"Ahora me dedico a la vida del arte, me gusta pintar"

La historia de Elbio Cristóbal Calizaya es la de un artista que disfruta su arte y bailar tango, pese a una secuela auditiva que le dejó la meningitis cuando era bebé. Nacido en El Aguilar, hizo la primaria en Abra Pampa, la secundaria en un nocturno del Comercial 1, y luego de pasar por la escuela Sarmiento aprendiendo cocina y peluquería, hizo el Profesorado de Artes Plásticas. En la pandemia se dañó su audífono pero sigue pintando.

Fueron innumerables idas y vueltas a las consultas médicas y hospitalarias desde que nació prematuro. Tuvo posibilidades de cirugía pero finalmente no hubo solución para una gran pérdida de su audición como secuela de la meningitis.

El daño fue más pronunciado en el oído derecho y le significó problemas del habla en la niñez por esa limitación y algunas dificultades en la escuela, por la dificultad de escuchar las clases en la escuela de Abra Pampa. Sin embargo la disfrutó jugando a la pelota y a otros juegos.

Sólo impactó en su adolescencia, "más por vergüenza que por otra cosa", aclaró, y aseguró que la limitada audición nunca le significó ser víctima de bullying, pero no se animó de inmediato a iniciar la secundaria.

No se limitó y quiso seguir aprendiendo oficios, optando por la escuela Sarmiento donde aprendió peluquería y cocina. Luego alentado por sus compañeros se decidió cursar el colegio secundario en el 2000 y lo hizo en la nocturna del Comercial Nº1 "José Antonio Casas".

Para entonces ya había conseguido su audífono. "Tenía un cable visible, y una profesora me retó, me dijo que me quite el auricular, que estaba escuchando música. Le expliqué que era un audífono", contó.

Posteriormente egresó al Profesorado de Artes Visuales en 2016, luego de 10 años, porque le costaba más la teoría y materias pedagógicas, mientras la pintura y estructura era lo que buscaba.

Intentó enseñar en lo que se había formado, pero tuvo problemas con el audífono que se le arruinó, por lo que aún tiene la esperanza de lograr que lo arreglen o le den otro en el área de Discapacidad del Ministerio de Salud, que le dio el que tiene en su momento.

"Ahora me dedico a la vida del arte, me gusta pintar", dijo, acotando que necesitará el auricular más adelante para una de sus aficiones más gratas, bailar tango. "Para el tango es importante, por ahí con volumen alto se puede entender, lo bailo observando, pero si la música es baja y las personas me hablan bajito, no entiendo", explicó.

Es que comenzó con el tango cuando quedó cautivado y aprendió en el taller de la Universidad Nacional de Jujuy, y allí hizo sus primeros pasos que luego le permitieron disfrutar de milongas y shows.

En los meses de aislamiento no la pasó tan bien porque estuvo solo y su madre se quedó en Lagunilla de Pozuelos, Rinconada. "Pinté poco porque estaba bajoneado", indicó.

Premiado

En la pintura ya cosechó éxitos, y sigue con eso especialmente con óleos y acrílicos. Las obras de Elbio fueron seleccionadas en exposiciones fueron "Toreo de la vincha y la Iglesia de Casabindo "n el 8 º Salón Provincial de Pintura para Artistas noveles Fundación Hospital de Niños en el 2011; en el 5º Concurso de Pintura en el 10 º Salón Provincial de Pintura para artistas nóveles de la misma fundación en 2014.

También se destacó en el Concurso de Pintura "Rodrigo Pereyra" del Colegio de Escribanos en ese año y en 2016 y 2017; y en el Concurso salón de artes visuales, de dibujo, escultura y medios alternativos en 2017; por su dibujo en el Concurso Salón de las Artes Visuales en 2017; en el Concurso convocatoria de Artes visuales y ciencia en 2018; y en el de Artes visuales de Ledesma en 2018 y 2019.
 

 

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