Red de Músicos Tilcareños,  por materiales e identidad

La cuarentena afectó profundamente la actividad de los músicos, y particularmente, en nuestra región, la de aquellos que se dedicaban a tocar para el turismo. Ello ha generado su necesidad de agruparse, y así escuchamos sobre su trabajo, su situación y sus perspectivas.

Gastón Cabana empieza por decirnos que "el trabajo de la música no está visto formalmente como un trabajo, y de ahí nacen cuestiones irregulares a la hora de ejercerlo. La realidad de los músicos, antes de la cuarentena, ya era un poco difícil. Fijate que, siendo Patrimonio de la Humanidad, teníamos que seguir pasando los sobres por las mesas para poder cobrar. No hay una entidad que regule nuestro trabajo, sino que cada uno tiene que hacerlo por su cuenta".

Eliseo Álvarez Prado agrega que "hay varias instancias, las de corto plazo son las laborales donde la urgencia es presentarse y trabajar, pero a largo plazo tenemos que pensar en las regulaciones de propiedad intelectual de intérpretes y de autores y compositores. Estamos presentando una idea para el planillaje de los intérpretes en espacios públicos, porque entendemos que el turismo viene en parte por ese aporte de la música indígena. Es algo que no vemos reflejado en la administración de los recursos de la propiedad intelectual".

Pese a ello, Cabana afirma que "en estos últimos años hubo bastante trabajo, porque hubo gente todo el año", y Alvarez Prado suma que "el problema es la informalidad del trabajo, que por momento pone a los músicos enfrentados de los que generan los espacios, como los gastronómicos. Por eso le reclamamos al estado que cumpla con esa función de regularlo".

Claudia Méndez opina que "en esta situación de urgencia, se hicieron bolsones de mercadería, la realidad es que hay musicazos que nos han dado mucho a todos, que son parte de nuestra historia y cultura, y están ahora solitos. Es triste, y tenemos que organizarnos para que no queden expuestos".

Alvarez Prado analiza que "con la cuarentena esto se potenció, y terminó por romper ese tejido que veníamos generando. Desde la Red de Músicos Tilcareños pensamos en generar propuestas locales para realidades que conocemos y que pueden proyectarse a otros lugares".

Calculan que treinta son los que vivían exclusivamente de la música. En total, en Tilcara, calculan ser unos cincuenta, sólo que el resto comparten sus ingresos con otras fuentes. Cabana nos habla de "ver a músicos que no tenían para comer, para los que se gestionaron los bolsones de mercadería, y en eso el municipio y el Sadem nos apoyaron. También hay un banco de alimentos generado entre los músicos, y eso fue lo más urgente". Y agrega que "incluso pensamos en tener algo de tierra para cultivarla, mejor si es en forma comunitaria. Son formas de nuestra cultura andina que debemos aprovechar", y Alvarez Prado opina que "la identidad es algo importante porque hoy ningún ente reconoce a los músicos indígenas. Desde el Inamu se iba a lanzar un ítem que contemple la pertenencia a un pueblo indígena, que se iba a anunciar en marzo pero se suspendió por la pandemia".

Huilen Antü aporta que "por el momento la idea es juntarnos y escuchar qué opinan los músicos, darle un marco de institución. La idea es convocar a todos para que estemos unidos y fuertes, esa es la etapa en que estamos". Méndez dice que "yo siempre trabajé desde mi identidad, pero todos estamos del mismo lado, aunque no todos pertenezcamos a una comunidad. Pero cuando hay una convocatoria, siempre están los músicos".

Los entrevistados

Eliseo Álvarez Prado trabaja en varios proyectos paralelos: el conjunto Pacha Runa, a quienes la cuarentena interrumpió la presentación de su disco “Llajtamasi”, la Orquesta Argentina de Charango, donde toca el ronroco, y el disco nuevo de Grita Nativo, “Venimos Bajando del Cerro”.
Claudia Rosana Méndez hace cinco años que sube a los escenarios, pensando la música como una herramienta para transmitir su mensaje cercano a la naturaleza desde la cosmovisión indígena. Hoy prepara temas nuevos para sumar a su repertorio.
Gastón “El Chango” Cabana se encuentra grabando el segundo disco de Ser del Tiempo, del que ya llevan registradas ocho canciones, todas las cuales tendrán su videoclip. En lo personal arma su propio repertorio en base al proyecto de temas instrumentales, titulado La Armonía Oculta.
Huilen Antü acompaña, desde la percusión con el bombo legüero, a músicos locales. De manera más estable forma parte del acompañamiento a Tukuta Gordillo y en dúo con Gastón Cabana.
Alvarez Prado dice que "como trabajadores de la música elaboramos un anexo al protocolo gastronómico, que es donde más trabajamos. Lo presentamos y se enlazó con una propuesta que se bajó de Jujuy y se aprobó. Así es que pudimos comenzar a trabajar, cumpliendo con las formalidades actuales".
Antü dice que "se empieza a ver gente y surge esta posibilidad que en estos meses no tuvimos, pero hay que ver cómo funciona", y Eliseo que "hay lugares donde se empezó a trabajar, con mesas reducidas, de a poco, pero es algo que estamos acompañando. Lo que estamos haciendo es difundir los canales institucionales donde los músicos deben inscribirse para poder recibir las ayudas que se pueden ir generando desde Nación, y donde por desconocimiento no participaban".
Gastón Cabana cierra diciendo que "empezamos a juntarnos pensando en grabar entre todos una canción que recuerda a Germán Choquevilca, y estamos en esa producción", y Claudia Méndez agrega que "es readaptarnos a estos tiempos, tomar conciencia de la importancia de juntarnos pensando en nuestra identidad". "Y que con nuestras diferencias estemos todos", dice Eliseo, "entendiendo que la música es lo que viene salvando al planeta, es un factor fundamental para contención de los pueblos".

 

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