"Soy un argentino en el país de Cristiano Ronaldo"

"Creo que me hice más argentino estando fuera que adentro", asegura Juan Manuel Gallardo. El joven de 24 años, a los 18 dejó las 94 Viviendas de San Pedrito "al fondo de la Mejías" y tras un corto paso por Corrientes y Brasil llegó hasta Europa.

 

Trabajando en Brasil juntó los 2.500 reales que costaba el pasaje a Europa, unos 90 mil pesos argentinos en ese entonces, 2016.

 

El largo periplo arrancó en agosto del 2015 cuando, inicialmente por tres meses, partió a un centro misionero cristiano de la provincia litoraleña. Al año siguiente tuvo la posibilidad de estudiar el Profesorado de Educación Física y en marzo le preguntaron si quería viajar al Viejo Continente. En ese momento rechazó la propuesta por temores comprensibles de su familia.

Cuando ingresó a la universidad le reiteraron el ofrecimiento por seis meses y ya con el respaldo de sus padres -a través del teléfono- aceptó. Juan Manuel recordó las palabras que le dijo su padre: "yo nunca voy a poder pagarte un pasaje para Europa, entonces aprovechá que tenés esta posibilidad".

Postergó la cuestión estudiantil y el centro misionero le pidió que fuera a su sede en Brasil.

Por su lado trabajó hasta juntar el dinero para el pasaje aéreo y en octubre de 2016 llegó a Barcelona (España). El vínculo se fue diluyendo, salió del centro misionero y fue a vivir al norte de Pamplona en el 2017.

Allí volvieron sus ganas de estudiar y se desempeñó como gerente en una cafetería. Fue cuando un amigo que estaba en Portugal lo convenció de probar suerte para aspirar a la residencia y ciudadanía.

Juan Manuel se animó y en 2018 arribó a Porto. "Como yo había vivido en Brasil pensé que el idioma no sería un problema, pero fue todo lo contrario. El portugués de Portugal es totalmente diferente al de Brasil. Había muchas palabras que no entendía, además que aquí hablan para adentro, cerrado y muy rápido", comentó sobre la principal forma de comunicación.

Pero como hay muy pocos argentinos pudo zanjar la situación con la práctica diaria, o sea hablando.

Ese mismo año dio entrada a la residencia portuguesa y en 2019 volvió a la Argentina, después de 4 años pudo visitar a su familia en Jujuy.

Reencuentro tras 4 años

Pidió su mes de vacaciones para noviembre, justo para el cumpleaños de una de sus hermanas (son dos y un hermano).

"Llegué el 8 de noviembre, mi papá me fue a buscar al aeropuerto. A la mañana me fui a desayunar con mi mejor amigo y cuando le estaban cantando el cumpleaños feliz, a las 20, le aparecí de sorpresa cantándole también. Estaban mis abuelas y tías. Yo estaba un poco diferente físicamente, con barba. Nunca me había pasado que me temblaran las piernas mientras mis hermanas lloraban. Fue muy emocionante el encuentro después de tanto tiempo".

Tuvo la fortuna de volver a ver a su familia antes de la pandemia.

El coronavirus

En marzo del 2020 estaba trabajando como gerente en un restaurante en Porto (Portugal), pero se cerró por la cuarentena. Entonces se trasladó a Aveiro, más al sur, donde vive su novia.

"Al inicio fue un poco traumático porque no había un horizonte", remarcó sobre el Covid-19 pero en mayo retomaron las actividades.

Optó por seguir en esa ciudad donde estudia la carrera de Especialista en Educación Deportiva y trabaja como jefe de embalaje en una fábrica de insumos sanitarios.

Nostalgia por la provincia

"No me pasa un día en que no haya extrañado Jujuy", confesó el joven. Resaltó los cambios en el río Xibi Xibi, los nuevos puentes y el aeropuerto en Perico.

Al contrastar realidades reflexionó que "acá todo es muy lindo: la economía, educación, seguridad, es bueno. Pero es malo porque está toda mi familia en Jujuy, entonces todos los días extraño".

Lo que más echa de menos son las empanadas de su abuela.

Y la nostalgia llegó a las lágrimas. "Cuando estuve en Roma y vi una bandera de Argentina en El Vaticano me largué a llorar porque era lo más cercano al país que yo tenía", relató. También le pasó al llegar a Ezeiza tras 4 años. Y en su casa.

Tuvo que ser muy fuerte y no mirar atrás al regresar a Portugal. "No te sentís que estás en tu casa, en cierta manera sos una especie de peregrino porque tu familia está allá".

Y cómo no cerrar con fútbol. "Encima soy argentino en el país de Cristiano Ronaldo".

 

Conoció París, Roma, Barcelona, Pamplona y ciudades portuguesas. Son 16 horas de vuelo hasta Ezeiza y de allí un par más a Jujuy.
Para darse un gusto tuvo que pagar 80 euros por una caja con cuatro kilos de yerba y un par de galletas “9 de Oro”.

 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Informacion General

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...