La peluquería, el lugar donde se busca el estilo

Las profesiones necesariamente tienen la impronta de quien las elige, lucha y se esfuerza por conseguir los mejores resultados pese a las dificultades que debe sortear con el correr del tiempo.

En el caso de Julio Tomás Montalvo, un sucreño que se siente un jujeño más, primero debió afrontar el desarraigo y luego transitar los más diversos caminos hasta lograr alcanzar su meta, la de tener su propio salón, objetivo que alcanzó después de varios años y mucho estudio.

Julio Tomás recibió a El Tribuno de Jujuy con su sonrisa amplia y sincera y en medio de mil anécdotas nos cuenta su historia que está impregnada de amor.

Julio Tomás Montalvo llegó a San Salvador de Jujuy en busca de su madre en el año ‘70 desde "el centro de América Latina" la ciudad de Sucre en el vecino país de Bolivia donde había cumplido con el servicio militar y desde donde es oriundo, comenta.

Desde 1968 se madre vivía en esta ciudad junto con una nieta y después de una breve recorrida logró ubicar a un familiar del padre, quien lo contactó con su madre que se negó a regresar, decisión que hizo que se quedara acompañando a su progenitora y su sobrina.

Un largo camino recorrido

A partir de esa decisión comenzó a trabajar contratado en la municipalidad de la capital como "machetero" porque pese a tener el oficio de "peluquero" aprendido en su pago no se sentía seguro y necesitaba trabajar para ayudar a su familia.

Fue albañil, electricista hasta que ingresó a la Dirección de Espacios Verdes categoría 6, a la vez que se inscribía en la Academia Katy que funcionaba en calle San Martín, donde impulsado por su profesora rinde el examen después de haber practicado con sus compañeros a quien los llevaba para cortarle el pelo.

Una vez recibido le ofrecen desempeñarse como profesor, cargo que no acepta por su "timidez" y sigue buscando trabajo en su profesión hasta que un día conoce a don "Cleto" Córdoba que tenía una peluquería en la calle Panamá en el barrio Mariano Moreno de quien aprende a definir y terminar los cortes, pero la persona que le abre las puertas y le da la primera oportunidad.

“LOS TRES AMIGOS” / LUGAR DONDE FUNCIONABA LA PELUQUERÍA

Julio Tomás recordó que era sumamente exigente y permanentemente lo "reprendía" pero pese a ello le había tomado cariño y lo dejó a cargo durante un mes en oportunidad de viajar a Perú. A su regreso y luego de rendir cuentas de lo recaudado, "Cleto me entregó una suma de dinero que representaba tres veces el sueldo que ganaba en la municipalidad, ofreciéndome que deje mi cargo y me quede a trabajar con él".

Recuerdo con una amplia sonrisa que "no volví más a Espacios Verdes" y como si fuera una "travesura" remarcó "hice abandono de trabajo". Pese a que había mejorado su situación económica, las diferencias con su empleador se fueron agrandando y un buen día decidió que no volvería más a trabajar. Pese a ello estaba dispuesto a seguir con su profesión pero sabía que no le sería fácil y aunque tuvo la oportunidad de regresar a la "muni", no lo hizo y a pesar de recibir la visita de una persona que le ofreció retornar, le firmó un "escrito" renunciando pese a saber que ese acto le cerraba las puertas para siempre.

Una nueva oportunidad

Julio Tomás con el apoyo del intendente Álvarez logró en un terreno fiscal levantar su casa de bloques y techo de chapa en barrio Malvinas Argentinas, donde vivía en compañía de su madre y la sobrina que contaban con su ayuda económica y su protección. En Mariano Moreno y sobre calle Venezuela, había una peluquería totalmente equipada que estaba cerrada porque había fallecido el dueño. Luego de hablar con la viuda abrieron el local donde trabajó por espacio de unos tres meses.

Sin perder su buen humor recordó que "no iba nadie, porque nadie me conocía, atendía a una o dos personas por día" pese a que trabajaba a la mañana y a la tarde, acotando que se movilizaba en una vieja bicicleta que no tenía ni frenos.

Un buen día se hizo presente en el lugar un hombre que le ofreció trabajar en un local que pertenecía al Círculo de Suboficiales de la Policía, ubicado en calle Lavalle al lado de la casa del gobernador Jáuregui, "donde pude instalar mi viejo sillón de cuero" aclaró, a la vez que indicó que "el traslado en un taxiflet lo tuvo que pagar el Círculo porque no tenía plata ni para eso".

Su suerte había cambiado ya que trabajaba muy bien, pero el destino le tenía reservada una sorpresa. Un día se presenta un amigo Gregorio Guanuco, quien le comenta que un señor Zenón Cruz había puesto una peluquería en Dorrego y Juana Manuela Gorriti, que no tenían que llevar nada ya que estaba totalmente equipada, ahí surgió la amistad con Lalo Plaza y entre los tres bautizaron a la peluquería "Los tres amigos".

Julio Tomás tenía dos trabajos; a la mañana en el Círculo de Suboficiales de la Policía y por la tarde, en su propio local comercial atendiendo a clientes que llegaban a la terminal de ómnibus desde el Norte y el Ramal; gracias a ello, logra adquirir su primer rodado, una estanciera IKA. A la vez, la suerte una vez más se hace presente en la puerta de su casa, ya que es citado a una reunión en el Salón Auditorium del Ministerio de Bienestar Social junto con los vecinos del barrio porque se realizaba la entrega de viviendas.

De esa manera obtuvo su primera vivienda aunque posteriormente logró construirse su propia casa en el mismo barrio.

“Capacitarse un paso fundamental en esta profesión”

Julio Tomás Montalvo siempre estaba atento a los cursos que se brindaban para poder capacitarse hasta que un día se presenta un representante del Centro de Peluqueros de Jujuy que ofrece realizar un curso de capacitación de cinco años, dictado por la Unión de Peinadores de la República Argentina en la ciudad de Tucumán.

Al rendir el primer examen en Tucumán de los 30 asistentes solo uno de ellos aprobó, lo que provocó entre los asistentes gran malestar decidiendo no participar más. Frente a esta situación uno de los profesores los instó a crear la Filial Jujuy y es así como obtuvo a los tres años el título de Master y a los cinco el de Maestro de Enseñanzas teniendo pedagogía entre otras materias.

Posteriormente realizó el curso destinado a la atención de mujeres, no habiendo podido rendir la última materia pese a realizar totalmente el curso y teniendo en su poder la libreta que certifica que aprobó todos los cursos. Ya capacitado puso una peluquería unisex en la casa de los Peñas en la calle Senador Pérez donde atendía al periodista Juan Caros Zambrano, a Elisa Stella, atendiendo todavía a su mamá.

“Gracias a ellos tenía mi publicidad en Canal 7 y así se fue incrementando la clientela”. Julio Tomás desde hace 12 años atiende en un local ubicado en calle Independencia al 800 al lado de un conocido hotel. Finalmente aclaró que en esta profesión la capacitación es fundamental porque “en todos los casos se debe conformar al cliente, a quien se le debe ofrecer el corte de moda, el que mejor le vaya con su rostro, no todos los cabellos son iguales y cada uno busca su propio estilo y para ello uno debe estar preparado y eso se logra estudiando capacitándose”. Julio Tomás Montalvo con su hombría de bien y su profesión supo ganar grandes amigos a los largo de los 50 años en Jujuy.

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