"Este es un hermoso país, me ha dado mucho"

La jujeña María del Valle Lee hace más de 30 años que vive en Estados Unidos. Llegó con su esposo norteamericano y una carrera docente que le permitió especializarse e insertarse en ese rubro nuevamente. Disfruta de su elección y aunque asume que tuvo que adaptarse, preserva costumbres y comidas argentinas, y no se priva de visitar a su familia en Jujuy, cada año.

María del Valle se fue hace más de tres décadas a Estados Unidos apostando a la familia y desde entonces vivió en varias ciudades: Miami, Denver, Nueva York y en los últimos veinte años se radicó en Fresno, California. "Vine al país porque mi esposo es americano, así que decidimos residir en este país, entré legalmente con todos mis papeles y permisos para empezar a trabajar", explicó la jujeña que adquirió y usa el apellido de su esposo, Lee.

"Al comienzo fue bastante difícil más que nada porque uno no tiene el idioma. Y no es fácil adaptarse a otro ritmo de vida, aunque yo me considero una persona muy flexible; al comienzo es difícil y hay que tener determinación", explicó. Se define como alguien que siempre mira hacia adelante, y es por eso que se decidió a aprender el idioma como otro desafío de los que ya había superado en su formación.

Es que en Argentina siendo profesora de Filosofía, Psicología y Pedagogía, trabajaba como asesora pedagógica y era docente en uno de los terciarios de Jujuy. Cuando se fue, pese a tener el permiso de trabajo y ser residente, sin el idioma tuvo que volver a empezar trabajando en nivel preescolar. "Ellos entienden un solo idioma que es el amor", explicó y recordó que fue una década de trabajos con ellos y luego decidió crecer.

Para ello volvió a la formación y se inscribió en la universidad para hacer un máster, y se convirtió en consejera, el mismo cargo de asesora pedagógica que ejercía en Argentina, luego de superar exámenes para trabajar en escuelas públicas. Desde entonces trabaja en una escuela secundaria como consejera y disfruta de su labor y de la familia.

Llegó a ese país con su esposo James Lee, sus dos hijos y allí, tuvieron un hijo más, quienes ya terminaron sus estudios y trabajan.

A nivel cultural, explicó que asumió que es diferente y tomó lo que le agradó, pero en su círculo familiar crea sus propias condiciones.

Si bien al principio no sabía cocinar hoy disfruta de amasar fideos y hacer empanadas para reunirse en familia cada domingo. "En mi casa se come argentino", decretó y recordó que en el tiempo que lleva allí jamás consumió comida chatarra de ningún food truck.

De hecho, en torno a las empanadas y el asado también supo cultivar amistades con un grupo de argentinos con quienes comparten esporádicamente.

Conservar los viejos amigos

De igual manera, siempre supo mantener a sus amistades en Jujuy, a quienes visita cada vez que viaja a Jujuy para ver a sus hermanos y sus familias, cuñadas y sobrinos. "Soy de la idea que podemos tener nuevos amigos, pero hay que conservar los viejos amigos. Siempre mantuve relación con la gente que quiero y eso me tiene conectada con lo mío y no me impide en nada tener otra nueva vida aquí", expresó.

De hecho, aseguró que solía venir hasta dos veces por año. Es que entiende que cuando se vive en dos lugares por tanto tiempo, que en su caso fue la mitad en Jujuy, no se desprende de sus raíces y al mismo tiempo se acostumbra a otra cultura y mentalidad, que a veces cuando vuelve confiesa que también puede haber un choque. "Este es un hermoso país, me ha dado mucho y espero estar devolviendo", afirmó.

Sobre la pandemia, dijo que no pudo paralizar todo ni lograr pánico que la inmovilice. Desde marzo continuó trabajando desde la casa, y recientemente volvieron a las aulas, y aunque le gustaría pasar las fiestas en Jujuy entiende que habrá muchas otras oportunidades para venir.

 

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