Les arrebataron las tierras y ahora litigan por recuperarlas

Cruz Reynaga era un caracterizado vecino de Caimancito que en 1965 se radicó en el lugar para dedicarse a la crianza de animales. En 2016, las autoridades municipales le pidieron permiso para realizar un festival folclórico en las tierras de su propiedad. Reynaga accedió a la solicitud quedando en claro que se trataba de un préstamo. Lo cierto es que para la tercera edición del festival, el supuesto responsable de la organización del encuentro, avalado por la comuna, no sólo se instaló en el predio, sino que se apoderó de la finca de 28 hectáreas.

Los familiares de Cruz Reynaga, fallecido en 2017, fueron expulsados por la fuerza de la finca y ahora, en el ámbito de la justicia, pelean por recuperar sus tierras.

Miguel Alejandro Reynaga, nieto de Cruz Reynaga, le dijo a este diario que el 27 de diciembre pasado fueron atacados por un grupo de personas, por lo que debieron abandonar la finca.

Tras el incidente intentaron, sin suerte, contactar a la entonces jueza de paz. "La jueza de paz evadía encontrarnos con ella e incluso el día 6 de enero no nos atendió al justificarse que en Caimancito es feriado por el Día de Reyes Magos, siendo un día hábil", denunció.

Lo cierto es que llevaron su reclamo a la Justicia y el 19 de agosto próximo se llevará a cabo una segunda audiencia.

Reynaga destacó que en la primera audiencia y como era de esperar, los usurpadores no aportaron mayores datos. Lo que sí les llamó la atención es que el abogado de uno de ellos era el esposo de la exjueza de paz, a quien no pudieron ubicar cuando sucedieron los hechos.

"Uno de los principales testigos de los usurpadores es Javier Alarcón, quien es el mismo que se encuentra como socio de Carlos Argüello dentro del predio, y el otro testigo es el mismo dirigente político a quien prestamos el predio para el festival en aquel entonces", aseguró.

Para la instancia judicial de agosto próximo tienen previsto presentar "muchísimas pruebas, fotos del crecimiento de la familia en la finca, la invasión" y cuando los sacaron por la fuerza, además de las escrituras.

Reynaga relató que su abuelo se instaló en el lugar en el año 1965, tras obtener la autorización de directivos de la empresa agrícola que era la propietaria de las tierras conocidas en aquel momento como la zona de Jaramillo o 23 de Agosto. Allí Cruz Reynaga construyó corrales y alambró las 28 hectáreas cuando los dueños le cedieron definitivamente la finca que pasó a llevar su apellido.

Se confeccionaron los planos y se inició el trámite ante la Dirección de Inmuebles para luego poder escriturar.

En 2016 les prestó un espacio a las autoridades municipales para que se realice un festival folclórico. "En el tercer festival aparece una persona, Carlos Argüello, y empiezan a suceder cosas raras, como el faltante de rollos de madera. También nos sacan el alambrado que daba al río", denunció Miguel Alejandro Reynaga.

Agregó que Argüello termina instalándose con sus chanchos y cuando le solicitan que abandone el lugar les pide un plazo de tiempo, pero al momento de recordarle que debía desalojar la zona les responde que hablen con su abogado.

"De un día para el otro cayeron personas de una agrupación gaucha de Caimancito, hombres y mujeres, que nos atacaron y nos tuvimos que retirar de nuestras tierras", relató.

En aquel momento, los intrusos le cambiaron el nombre a la finca que se llamaba "Puesto Reynaga", por San Santiago.

Los incidentes ocurrieron el 27 de diciembre pasado y desde entonces los herederos no pueden ingresar a su propiedad, por lo que esperan que se haga justicia.

Cuando el caso se viralizó en las redes sociales, los vecinos de Caimancito se solidarizaron con la familia Reynaga que por estos días pelea por sus derechos en estrados judiciales.

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