Un escándalo de consecuencias impredecibles

El escándalo de las vacunas “VIP”, que curiosamente salió a la luz por uno de los ideólogos del kirchnerismo, le asestó un duro golpe al Gobierno justo en el lugar en donde más le duele: la credibilidad del proceso de inmunización. Ante la ausencia de resultados económicos en el corto plazo, el oficialismo depositó buena parte de sus chances electorales en una vacunación exitosa y transparente. Ahora, a menos de dos meses de haberse iniciado, el principal caballo de campaña del Presidente quedó seriamente cuestionado ante los ojos de la opinión pública.

Sin lugar a dudas, se trata del hecho político más perjudicial que tuvo que afrontar Alberto Fernández desde que llegó a la Casa Rosada, y que todavía no se sabe con exactitud qué otras ramificaciones tendrá en el Frente de Todos. 
¿Horacio Verbitsky reveló públicamente un vacunatorio para funcionarios, sindicalistas y amigos del poder sin saber las repercusiones que eso tendría? La respuesta la tiene sólo él, aunque sería extraño cometer un error de ese tipo para un periodista de la envergadura del exeditor de Página/12. Verbitsky sabía que su situación se había filtrado a la prensa y decidió hacerla pública él mismo para quitarle impacto mediático a la publicación. El escriba cristinista fue echado de su radio y repudiado por el Cels, organismo de derechos humanos al que pertenece el iniciador de este escándalo. Es obvio que los detalles que aportó Verbitsky, entre ellos que un accionista de Clarín habría elegido vacunarse con Oxford AstraZeneca y no con la Sputnik V, tenían la firme intención de instalar que los privilegios fueron para los amigos del Gobierno pero también para sus enemigos. 

La reacción del presidente Alberto Fernández fue inmediata, como no podía ser de otra manera, aunque las consecuencias de esto seguirán por un largo tiempo en el debate político y mediático. Apenas trascendió la noticia, el jefe de Estado le pidió la renuncia a Ginés González García, quien ya venía teniendo una actuación deslucida dentro del Gabinete por haber negado la llegada del coronavirus a principios de año y por haber hecho pronósticos muy errados en relación a la vacunación.
El escándalo es de tal gravedad que hizo cambiar las formas del mandatario ante hechos polémicos de su gestión. Hasta ahora había confirmado a todos los funcionarios que tuvieron situaciones irregulares, como fue el caso de los sobreprecios de Daniel Arroyo, el tráfico de influencias de Victoria Donda y la licitación frenada a último momento por $51 millones de pesos para catering en el ministerio que conduce Elisabeth Gómez Alcorta. En esas tres situaciones, el Presidente decidió minimizar los hechos y atar su imagen a la de sus funcionarios, pero ante este caso era imposible hacerlo sin padecer un costo político inimaginable.

Por extensión, Alberto no tenía otra opción que bajar de la comitiva a México a Jorge Taiana y Eduardo Váldez, quienes también fueron vacunados ilegalmente, al igual que Hugo Moyano, su esposa y su hijo menor. Viajar acompañado de dos legisladores que fueron parte del mayor escándalo de la era Fernández le sacaría toda trascendencia a la visita oficial, tal como ocurrió con el lanzamiento del Consejo Económico y Social, que quedó opacado por el “vacunatorio vip”. 
En diálogo con El Tribuno, un cercano colaborador al Presidente sostuvo ayer que “Alberto no dudó ni un minuto en echar a Ginés y demostrar que la manija del Gobierno la tiene él. Es evidente que buscó dar un mensaje hacia todo el Gabinete”. 

El reemplazo

La designación de Carla Vizzotti en reemplazó de Ginés era la crónica de una nominación anunciada. Vizzotti es una mujer de extrema confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner y tuvo un perfil muy protagónico durante toda la pandemia. Tanto fue así que desde marzo que se escuchaban rumores de que la exsecretaria de Salud podría reemplazar a Ginés en cualquier momento. ¿Ese momento iba a ser cuando termine el proceso de la vacunación? Muchos estiman que sí, aunque todo se precipitó de manera drástica. 

Vizzotti encabezó la comitiva que viajó a Rusia para revisar los detalles de la vacuna y también la encargada de dar los partes televisivos que salían todas las mañanas en la televisión pública.
La nueva Ministra venía teniendo diferencias con Ginés hace ya varios meses, sobre todo centradas en el manejo de la pandemia y en aspectos comunicacionales de la gestión. Esa disputa interna al principio llamó poderosamente la atención, ya que el exfuncionario fue un mentor imprescindible para Vizzotti en la cartera sanitaria. 

La carta de renuncia de Gónzalez García fue bochornosa. No sólo acusó a su secretaría privada sino que habría mentido explícitamente, ya que señaló que no fue él quien autorizó un “vacunatorio VIP” en el ministerio. El propio Verbitsky admitió que lo llamó a su “viejo amigo” Ginés para inocularse y, quien conoce los pasillos del poder, sabe que es imposible que funcionarios de segundo rango puedan hacer algo así sin el consentimiento de su jefe.

Este escándalo podría alcanzar a más de tres mil vacunas reservadas para personas acomodadas mientras el personal de salud que se expone diariamente sigue esperando terminar de inmunizarse.

¿Cuánto puede llegar a afectar esto en términos electorales? Hoy por hoy es imposible predecirlo, pero no hay dudas de que la agenda mediática no se moverá por un largo tiempo de este tema. 

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