Gran labor social a través de “Pasito a Pasito”

Una vez más, el motivo de la creación de un merendero es el de ayudar a niños y adultos de escasos recursos. El trabajo constante y la dedicación más allá de las dificultades sostienen firmemente a "Pasito a Pasito", un espacio de contención que surgió en el contexto de la pandemia que afectó a todo el mundo.

Así es como el lote 16 de la manzana 6 del barrio Obrero, fue convirtiéndose en el centro de la escena donde la solidaridad fue cobrando una fuerza importante. Tras una lucha incesante de seis meses, obtuvo el reconocimiento como merendero. "Lo logramos yendo, día tras día, semana tras semana y luchando por la mercadería porque no nos daba para poner de nuestro bolsillo", expresó Verónica Zapana, quien es integrante y colaboradora de este proyecto vecinal.

De lunes a viernes, el servicio se reparte por la tarde a niños y abuelos que realmente lo necesitan, a través de una ayuda sin fines de lucro. "Nosotros no hacemos discriminación en eso, pero sí nuestra queja es por la calidad y cantidad de mercadería porque sólo llega yerba y poca leche y eso no es nada saludable para los chicos, así que nosotros vemos la manera de equilibrarlo", comentó la referente que junto a otros integrantes del grupo, se encuentra trabajando en la obra de un horno, juntando escombros de concreto para su realización. "No tenemos dinero para hacer uno con ladrillos, por eso lo vamos acomodando entre nosotros".

DEDICACIÓN / EN LAS OLLAS, EL SABOR DESTINADO A LAS PERSONAS QUE NECESITAN.

Con la ideología de ir "Pasito a Pasito", los integrantes que lo fundaron compartían como pensamiento el hecho de que el lugar llegue a ser de contención para la familia, pero conscientes de empezar de cero e ir despacio por este objetivo en común.

Asimismo, desde este cálido lugar surgido del polo obrero que dirigen Victoria Méndez Torres y Alicia Gutiérrez, se efectúan talleres, jornadas de cine, capacitaciones y clases de apoyo para niños, adolescentes y adultos mayores. Es importante destacar que el merendero fue creciendo a medida que aumentaba el número de personas que llegaba a retirar su ración.

"Nosotros somos el único merendero, vivimos en un barrio asentamiento popular que se divide en varios sectores", contó. Y, debido a esto, hace poco tiempo, se habilitó como comedor ante la necesidad de la gente. "A pesar de que el gobierno viene diciendo que disminuye la cantidad de personas con Covid, la economía sigue igual, vemos que la necesidad es tanta", aseguró Zapana sobre esta labor social que brinda merienda a ciento cincuenta chicos y, para el almuerzo, cerca de doscientos platos de comida. Para realizar donativos, los interesados pueden comunicarse al Facebook: Merendero Pasito a Pasito.

La lucha por el agua

La lucha desde “Pasito a Pasito” es permanente a la hora de resal‑ tar que el agua es un recurso vital y necesario para que el merendero funcione pero también para que no les falte a los vecinos del sector. “Nuestra única opción es salir a la calle y exigir tener agua. Desde nuestro lugar pedimos el agua además para todo el barrio porque es para sobrevivir”, aseguró Verónica Zapana sobre el pedido que efectúa a través de marchas pacíficas por las calles de la ciudad. El motivo es que para acceder al agua, las familias deben pagar un flete cada semana y pagar 700 pesos para llenar los tanques de las casas.

ENTRE TODOS / VECINOS BUSCANDO CONCRETO PARA EL ARMADO DEL HORNO.

“Hay gente que puede pagar pero otros que no pueden y entonces mis compañeros, por ejemplo, acarrean agua desde la entrada del barrio, con bidones, botellas para llenar un tanque. Esa es la prioridad básica que estamos necesitando por este tiempo de calor”, comentó la integrante del merendero, explicando que el agua es obtenida mediante una cañería comunitaria que llega sólo a un sector pequeño del asentamiento.

Colaboración colectiva

Desde el merendero “Pasito a Pasito” realizan rifas para recaudar fondos y comprar leche destinada a hacer más nutritiva la propuesta en el barrio Obrero. No obstante, a través de la venta de empanadas y de guisos de lentejas, lograron un resultado exitoso, todo en pos de hacer que tanto el almuerzo como la merienda, sean saludables. De igual manera, las puertas del espacio están abiertas a recibir do‑ nativos como ropa, mochilas y zapatillas, que terminarán formando parte de un ropero co‑ munitario.

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