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Logró filmar al "Ángel", un fantasma bebé que aparece en un cementerio

Algunos dicen que es una locura, pero otros aseguran haberlo visto. Según los cuidadores y algunos visitantes, entre las tumbas del cementerio de Ezpeleta circula el fantasma de un bebé, cuya muerte habría sido parte de una trágica historia.

“No lo ví yo sola, lo vieron varias personas”, asegura Angélica, cuidadora del cementerio ubicado en el municipio de Quilmes. Y fue ella quien, desde sus redes sociales, buscó comprobar que el mito era cierto: filmó uno de sus encuentros con esta aparición y lo subió a Tik Tok.

El video tiene más de 25 mil “me gusta” y todo tipo de comentarios. Algunos demuestran preocupación, mientras que a otras personas les resulta difícil de creer. “Puede ser alguna estatua de lejos, no se distingue. Es sólo una silueta”, comenta un usuario.

Lejos de negar la existencia de aquella escultura, Angélica explica: “Hay una estatua de un ángel, y se va moviendo, pero no la movemos nosotros. Ese angelito se mueve por sí solo”. Y agrega que, además, este “Ángel” suele tener sus propias apariciones y deambular por el cementerio.

Nadie sabe si se trata de un nene o una nena: “Nunca se puede definir bien porque es una imagen distorsionada“. Y al estilo del fantasma Gasparín, su apariencia suele ser traslúcida, aunque la cuidadora afirma que en ocasiones algunas partes de su cuerpo pueden verse con más nitidez.

“A veces se ve un poco mejor y te confunde. Y muchos me preguntan qué ropa tiene, pero no tiene ropa”, explica Angélica, y asegura que la mayoría de los empleados del cementerio de Ezpeleta presenció al menos una vez a este “Ángel”.

Su aparición puede darse en cualquier parte de la necrópolis. “No tiene una zona en sí, puede aparecer en cualquier lugar. Por ahí vas caminando y pasás por al lado de una nichera con vidrio, y se refleja caminando al lado tuyo“, detalla la cuidadora.

La muerte del bebé que los empleados aseguran haber visto se remonta a aproximadamente 100 años atrás, según los datos que llegaron a recolectar. “Creo que fue en una guerrilla en Quilmes, y la criatura terminó ahí. Pero su tumba no está más, la levantaron hace rato”, revela Angélica.

Sus padres, según afirman los cuidadores, fallecieron por la misma razón y fueron enterrados en el mismo cementerio: “Parece que el bebé todavía no se encuentra en la tierra de los muertos y casi siempre aparece en el mismo lugar, en una nichera donde, aparentemente, están sus padres”.

La repercusión de este caso entre cuidadores y vecinos de Ezpeleta, a su vez, llamó la atención de curas y mediums. Y ante los comentarios de aquellos que creen en la existencia de este fantasma y aseguran que necesita ayuda, Angélica explica: “Es un almita que ya vive ahí, no molesta a nadie, sale a jugar y después desaparece. Es un compañero para todos“.

Por otro lado, la cuidadora del cementerio responde a quienes remarcan que la historia es falsa. “Yo oro y pido por las almas de los que desconfían, porque esto no es un juego. Los invito a que pasen al cementerio y compartan una guardia conmigo. Les aseguro que no van a aguantar ni una hora ahí“, remarca.

Además, la vecina de Quilmes asevera que no sólo los cuidadores presencian actividad paranormal en el lugar: “A veces los mismos deudos que van a visitar a sus santos difuntos entran al cementerio y salen medio asustados porque ven cosas. Pero hay que estar en el lugar y en el momento justo”.

Un cementerio lleno de historias

La constante aparición de este “Ángel” es sólo una de las tantas historias que los cuidadores del cementerio de Ezpeleta tienen para contar. Y en ocasiones, ni si quiera los más habituados a la necrópolis pueden escapar del miedo.

Según revela Angélica, al caminar en el cementerio uno nunca está solo. Y de todas las veces que afirma haber estado acompañada por alguna entidad, destaca una de las que más la marcaron: esta vez no vio la silueta de un bebé, sino la figura nítida de un hombre.

“Apareció en una bóveda pidiendo algo. Traté de comunicarme con esta persona, y me decía el nombre de una mujer. Al poco el tiempo vinieron los familiares a limpiar la bóveda, yo me acerqué y les pregunté si conocían alguna persona que se llamara Rosa, y me contestaron que era su mamá, quien había fallecido hace poco”, cuenta la cuidadora.

Y agrega: “Les comenté lo que había pasado y les describí a este hombre, que era canoso y tenía bigotes. Me dijeron que era su papá y se pusieron a llorar. Yo les dejé un mensaje que este difunto me dejó para la familia”.

La antigua morgue del cementerio de Ezpeleta, que está abandonada hace años, también formó parte de las experiencias paranormales de Angélica y otros cuidadores. “Sigue teniendo el olor del líquido que largan los cuerpos. Entrás a ese lugar y sentís que la energía te aplasta la cabeza“, asegura la vecina de Quilmes.

​”Una vez quise filmar, me tembló todo el cuerpo y quise hacerle frente. Fue algo increíble, como si estuviera peleando con alguien para que me dejara pasar. Me tiró el celular y me lo terminó rompiendo“, detalla sobre su experiencia en aquel lugar abandonado.

Y a pesar de estar acostumbrada a caminar por las calles del cementerio y en ocasiones hasta filmar sus vivencias para compartirlas en las redes, Angélica asegura que nadie está exento del miedo. “Por ahí uno cancherea en Tik Tok, pero a veces te agarra esa cosita en el pecho“, admite.

 

 

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