Massa afronta sus primeros escollos

La asunción de Sergio Massa como nuevo hombre fuerte del Gobierno descomprimió buena parte de la crisis de gobernabilidad que se desató en el oficialismo, pero aún no logró generar la confianza necesaria en los mercados para estabilizar parcialmente el descalabro que atraviesa la economía.

Cerca del Presidente aseguraron ayer a El Tribuno de Jujuy que pese a la pérdida de poder de Alberto Fernández, "desde que llegó Massa ya no se habla de una eventual renuncia del jefe de Estado ni tampoco de estridentes declaraciones de Cristina Kirchner que generaban sensación de ruptura". Ese efecto no es para nada despreciable si se tiene en cuenta que la crisis política del oficialismo estaba causando estragos en el clima de negocios del país.

En ese contexto, el silencio de Cristina Kirchner ante el aumento en la quita de subsidios y la elevada suba de las tasas de interés sigue dejando abierta la posibilidad de que en algún momento los voceros del Instituto Patria comiencen nuevamente un operativo sigiloso de despegue. Por ahora Cristina deja hacer, pero no se sabe hasta cuándo. En el kirchnerismo saben perfectamente que por primera vez está en juego su identidad ideológica, que pregonaba que el déficit fiscal no producía inflación, que los subsidios a las tarifas debían seguir elevados y que el estímulo al consumo era la principal herramienta para generar crecimiento. Todas las medidas de Massa, no cuestionadas por ningún dirigente importante del cristinismo, van diametralmente en sentido opuesto.

Llama la atención que el tigrense aún no tenga un viceministro, no sólo por la falta de conocimiento técnico de Massa por ser abogado, sino también porque esta demora atenta contra el supuesto superpoder que se le quiso asignar a su designación. ¿Por qué se atrasa tanto el anuncio? Principalmente porque los principales candidatos dijeron que no y se está buscando alguien con la consistencia suficiente como para agradarles a los mercados y a Cristina a la vez. Cabe destacar que si bien Massa sumó Agricultura y Producción, otras áreas clave de la economía como la Afip, la Anses y el Banco Central siguen manejadas por funcionarios ajenos al exdiputado.

Massa se ocupó de generar tanta expectativa con su llegada que muchos pensaban que sus vínculos con los grandes empresarios y con la embajada de los Estados Unidos alcanzarían para revertir el pesimismo sobre la economía del país. Sin embargo, por ahora eso no se vio traducido en hechos concretos, ya que en menos de un mes se vendieron más de mil millones de dólares de reservas y la inflación de agosto -con Massa ya designado- volvería a ubicarse en niveles preocupantes.

El freno a la corrida cambiaria que se vivió durante la gestión de Silvina Batakis no se tradujo en una reducción considerable de la inflación, que según las estimaciones de muchas consultoras privadas podría rondar el seis por ciento este mes. Si a eso se le suma el escalofriante 7,4 por ciento de julio, el poder adquisitivo de la sociedad se habría reducido más del 13 por ciento en sólo dos meses.

Ocurre que hasta ahora el flamante ministro no presentó un plan económico integral que incluya una reforma impositiva ni tampoco explicó de qué manera se logrará llegar a un déficit del 2,5 por ciento anual para cumplir el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Esos interrogantes suenan fuerte entre los hombres de negocios del país, que dudan sobre la capacidad del Gobierno para juntar los dólares para las importaciones que se necesitan en la industria. Esta semana, por ejemplo, la principal productora de margarina de la Argentina anunció que paralizaba su producción por falta de insumos importados. ¿Comenzará a generalizarse esta situación? Todo dependerá de la capacidad de Massa para acumular los 7.000 millones de dólares que prometió para fines de septiembre.

En el entorno del ministro tienen muy claro que si no se estabiliza la situación del Banco Central, no habrá medida posible para detener la crisis. "Hoy por hoy nuestra prioridad es acumular reservas para alejar el fantasma de una devaluación brusca en el corto plazo, que derrumbaría aún más los salarios y jubilaciones. Por eso ampliamos la quita de subsidios pese a la resistencia de algunos sectores del Frente de Todos", señaló ayer a El Tribuno de Jujuy una fuente del Palacio de Hacienda que pidió reserva de su identidad.

La única medida concreta de recorte del gasto público fue la de quitarles el subsidio a las personas que consuman más de 400 kw de energía, lo que parece demasiado poco para alcanzar ese objetivo. Según las estimaciones a las que tuvo acceso este diario, sólo el cinco por ciento de los hogares que pidieron continuar con el subsidio utilizaría más de esa cantidad de energía eléctrica, lo que presagia una reducción de fondos que estaría demasiado lejos de cubrir las necesidades de financiamiento, pero que perjudicaría fuertemente a la población alcanzada. No se habló de ajustes en el Presupuesto del Congreso nacional, ni de bajas en los salarios de los funcionarios públicos ni de un recorte en los gastos de publicidad oficial. Nuevamente, el ajuste lo realizará el sector privado y los trabajadores informales, a través de una inflación anual que no se descarta que llegue a los tres dígitos.

En un intento de quitar pesos del mercado para bajar la presión inflacionaria, el Banco Central elevó la tasa de interés al 69,5 por ciento anual, una política recesiva por naturaleza. Si bien es cierto que habrá gente que preferirá sacar un plazo fijo que gastar su dinero e impulsar la suba de los precios, también es cierto que la enorme deuda en pesos que acumula el Tesoro se transformará en una bola de nieve muy difícil de afrontar.

Otro problema que tiene esa decisión es que aleja aún más a los empresarios y comerciantes del acceso al crédito, reduciendo sus posibilidades de expansión y de generación de nuevos empleos.

La oposición

Elisa Carrió se encargó nuevamente esta semana de provocar un caos interno en Juntos por el Cambio. Sus declaraciones vinculando a muchos dirigentes trascendentes del espacio con Sergio Massa irritaron a Gerardo Morales, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich, pero no hubo condena pública de Mauricio Macri. ¿Hubo un acuerdo entre ambos para dinamitar una eventual alianza de las palomas de Juntos por el Cambio con Massa? Poco probable, lo que sí es evidente es que al expresidente no le disgustaron tanto los dichos de Lilita.

Hace mucho que la oposición no logra instalarse en el debate público por una iniciativa propia. Se los escucha hablar del juicio contra Cristina, de los males de la economía y de la falta de calidad institucional, pero no de propuestas concretas para sacar al país del pozo. Consultado por El Tribuno de Jujuy, uno de los líderes de la coalición reconoció que les "está costando agarrar la iniciativa política porque no estamos mostrando a la gente un proyecto de país alternativo". De todos modos, agregó que "antes de fin de año se pre

sentará una hoja de ruta bastante específica a la sociedad".

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