vía streaming y tras su  presentación en la sección “Giornate Degli Autori” del Festival Internacional de Cine de Venecia, “Tengo Miedo Torero”, el filme basado en la novela del activista y escritor chileno Pedro Lemebel, llega a la plataforma nacional Cine.Ar.Play donde se podrá apreciar hasta el próximo viernes. El Tribuno de Jujuy habló con el director de la película, el cineasta trasandino Rodrigo Sepúlveda, quien brindó detalles del largometraje protagonizada por Alfredo Castro, que cuenta con actuaciones de Leonardo Ortizgris y Julieta Zylberberg  y con música de Pedro Aznar.

La acción de la película transcurre durante la turbulenta dictadura de Pinochet en el Chile de los años 80' y gira en torno a una vieja y pobre travesti que se involucra en una arriesgada operación clandestina, tras enamorarse de un guerrillero mexicano que le pide ocultar en su casa peligrosos secretos de la resistencia. El filme es una historia de amor imposible que tiene un fuerte anclaje en político por la época en la que se desarrolla. “La Loca del frente”, (nunca dice su nombre), se deja arrastrar por su romántica fantasía y se ve influenciada por las ideas de izquierda de su compañero quien pretende en un inicio simplemente utilizarla para concretar sus planes pero que termina vencido por su franqueza y vulnerabilidad. Maravilloso trabajo del actor Alfredo Castro quien lleva el filme sobre sus hombros dotando a su personaje de dignidad y de una verosímil fragilidad sin afectaciones  ni artificios. Además cabe mencionar el gran trabajo realizado en diseño de producción del filme  para retratar una época decadente tras el terremoto de 1986.  Sin duda es una muy valiosa propuesta fílmica que lleva a meditar sobre las luchas políticas y sexuales en una época de clandestinidad y represión, muy difícil para las disidencias y minorías.

¿Cuál fue el camino recorrido por el filme?

“Tengo miedo torero” fue estrenada mundialmente el 10 de septiembre de este año en el Festival de Venecia y dos días después se presentó en Chile a través de un portal de streaming y con mucho éxito. En los primeros dos días se vendieron más de 40.000 entradas y ha tenido mucha repercusión. Ya es una película muy querida por el público chileno.

¿Cómo está viviendo que la película llegue al público por plataformas y no en sala?

Uno siempre sueña con exhibir sus películas en un cine de manera presencial, este filme fue filmado con lente anamorfico pensando en la pantalla grande. Pero lo que hemos tenido a favor, lo que rescató como algo positivo, es que el streaming ha permitido que a la película las vean personas no solo de Chile sino ahora de Argentina y de  lugares donde ni siquiera hay salas de cine. Nos han escrito desde sitios muy remotos y agradecemos mucho tener esta posibilidad.

¿Por qué se inclinó para este proyecto?

Este es un proyecto muy especial para mí por qué Pedro Lemebel (el filme se basa en su novela) es un escritor que es muy querido en Chile. Él era un cronista que escribía semanalmente en un periódico y fue performer de carácter político,  tenía un grupo que se llamaba Las Yeguas del Apocalipsis en plena dictadura, era una figura que luchaba en una época compleja por la libertad del mundo homosexual en Chile. Y esta es su única novela por lo que es una obra muy querida, muy vendida no sólo en Chile sino también en México, en Argentina, en Italia. Entonces fue un desafío hermoso tomar esta novela y transformarla en una película.

¿Qué retos tuvo que enfrentar para realizar la adaptación?

Transformar en material audiovisual algo que está escrito, algo que pertenece al colectivo de las personas, como esta novela que tuvo tanto éxito en todos lados, es un desafío.  Uno se imagina las calles que describe el autor, se imagina el personaje,  cómo habla … y cuando uno lo transfiere a un lenguaje audiovisual las cosas se empiezan a ver de otra manera. “La Loca del frente” tiene una voz, un cuerpo. Y representar el Santiago del libro fue un reto también. Yo caminé mucho la ciudad, leí mucho sobre la época,  me di cuenta por ejemplo que había habido un terremoto que había sucedido ocho meses antes de lo que pasa en la historia y decidimos asumir ese terremoto y mostrarlo en la película, trabajamos mucho con referencias sobre todo con una fotógrafa chilena que se llama Paz Errázuriz quien trabajó en los ´80 haciendo un libro sobre travestis en un callejón muy pobre de provincia.

¿Cómo fue el trabajo con Alfredo Castro, el protagonista? ¿ Fue complicado?

Más que complicado, fue complejo. Igual quiero mencionar que Pedro Lemebel, antes de morir pidió que Alfredo  (Castro) fuera quien interpretará a “La loca del frente” eso ya nos daba algún tipo de seguridad en la elección. Y con Alfredo trabajamos mucho en la lectura del libro, buscando referencias y  mucho material y luego leyendo el guión,  describiendo las múltiples facetas que el protagonista tenía. Y de a poco fuimos construyendo el personaje.

¿Cómo logró el equilibrio entre romántico y lo político en su película?

Cuando uno lee la novela se da cuenta que es una tremenda historia de amor, es  como un bolero y uno se dice “¿por qué hacer esta película?,  ¿por qué? si ya se filmaron  muchas historias de amor. La gracia aquí es que esta historia de amor le pasa a dos seres humanos extraordinarios, ambos viviendo en la clandestinidad, uno en la clandestinidad del homosexual  (en Chile la homosexualidad fue ilegal hasta el año 1999) y el otro es un guerrillero que está preparando un atentado político. Esta historia tiene un contexto distinto que le da un nervio especial. Y el trabajo de equilibrar ambas cosas fue estimulante,  estar siempre ahí buscando que esos dos mundos se fueran encontrando.  

Otro tema que se trata en el filme es el lado homofóbico de la izquierda ¿Cómo trabajó eso?

Todo el mundo se viste  de muy tolerante y liberal pero en los ´80, por lo que investigué, por lo que conversé, la homofobia era transversal tanto a la izquierda como la derecha. Y eso a mí me pareció muy interesante de rescatar y de mostrar en la película. Hasta el día de hoy Chile y muchos otros países latinoamericanos son bastante homofóbicos y que eso se mostrará, que saliera a la luz, es uno de los atractivos de la película.

¿Cuál fue la participación de la Argentina en esta producción?

Argentina fue vital en esta producción no sólo por la presencia de Julieta Zylberberg, quien hace un pequeño papel hermosísimo y que es muy importante para la película sino porque también está Ezequiel Díaz quien interpreta a una de las amigas de “La Loca del frente”, en un mundo donde todo es hostil ella es su apoyo. Y luego está la banda de música incidental que hizo Pedro Aznar, qué es magistral. Para mí es un sueño hecho realidad el trabajar con Aznar. No nos equivocamos al convocarlo  porque realmente su obra potencia toda la película, la levanta, él inspira. Y están los productores de “Tornado” con los que trabajamos y allá hicimos el montaje, el sonido y la postproducción completa. Así que es una película bastante argentina.

¿Siente que cumplió los objetivos que se planteó al inicio del proyecto?

Sí estoy contento con la película, siento que tiene honestidad que es una película cariñosa, afectiva y empática. Y eso es lo que quise buscar. No hacer una triste película latinoamericana sino un filme amoroso, dándole un lugar importante al afecto dentro de este mundo hostil de dictadura.  

¿Qué reflexión puede hacer sobre la pandemia y la actividad cinematográfica?

Aquí en Chile y yo creo que en la Argentina también, ha pasado algo. que dentro de toda esta tragedia que trajo la pandemia  (la cesantía en el mundo de los técnicos audiovisuales), es positivo y es que ha habido un reencantamiento del público hacia el cine latinoamericano. Creo que el público que nos había dejado de ver, en esta época se ha volcado hacia nuestro cine, ha  ido hacia dentro, buscando, haciéndose las preguntas clásicas de ¿quién soy?, ¿por qué estoy acá? y ¿a dónde voy? y ha tratado de buscar la respuesta en nuestro cine y eso es sorprendentemente bello, nuevo y muy bueno.

¿Le gusta el cine argentino?

Siempre trato de estar viendo películas latinas, no solo argentinas, sino también  mexicanas, ecuatorianas, colombianas, etc. A  mí me gusta mucho el cine de argentinos como Santiago Mitre, Martín Rejtman y por supuesto Lucrecia Martel, siempre estoy tratando de ver el cine que están haciendo y me encanta verlo.

 

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