"Tres empanadas" con mucho humor y mensajes

Una bocanada de humor y una confirmación de la generosidad del director general de "Tres empanadas", el gran Flavio Mendoza, son el resumen de su paso por Jujuy, el viernes pasado. La cita con este show fue en el Centro Cultural "Martín Fierro" de Los Perales.

El show, con un elenco de figuras de la comicidad, la acrobacia y el baile, sumó sin dudas al ánimo general del público, pero además dejó un par de mensajes contundentes.

Flavio Mendoza, Flor de la V, Juan Pablo Geretto y un grupo de bailarines se apoyaron en los tres cubos de led, que había anunciado Flavio en conversación con nuestro matutino antes de su llegada a Jujuy, para enmarcar el talento. Porque hay que decir que, si bien, no están dadas las condiciones de recursos y otras yerbas para hacer las grandes producciones a las que Mendoza tiene acostumbrado a su público desde sus "Stravanganzas", nada impidió el brillo de los artistas. Si algo quedó claro con esta propuesta nacida en pandemia y adaptada a la necesidad de laburar, es la generosidad, la entrega, el talento y la pasión de Flavio Mendoza y de los artistas que eligió para que lo acompañen.

Cada uno tuvo su espacio, y también juntos hicieron cuadros muy divertidos, con mucho ritmo y humor.

Y al final, si la generosidad ya estaba más que clara, se manifestó de la manera más hermosa para los jujeños, cuando después de un cierre a todo brillo y plumas, los artistas se quedaron en el escenario para darle lugar a la pianista Elena Mattos, una joya musical de nuestra tierra que por estos días recibió el Premio Estrella Argentina por su música, presentándola en su espacio para que interprete "El Humahuaqueño", que todo el elenco salió a bailar por medio de las plateas.

En la primera parte, es Juan Geretto, quien se mete en la intimidad de la historia de una mujer amante, con muchísima gracia y un manejo del público increíble, a quien termina haciéndolo confesar sus propias historias personales, y consigue testimonio de mujeres que fueron amantes, y víctimas de cuernos, hablando en el micrófono como si fuera en confidencia con el personaje. Baja a la platea a conversar con la gente, para lo que siguiendo todos los protocolos por covid, se puso una máscara, y antes de bajar expresó: "Ahora sí me siento una mampara de baño".

Entre cuadro y cuadro, hay coreografías increíbles, y luces y sonidos estridentes de mucha espectacularidad.

Y entonces Flor hace una coreografía muy delicada con los bailarines y se queda en el escenario sola, para hacer su parte. La actriz y comediante, muy delicada y sensual, no pierde por ello de vista su fin de hacer reír, y cuenta su historia personal de transición y los efectos de la pandemia y la cuarentena en su vida cotidiana con su marido y sus hijos. Todo con mucha gracias, hasta el momento del cierre, porque todo esto sirve para remarcar un mensaje necesario. Es que Flor le pone énfasis a un cambio social que está ocurriendo y que debiera naturalizarse, el de la aceptación de las sexualidades, la igualdad y la no violencia hacia los géneros. "En otro momento hubiera terminado diciendo "que digan lo que quieran", pero estamos en otra época y no vamos a tolerar más la violencia", concluyó muy emotiva. "A partir de hoy la vida hay que celebrarla todos los días", dijo casi como una mezcla de una filosofía a partir de la cuestión de género que históricamente implicó mucho sufrimiento y de una filosofía en medio de una pandemia.

El momento de Flavio fue sin desperdicios. Decidió poner el corazón en las tablas y en primera persona, porque más allá de su fama actual y de su presencia en la televisión, su esencia es circense. Entonces contó su historia, que es quinta generación de circo, habló de su madre equilibrista y bella que ya no está con él.

Y entonces confesó que de tantos sueños que logró en su vida, hay una cuestión que tenía pendiente, y que era no haber hecho nunca un número junto a su mamá. Y en la piel de una de las bailarinas del elenco, lo hizo realidad. "Mi madre era un ángel, volaba", dice y comienza un increíble cuadro de acrobacias en lo alto, junto a él, que mereció el aplauso y la ovación para un artista que con pocos recursos logra igual la magia adonde se lo proponga.

Destaca de su amor por el circo, que "en el circo no hay estrellitas", "Todos trabajamos por igual". Y después de soñar se despide diciendo: "Si tenés un sueño tenés que ir a buscarlo".

Más baile entre todos, y mucha complicidad con el público. Muy agradecidos y maravillados con nuestra tierra, se despidieron.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Espectáculos

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...